LA AUSENCIA QUE ESTRECHÓ EL CERCO: STURZENEGGER Y SU VIAJE A REPÚBLICA DOMINICANA EN MEDIO DEL FRACASO LEGISLATIVO OFICIALISTA

LA AUSENCIA QUE ESTRECHÓ EL CERCO: STURZENEGGER Y SU VIAJE A REPÚBLICA DOMINICANA EN MEDIO DEL FRACASO LEGISLATIVO OFICIALISTA

Mientras la Casa Rosada se desgarraba en negociaciones contra reloj para evitar una derrota parlamentaria que finalmente se consumó, el ideólogo de la caída reforma a la propiedad privada se encontraba disertando en un foro internacional. La filtración de su salida del país, en el momento más álgido de la tensión política, destapó las profundas fisuras del círculo íntimo del mandatario y reavivó la interna por la asignación de responsabilidades en un escenario de creciente deterioro en las mediciones de opinión pública.

En el ojo de la tormenta política, donde el desconcierto y la murmuración se han apoderado de los pasillos de Balcarce 50, un episodio ocurrido durante el fin de semana ha terminado por enrarecer aún más el clima ya enrarecido que se respira en la cúpula gubernamental. La filtración de una información que hasta entonces había permanecido en la penumbra sacudió los cimientos del oficialismo, dejando al descubierto una grieta insoslayable en el núcleo de confianza del primer mandatario. Según se trascendió, en la jornada del jueves pasado, mientras el bloque oficialista libraba una batalla cuesta arriba en el recinto del Congreso para sostener los pilares de su iniciativa estrella, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se hallaba a miles de kilómetros de distancia, específicamente en territorio dominicano, participando de un encuentro académico de corte prospectivo.

La noticia, que circuló con la velocidad de la pólvora en los corrillos políticos, fue acompañada de una imagen que terminó por confirmar la ausencia del funcionario: una fotografía que lo retrataba en la terminal aérea de Punta Cana. Fuentes cercanas al titular de la cartera desreguladora salieron al cruce de las especulaciones para confirmar el periplo, argumentando que la invitación cursada por el propio presidente de República Dominicana tenía como eje central una disertación acerca del proceso de apertura y desregulación implementado en la Argentina. No obstante, la defensa del viaje programado con antelación no hizo más que avivar la polvareda política, ya que el argumento de la planificación previa chocó de frente con la realidad de una gestión que se desangraba en el Parlamento.

El malestar entre los integrantes de la mesa política se hizo palpable de inmediato. La bronca y el descontento se apoderaron de los principales alfiles del Gobierno, quienes no ocultaron su disgusto ante la actitud del ministro. El encono se origina en la percepción de que Sturzenegger, quien fuera el artífice intelectual y el redactor de la polémica ley que pretendía modificar el régimen de inviolabilidad de la propiedad privada, así como los marcos normativos de Tierras y Manejo del Fuego, no solo empujó el proyecto con vehemencia hasta sus últimas consecuencias, sino que, llegado el momento crucial de la confrontación social y política, se desentendió por completo de la defensa de su criatura. La enorme contestación social que generó la iniciativa encontró al funcionario en el extranjero, sin poner la cara ante el rechazo popular ni ante los legisladores que debían negociar voto por voto en un clima de hostilidad creciente.

Desde el entorno del ministro se esforzaron por poner paños fríos a la situación, arguyendo que el foro denominado Meta RD 2036, que tuvo lugar en la capital Santo Domingo (y no en Punta Cana, como se especuló erróneamente), congregó a cerca de un millar de asistentes, entre los que se contaba incluso un premio Nobel. En su explicación, señalaron que la presencia en la ciudad turística de Punta Cana obedeció únicamente a una necesidad logística, ya que desde allí parte el único enlace aéreo disponible para regresar al país. Sin embargo, estas precisiones geográficas y organizativas no lograron calmar los ánimos ni disimular el fondo de la cuestión: mientras en el Congreso se derrumbaban dos de los capítulos más significativos de su proyecto, el ministro se encontraba opinando como un «economista internacional» sobre las recetas que la nación caribeña debería aplicar para sortear la trampa de los ingresos medios y alcanzar el desarrollo pleno para el 2036, una agenda que nada tenía que ver con los intereses inmediatos de la República Argentina.

