Mientras el oficialismo ultima detalles para la sesión del jueves en el Senado que busca habilitar la venta de tierras a extranjeros, la hermana del Presidente, Karina Milei, convocó a los integrantes del círculo íntimo para delinear los próximos pasos en materia económica y electoral. El encuentro, que se extendió por más de dos horas, evidenció tanto los consensos en la hoja de ruta parlamentaria como las profundas fracturas que atraviesan al núcleo duro del gobierno, con la figura de Santiago Caputo en el ojo de la tormenta y las aspiraciones políticas de Patricia Bullrich generando interrogantes.
En una nueva jornada de intensa actividad política en la Casa de Gobierno, el equipo de funcionarios más cercano al Presidente Javier Milei volvió a congregarse en el histórico despacho de Balcarce 50, dando continuidad a la serie de cumbres que el propio mandatario iniciara el lunes con los legisladores del bloque oficialista. Esta vez, la anfitriona fue Karina Milei, secretaria General de la Presidencia, quien reunió a los referentes de la mesa chica para diseccionar el escenario legislativo que se avecina y, en particular, la sesión del próximo jueves en la Cámara de Senadores, donde el Gobierno confía en lograr la sanción del proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”. Dicha iniciativa, que permitiría la comercialización casi irrestricta de terrenos a inversores foráneos, se erige como el primer gran desafío de la semana, aunque no fue el único tema que ocupó la atención de los presentes.
El pulso de la agenda parlamentaria y las visitas internacionales
Más allá de la coyuntura inmediata que representa la votación en el Senado, la cumbre de este martes sirvió como un amplio radiográfico de las prioridades legislativas del Ejecutivo. En ese contexto, se abordó el proyecto de reforma del régimen de Inocencia Fiscal, respecto del cual se confirmó una fecha clave para la opinión pública: hacia la mitad de la semana entrante, el Palacio de Hacienda será el escenario de una conferencia de prensa destinada a desglosar los pormenores de la propuesta, que busca modificar sustancialmente las reglas de juego para los contribuyentes.
Paralelamente, el ministro de Economía, Luis Caputo, tomó la palabra para poner sobre la mesa uno de los caballitos de batalla del ideario liberal: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El titular del Palacio de Hacienda adelantó que la intención del Gobierno es que el proyecto ingrese formalmente al Congreso durante el mes de agosto, aunque previamente será el propio Presidente Milei quien realice el anuncio oficial, en un formato comunicacional que aún se encuentra en fase de definición, pero que promete ser disruptivo.
La agenda externa también tuvo su espacio en la reunión, con especial énfasis en la visita programada de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. La alta funcionaria del organismo multilateral arribará al país el 27 de julio, con un itinerario que incluye un encuentro privado con el Jefe de Estado en la residencia de Olivos, una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía y una disertación de carácter magistral en el Palacio Libertad. Además, se prevé que la representante del FMI se desplace hacia la provincia de Neuquén para recorrer el yacimiento de Vaca Muerta, un gesto que el Gobierno interpreta como un respaldo a la política energética y de apertura a la inversión extranjera.
Un círculo íntimo con ausencias significativas y exclusiones notorias
El cónclave de este martes contó con la asistencia del núcleo más sólido del poder, encabezado por Karina Milei. A su alrededor se sentaron el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, junto a su primo y hombre de confianza, Eduardo “Lule” Menem; el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y su vicejefe, Ignacio Devitt; el ministro de Economía, Luis Caputo; el asesor presidencial Santiago Caputo; el secretario de Medios, Fabián Fernández, y la senadora Patricia Bullrich, quien además lidera la bancada oficialista en la Cámara alta.
Sin embargo, la nómina de participantes volvió a generar murmullos en los pasillos de la Casa Rosada, al repetirse la exclusión del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier. Pese a que horas antes había protagonizado su conferencia de prensa semanal en el mismo edificio, el portavoz fue marginado por segunda vez consecutiva de estos encuentros de estrategia política. Su ausencia contrasta con la presencia de su segundo, Fabián Fernández, quien sí forma parte del selecto grupo que delibera en la mesa política, un hecho que no pasa inadvertido para los analistas y que evidencia una clara jerarquización interna y una posible desconfianza hacia la figura del vocero.
Las internas a flor de piel: el pulso por el poder y el control del gabinete
A pesar de los esfuerzos comunicacionales del oficialismo por proyectar una imagen de armonía y camaradería durante estas reuniones, argumentando que son meros espacios para monitorear la gestión y coordinar la agenda, la realidad que atraviesa el círculo íntimo de Javier Milei es de una tensión creciente y facciones claramente delimitadas. Puertas adentro, la atmósfera se carga de electricidad debido a las disputas intestinas que enfrentan a los funcionarios más relevantes, con Karina Milei y los Menem en una vereda, y el asesor Santiago Caputo en la otra.
