El “Rojo” tiñó de incertidumbre el horizonte rojinegro: Newell’s cayó en Avellaneda y encendió todas las alarmas de cara al duelo con Boca

El “Rojo” tiñó de incertidumbre el horizonte rojinegro: Newell’s cayó en Avellaneda y encendió todas las alarmas de cara al duelo con Boca

La derrota ante Independiente no fue el único golpe para la “Lepra” en el Libertadores de América. Las lesiones de dos piezas claves en el ataque y un funcionamiento colectivo que dejó más dudas que certezas pusieron a Frank Kudelka frente a su primer gran desafío del semestre, justo antes de recibir al Xeneize en el Coloso.

La noche del jueves en el estadio “Libertadores de América” de Avellaneda se convirtió en un escenario adverso para Newell’s Old Boys, que no solo cosechó su primera derrota en el Torneo Clausura, sino que además regresó a Rosario con un equipaje cargado de preocupaciones. El conjunto dirigido por Frank Darío Kudelka sufrió un revés por la mínima diferencia ante Independiente, en un encuentro correspondiente a la segunda fecha del campeonato, pero el marcador adverso fue apenas la punta del iceberg de una noche para el olvido. El tanto ejecutado por Santiago Montiel durante la etapa inicial fue suficiente para que el “Rojo” de Gustavo Quinteros se adueñara de los tres puntos, mientras que la visita se despedía con la amargura de no haber encontrado los caminos para quebrar la férrea defensa local.

El golpe deportivo, sin embargo, quedó relegado a un segundo plano ante la magnitud de las secuelas físicas que dejó el compromiso. La escuadra rosarina sufrió la pérdida por lesión de dos de sus elementos más desequilibrantes en el frente de ataque: primero fue Walter Núñez quien debió abandonar el terreno de juego antes del descanso, y en el complemento, Walter Mazzantti también se retiró con evidentes molestias. Ambos futbolistas, de alta probabilidad de ausentarse en el crucial enfrentamiento del próximo domingo ante Boca Juniors, representan un dolor de cabeza mayúsculo para el cuerpo técnico, que deberá recomponer las piezas ofensivas en tiempo récord para recibir al Xeneize en el “Coloso Marcelo Bielsa”, por la tercera fecha del torneo.

El desarrollo del juego evidenció a una “Lepra” que careció de la frescura y la solidez mostradas en su presentación inicial. En esta ocasión, ni las extraordinarias intervenciones del arquero Josué Reinatti, quien volvió a erigirse como la figura saliente del equipo, ni el incansable trabajo de contención de Luca Regiardo en el corazón del mediocampo, ni la vertiginosidad de los extremos en la zona ofensiva, lograron inclinar la balanza a favor de los visitantes. Incluso la incorporación de los dos flamantes refuerzos defensivos, Lautaro Giannetti y Franco Escobar, que ocuparon la zaga titular en Avellaneda, no aportó la seguridad esperada para contener las arremetidas del conjunto local, que supo administrar su ventaja con inteligencia táctica.

La reacción esperada en el segundo período nunca llegó para Newell’s, que se mostró inoperante y falto de ideas ante un rival que, una vez en ventaja, se replegó con orden y disciplina. La sensación que predominó en el campo de juego fue que la conquista de Montiel, acaecida sobre el final del primer tiempo, había sellado el destino del pleito. La tibieza ofensiva de la visita y la contundencia defensiva del “Rojo”, que observó sin sobresaltos la incapacidad ajena para generar peligro, condujeron el encuentro hacia un desenlace sin mayores sobresaltos para los dirigidos por Quinteros, que celebraron una victoria trabajada pero justa.

Sin embargo, la derrota en el marcador no constituyó la peor nueva para el vestuario rojinegro. El costo físico del encuentro resultó exorbitante, y las bajas de Núñez y Mazzantti se perfilan como un obstáculo mayúsculo para el duelo ante el conjunto de la Ribera. Ambos atacantes, pilares en el esquema de Kudelka, dificultan la planificación del once titular que saltará al césped del Parque Independencia el domingo a las cinco de la tarde, en un compromiso que ya adquiría ribetes de final anticipado y que ahora se presenta con un grado de complejidad aún mayor.

En la conferencia de prensa posterior al cotejo, el entrenador “rojinegro” no logró disimular su semblante adusto, aunque se esforzó por restarle dramatismo a la situación. Al ser consultado sobre la performance de su equipo, Kudelka respondió con una mezcla de fastidio y pragmatismo, rechazando cualquier interpretación catastrófica: “Usted plantea una pregunta como si estuviéramos en el fondo del abismo, arañando barro. Hemos ganado un partido y perdido otro. La competencia fue pareja en ambos encuentros, pudimos haber ganado este y caído ante Talleres, o viceversa”, argumentó el estratega, quien insistió en desdramatizar la primera caída de su ciclo en el certamen. El técnico hizo hincapié en la paridad reinante en el torneo, donde los detalles suelen inclinar la balanza, y aseguró que su equipo mantiene la capacidad competitiva a pesar del traspié.

La preocupación se trasladó también al plano de la conformación del plantel. Kudelka, en un tono que dejaba entrever cierta resignación, se refirió a las limitaciones del mercado de pases y a la conformación de un grupo que no terminó de ajustarse a sus expectativas iniciales. “Podría justificarme argumentando que el mercado fue muy acotado, que los jugadores que necesitábamos no han llegado, pero prefiero seguir dándole para adelante”, manifestó el entrenador, quien reveló haber elaborado un plan de refuerzos que, con el transcurso de los días, no se materializó. “Desde el punto de vista de la situación ideal que yo había pensado, prácticamente no se va a dar”, sentenció, en un claro mensaje sobre las dificultades para ensamblar el engranaje perfecto en el poco tiempo disponible.

Finalmente, el conductor táctico de la “Lepra” hizo frente a las consultas sobre las lesiones y los contratiempos que deberá sortear para armar el once que reciba a Boca. “A las contingencias que tenemos también le pondremos el pecho”, afirmó con firmeza, antes de recordar su reciente llegada al club: “Yo vine acá a dos días de un clásico y podría haberme quedado en mi casa y entrar el lunes siguiente. Creo que es una prueba demasiado grande para mí como para justificarme o echarle la culpa a alguien”. Con estas palabras, Kudelka asumió el desafío con una mezcla de responsabilidad y desafío, consciente de que el domingo tendrá la oportunidad de revertir la imagen de una noche negra en Avellaneda, aunque el camino se presente más empinado que nunca.

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