Efectivos de la Comisaría Segunda y peritos de la Policía Científica acudieron a un inmueble del pasaje Chamorro tras el descubrimiento de un joven de 27 años. Las pericias iniciales descartaron la participación de terceras personas y apuntan a un fatal acto de autodeterminación como causa del fallecimiento.
En el transcurso de la tarde-noche del pasado sábado, un operativo de emergencia movilizó a distintas dependencias de la fuerza de seguridad en la ciudad de Río Grande, luego de que se reportara un acontecimiento de extrema gravedad en una residencia particular ubicada en el pasaje Chamorro al 1600. El aviso, que convocó de manera inmediata a los agentes del orden, derivó en el hallazgo del cuerpo inerte de un varón de 27 años, cuya identidad trascendió en los círculos castrenses debido a su pasado vínculo con el Batallón de Infantería de Marina N°5 (BIM 5), unidad emblemática con asiento en la provincia.
El personal interviniente, perteneciente en primera instancia a la Comisaría Segunda, arribó al lugar junto a los especialistas de la Policía Científica, quienes desplegaron un minucioso trabajo de campo para esclarecer las circunstancias que rodearon el deceso. Sobre el inmueble, que permanecía en aparente orden, los pesquisas realizaron todas las constataciones establecidas en el protocolo judicial para casos de muertes violentas o sospechosas, contemplando desde el relevamiento de indicios físicos hasta el análisis de la posición del cuerpo y el estado de los accesos a la vivienda.
Durante varias horas, los peritos recolectaron muestras y documentaron cada detalle del escenario, con el objetivo primordial de verificar la existencia o no de elementos que sugirieran un hecho delictivo o la injerencia de otros individuos en el fatal suceso. Tras la evaluación exhaustiva de las evidencias recabadas y la inspección ocular del entorno, las autoridades lograron descartar categóricamente cualquier hipótesis que apuntara a la participación de forasteros o a un acto de naturaleza homicida.
El informe preliminar elevado por los forenses y avalado por los efectivos de la Policía Científica determinó que la causa primigenia del óbito se corresponde con una compresión mecánica ejercida sobre la zona cervical del cuello, lesión que, según los dictámenes médicos, resultó ser autoinfligida por la propia víctima. En este sentido, los especialistas concluyeron que el deceso obedeció a un acto de autodeterminación, en el cual el joven habría tomado la fatal decisión sin que mediara coacción o violencia proveniente de otros actores.
Este trágico episodio conmocionó al ámbito castrense local, dado que el occiso había formado parte activa de la dotación del BIM 5, unidad que tiene un profundo arraigo en la comunidad fueguina por su histórica presencia en la defensa del territorio austral. Si bien el ex militar no revistaba actualmente en servicio activo, su fallecimiento generó una ola de pesar entre sus antiguos camaradas y allegados, quienes se acercaron a la dependencia policial en busca de información sobre las circunstancias del hecho.
Las pesquisas complementarias continuaron durante la jornada del domingo, con el fin de recabar testimonios de vecinos y conocidos que pudieran aportar luces sobre el estado anímico y el comportamiento previo del joven. No obstante, los voceros oficiales se mantuvieron cautelosos al momento de brindar detalles adicionales, reservándose la posibilidad de profundizar en el perfil psicológico del fallecido hasta que se completen los informes periciales y se entregue el cuerpo a la familia para la posterior inhumación.
Fuentes cercanas a la investigación subrayaron que, más allá de la contundencia de las pruebas científicas que apuntan a la autoeliminación, el procedimiento se desarrolló con la rigurosidad que exigen estos casos sensibles, evitando especulaciones infundadas y priorizando la contención de los deudos. La justicia local, en tanto, ordenó el resguardo de las actuaciones sumariales mientras se aguarda el resultado de los estudios complementarios de laboratorio, que, según los expertos, no harán más que confirmar la hipótesis inicialmente planteada por los peritos intervinientes.
El deceso del ex integrante del BIM 5 se inscribe así como un nuevo llamado de atención sobre la salud mental y el bienestar emocional de los miembros de las fuerzas armadas, aun cuando estos hayan concluido su etapa de servicio, reavivando el debate acerca de los mecanismos de acompañamiento psicológico disponibles para quienes portaron el uniforme. En tanto, la comunidad de Río Grande permanece consternada ante lo que se perfila como una pérdida evitable, mientras los investigadores cierran el caso sin encontrar fisuras que desmientan la fatal conclusión de la autopsia.