El principal frente de batalla se libra en el terreno de las designaciones y el control de áreas estratégicas. La hermana del Presidente, según trascendió, ha fijado como objetivo medular recortar la influencia de Santiago Caputo dentro del gabinete, una ofensiva que ya ha dado sus primeros frutos en el Ministerio de Justicia con el nombramiento de Juan Bautista Mahiques en detrimento de Sebastián Amerio, un hombre vinculado al asesor. Pero el plan de desembarco no se detiene allí y apunta a otras carteras, buscando desmantelar progresivamente el poderío del gurú económico que supo ser el ideólogo de la campaña.
Un claro ejemplo de esta puja de poder se materializó en las últimas horas con la publicación en el Boletín Oficial del decreto 581, que reestructura orgánicamente áreas clave de la Jefatura de Gabinete, la Vocería y la Secretaría de Medios. La norma, en los hechos, mutila las atribuciones de Santiago Caputo para fortalecer la posición de Diego Santilli. A través de este mecanismo, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología —a cargo del hombre de Caputo, Darío Geuna— deja de tener bajo su órbita a las empresas estatales Arsat y Correo Argentino, que pasarán a depender de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, conducida por Gustavo Coria, mientras que el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) queda directamente subordinado a la Jefatura de Gabinete, es decir, bajo el control de Santilli. De esta manera, se reduce el radio de acción de Geuna y, por extensión, del propio Caputo, en una jugada maestra de ajedrez político.
El dilema de Patricia Bullrich y la incertidumbre electoral
Otro de los puntos de fricción interna que se coló en la reunión de este martes, y que suele ser una constante en el menú de estos cónclaves, es la situación de la senadora Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad, que hoy funge como jefa de la bancada en el Senado y tiene la responsabilidad de engrosar los votos necesarios para las leyes del oficialismo, es observada con recelo desde el sector más íntimo de los hermanos Milei, particularmente por Karina.
El futuro político de Bullrich es un enigma que genera especulaciones. Dentro del oficialismo se baraja un escenario dual: si la gestión de Milei cosecha éxito y se encamina hacia la reelección, el candidato natural será el propio Presidente; pero si el escenario se complica y la popularidad del mandatario decrece, para Bullrich resultará sumamente complejo despegar su imagen de La Libertad Avanza, un partido al que llegó en calidad de incorporación tardía. Además, el creciente enfrentamiento con Karina Milei parece clausurar cualquier posibilidad de que la senadora ocupe el puesto de compañera de fórmula en una eventual candidatura presidencial de la hermana del líder libertario. En el distrito porteño, la influencia de Karina Milei se haría sentir mediante la promoción de un candidato propio o, en su defecto, de una figura acordada con el PRO, dejando a Bullrich en una posición de incertidumbre y a la espera de los acontecimientos, acechando en la sombra.
La obsesión por las PASO y la caza de gobernadores aliados
En el terreno de las reformas estructurales, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central se mantiene como la obsesión principal de Javier Milei, quien había anticipado el tema en su encuentro con legisladores de la víspera. Pero la agenda de Karina Milei no se agota allí; la hermana del Presidente también impulsa con firmeza la aprobación de la reforma electoral en los próximos meses, con un objetivo central: la eliminación total o, al menos, la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Para llevar adelante este cometido, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, ha asumido un rol protagónico como artífice de las negociaciones con los gobernadores provinciales. Tras el éxito de la convocatoria que reunió a trece mandatarios en la asunción de Santilli y en la celebración del Día de la Independencia en Tucumán junto a Milei, el funcionario ha intensificado las reuniones bilaterales. En esta ronda de diálogos, ya ha logrado cosechar el apoyo explícito de dos gobernadores para la suspensión de las Primarias: el catamarqueño Raúl Jalil y el puntano Claudio Poggi, con quien se entrevistó el lunes. La ofensiva continuó inmediatamente después de la mesa política, cuando Santilli recibió en su despacho al gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, y tiene agendado un nuevo encuentro para el viernes al mediodía con el pampeano Sergio Ziliotto. Desde la Casa Rosada, el optimismo reina y se confía en que la estrategia de seducción federal permitirá avanzar con la suspensión de las PASO, una medida que, según el oficialismo, permitirá ahorrar recursos y agilizar el calendario electoral, aunque los críticos la ven como un intento de evitar la exposición temprana de las internas del propio espacio gobernante.
