River se quedó sin resto y Huracán sorprendió en el Monumental

River se quedó sin resto y Huracán sorprendió en el Monumental

El Millonario perdió 1-2 en casa, vio cortada su seguidilla de victorias y dejó pasar una chance clave en el Grupo B. El Globo, con oficio y dos golpes certeros, se llevó un triunfo valioso de Núñez.

En una noche de copa llena hasta el último rincón, River Plate vio cómo su andar arrollador se detenía de golpe. El conjunto dirigido por Leonardo Ponzio cayó 1-2 frente a Huracán en el marco de la décima jornada del Torneo Clausura, en un encuentro que prometía confirmar la levantada millonaria y terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza para los locales. La derrota no solo puso fin a una racha de tres triunfos consecutivos, sino que además permitió al visitante escalar a dos puntos de la cima del Grupo B y, de paso, desplazar al propio River de la zona de clasificación a los play-offs.

La previa mostraba a un equipo de Núñez sostenido en la continuidad. Ponzio había decidido repetir la misma formación que venía de superar a Banfield, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, una apuesta que no se veía desde 2016, cuando el propio Ponzio era capitán de un plantel comandado por Marcelo Gallardo. Sin embargo, el plan comenzó a resquebrajarse casi desde el vestuario.

Apenas transcurridos unos pocos minutos, Almada —uno de los futbolistas convocados por Lionel Scaloni para la próxima fecha FIFA— debió abandonar el campo por una molestia muscular. Su lugar fue ocupado por Lucas Beltrán, pero el golpe anímico ya estaba dado. Poco después, un tiro libre bombeado del colombiano Óscar Cortés encontró el área chica sin que nadie lograra interceptarlo, y aunque Santiago Beltrán intentó reaccionar, su respuesta llegó tarde. El balón se coló en la red y el silencio se apoderó del estadio.

Lejos de rendirse, River buscó reaccionar con un envío largo que dejó a Driussi mano a mano con el arco, pero Galíndez apareció con una intervención brillante para ahogar el grito de gol. Con Montiel y Acuña volcados constantemente al ataque por los costados, y Otamendi sumándose al área en las pelotas detenidas, el local se lanzó con todo en busca del empate. Del otro lado, Huracán se replegaba en treinta metros, agazapado, esperando la contra. Así, Cortés volvió a probar con la zurda, aunque esta vez su remate se fue apenas por encima del travesaño.

La falta de precisión se convirtió en un problema para el equipo de Ponzio. Correa, sin la compañía de Almada, chocaba una y otra vez contra el muro defensivo visitante. Para colmo, las malas noticias se acumulaban: pasada la media hora, Arambarri debió ingresar por Tobías Andrada, también afectado por una lesión. Antes del descanso, Correa protagonizó una gran jugada individual y su centro rasante cruzó todo el arco sin encontrar destinatario. Luego, un tiro libre suyo al ángulo exigió una respuesta formidable del arquero ecuatoriano, responsable de mantener su valla en cero.

En el complemento, River siguió empujando pese a exponerse atrás. Montiel, incisivo por su banda, le dejó servido el gol a Driussi, pero la acción fue anulada por un offside previo del defensor mundialista. Beltrán también avisó con un remate defectuoso que se fue desviado. Entonces apareció Correa otra vez, hamacándose entre rivales en la puerta del área, y su pase encontró a Tomás Galván, quien la clavó en un ángulo para encender la ilusión riverplatense.

Sin embargo, Huracán tenía guardado un último golpe. El Globo de Diego Martínez, ex entrenador xeneize, sorprendió con Lucas Blondel, otro con pasado en Boca, y cerca del final se llevó tres puntos valiosos para Parque Patricios. River, que había ido con todo en busca de la victoria, se quedó con las manos vacías y vio cómo su racha se cortaba de manera abrupta. El Monumental, colmado, se retiró en silencio.

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