La semana que acaba de transcurrir se convirtió en un verdadero viacrucis para el oficialismo y, en particular, para el área bajo la órbita de Sturzenegger. No solo se vio forzado a claudicar en las modificaciones a las leyes de Tierras y Manejo del Fuego, arrastrando una derrota legislativa de proporciones mayúsculas, sino que además el gobierno tuvo que dar marcha atrás y suspender el decreto 690/2026, que pretendía desregular el servicio de practicaje y pilotaje. Esta última norma, también impulsada desde su despacho, desató un conflicto gremial de alta intensidad que culminó en un paro total, provocando la inmovilización de más de 140 buques y evidenciando un descalabro en la planificación que repercutió directamente en el bolsillo de los argentinos y en la fluidez del comercio exterior.

El estrepitoso fracaso en la sanción de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada dejó al desnudo, más allá de las ausencias puntuales, una debilidad estructural que aqueja al Poder Ejecutivo. La falta de una comunicación interna fluida y la fragilidad de las alianzas forjadas con los gobernadores se manifestaron con crudeza durante el trámite parlamentario. Esta situación genera una preocupación mayúscula en la hermana del Presidente, quien en su rol de articuladora política observa con creciente ansiedad el avance del calendario electoral. La proximidad del año de los comicios y la imperiosa necesidad de que antes del 2027 se concrete la reforma electoral que permita eliminar o suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), añaden una presión adicional a un escenario ya de por sí complejo y volátil.

Con el objetivo de recomponer el tejido político dañado y dejar atrás la imagen de un gobierno desarticulado, la planificación para la semana entrante se presenta como un intento de reagrupación. Aunque el mandatario no tiene previstas actividades de agenda pública en los próximos días, su hermana mayor ha decidido tomar las riendas de la gestión política. Este lunes, a las 15 horas, está programado un encuentro crucial con los senadores de la Libertad Avanza por la provincia de Buenos Aires, y dos horas más tarde, hará lo propio con los diputados de esa misma demarcación, en un intento por alinear las huestes provinciales y paliar el descontento.

El martes, la figura de Karina Milei volverá a ser central al encabezar una nueva reunión de la mesa política, donde se espera un balance de la semana pasada y un trazado de la hoja de ruta a seguir. Sin embargo, persiste la incógnita sobre la asistencia de Sturzenegger a dicho cónclave, ya que el hermetismo y el evidento malestar de sus pares podrían derivar en un nuevo gesto de distanciamiento. Mientras tanto, el «coloso» optó el domingo por hacer caso omiso a las filtraciones y a los rumores de una interna que lo tiene como uno de los principales focos de discordia, refugiándose en la distracción de un encuentro deportivo de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en un intento por despejar la mente del fragor político.

Como contrapartida a la tensión en el centro del poder, el jueves próximo se vislumbra una maniobra de acercamiento a las provincias por parte de la cúpula ejecutiva, con el viaje del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Economía, Luis Caputo, a Catamarca. Allí se reunirán con los gobernadores Raúl Jalil y Elías Suárez, de Santiago del Estero, para poner en funcionamiento la «Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta», un acto que había sido postergado la semana anterior y que ahora busca recomponer el vínculo con los mandatarios provinciales.

El nerviosismo reinante en la Casa Rosada no es un simple producto de la imaginación de los analistas, sino que se sustenta en datos concretos que encienden todas las alarmas. Quienes tienen acceso al despacho presidencial confiesan que el estado de ánimo del primer mandatario es de franca inquietud, producto de la publicación durante los últimos siete días de las principales encuestas de opinión. En todos los sondeos, sin excepción, la imagen del gobierno exhibió una tendencia a la baja, erosionando el capital político acumulado. La percepción de que el denominado «efecto mundial» que impulsó las mediciones positivas en meses anteriores se ha desvanecido por completo, devolviendo al oficialismo a la cruda realidad de una tendencia negativa, ha avivado las internas y ha precipitado la necesidad imperiosa de encontrar un chivo expiatorio, un responsable visible al que se le puedan endilgar las culpas de los recientes descalabros legislativos y la creciente impopularidad. En ese contexto, la imagen de Sturzenegger en un aeropuerto caribeño, mientras el barco del gobierno zozobraba, se ha convertido en el símbolo perfecto de una gestión donde las prioridades parecen estar en otro lado.

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