Una feria sin alquiler: la respuesta espontánea de vecinos desocupados que ya reúne a casi medio centenar de emprendedores en la Plaza de los Onas

Una feria sin alquiler: la respuesta espontánea de vecinos desocupados que ya reúne a casi medio centenar de emprendedores en la Plaza de los Onas

En un contexto donde los espacios de venta ambulante se multiplican como sostén económico de numerosas familias, un grupo de vecinos decidió dar un paso más y armar una propuesta autogestionada, sin fines de lucro y sin costo de instalación, que crece día a día al calor de la crisis laboral

La situación que atraviesan los espacios de comercialización popular en distintos puntos de la ciudad viene experimentando un giro particular. Lo que hasta hace poco era un circuito de ferias instaladas en gimnasios y galpones, donde los vendedores debían afrontar el pago de un alquiler por el uso del lugar, hoy encuentra un nuevo capítulo signado por la búsqueda de alternativas que permitan esquivar ese costo fijo. En ese marco, la Plaza de los Onas se convirtió en el escenario de una experiencia que nació de manera improvisada y que, contra todo pronóstico, comenzó a multiplicarse con una velocidad llamativa.

La protagonista de esta movida es Verónica, una residente del barrio que durante quince años se desempeñó en una fábrica hasta que perdió su puesto de trabajo. Fue ella quien, a través de las redes sociales, impulsó la convocatoria para conformar un espacio de venta en un predio público, con la premisa de no cobrar ningún tipo de canon a quienes quisieran sumarse. «Me sorprendió la cantidad de gente que rápidamente se sumó y hoy somos casi 50», relató la impulsora, visiblemente asombrada por la repercusión que tuvo la propuesta.

La jornada del sábado, favorecida por un clima agradable, permitió que numerosos vecinos se acercaran hasta el paseo público para recorrer los puestos montados por personas que atraviesan una realidad similar: la falta de empleo formal. «Varias personas son también gente que perdió su trabajo y hay otras familias que vienen feriando hace rato», comentó una de las participantes de la iniciativa, quien además destacó que la convocatoria sigue creciendo de manera orgánica. Según contaron, más de un transeúnte se aproximó movido por la curiosidad y terminó preguntando cómo podía formar parte de la movida.

Los organizadores reconocieron con honestidad que la feria surgió de manera espontánea y que, por el momento, no cuentan con la habilitación correspondiente para ocupar el espacio público. «No tenemos permiso», admitieron, aunque anticiparon que en los próximos días buscarán regularizar la situación. «El lunes vamos a ir a interiorizarnos cómo tenemos que hacer», señalaron, con la intención de encauzar administrativamente una actividad que, por ahora, se sostiene gracias al esfuerzo colectivo y a la solidaridad entre vecinos que encontraron en la venta callejera un refugio frente a la adversidad económica.

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