En un duelo de altos vuelos, Boca y Vélez firmaron tablas en el Parque Patricios

En un duelo de altos vuelos, Boca y Vélez firmaron tablas en el Parque Patricios

El Fortín, que se adelantó por intermedio de Diego Valdés desde un tiro libre con aroma a gol de vestuario, terminó cediendo la paridad antes del intermedio gracias a un oportunista Santiago Ascacíbar. El reparto de puntos sostiene al conjunto de Liniers en la cima exclusiva del Grupo A, mientras que el Xeneize se mantiene en la zona de clasificación, aunque sin despegar del todo en la cosecha.

En una tarde que prometía emociones encontradas, el escenario del Parque Patricios fue testigo de un enfrentamiento donde la intensidad y el talento se dieron la mano durante los primeros cuarenta y cinco minutos, para luego dar paso a un segundo acto donde el dominio se repartió de manera más equitativa, aunque con un claro sabor a oportunidad desperdiciada para el conjunto local. El cronómetro marcaba el minuto inicial cuando ambos once se lanzaron a la cancha con el objetivo claro de sumar de a tres, pero fue el elenco dirigido por Guillermo Barros Schelotto el que imprimió un ritmo más vertiginoso en el arranque, desplegando un fútbol vistoso y punzante que puso en aprietos a la retaguardia visitante. Sin embargo, el destino quiso que fuera el equipo de Rodolfo Arruabarrena el que golpeara primero, y de qué manera, cuando una falta sobre el costado derecho del ataque fortinero se transformó en una ejecución magistral. Todos en el reducto boquense aguardaban un centro al área, pero Diego Valdés, con una sutileza y una precisión quirúrgicas, engañó a la barrera y al propio custodio del arco local para colocar el esférico en el ángulo más inaccesible, abriendo así la cuenta y silenciando por un instante a la hinchada local.

Lejos de venirse abajo, el Xeneize reaccionó con la rebeldía de quien sabe que el partido recién comienza, y fue precisamente en los compases finales de la primera mitad cuando encontró la recompensa a su insistencia. Un centro envenenado desde la derecha encontró a Santiago Ascacíbar en su faceta menos habitual, pero no por ello menos efectiva: la de artillero. El volante central, más conocido por su labor de recuperación y equilibrio en el mediocampo, apareció como un delantero de área para conectar un remate seco y cruzado que dejó sin opciones al arquero visitante, estableciendo el 1-1 definitivo con el que se cerraría el marcador. Ese tanto no solo significó el empate momentáneo, sino que además inyectó una dosis de confianza en las filas boquenses, que se fueron al descanso con la sensación de haber hecho méritos suficientes para irse en ventaja.

El complemento, sin embargo, mostró una cara diferente del encuentro. El ímpetu inicial de los dirigidos por el «Mellizo» se fue diluyendo frente a un Vélez que ajustó sus líneas y comenzó a manejar los tiempos del partido con mayor criterio. La posesión de la pelota empezó a ser un botín disputado, y las ocasiones claras escasearon en ambos arcos, dando paso a un juego más táctico y de espera, donde la preocupación por no perder terminó pesando más que la ambición por ganar. A pesar de los intentos de los entrenadores por refrescar sus respectivos planteles con variantes ofensivas, el marcador ya no se movería, sellando un resultado que, a la postre, resulta más beneficioso para el Fortín que para su rival.

Con esta unidad sumada, el conjunto de Liniers afianza su condición de líder solitario en la Zona A, alcanzando las diez unidades que lo colocan en una posición inmejorable de cara a la continuación del certamen. Este punto obtenido en condición de visitante le permite al equipo de Arruabarrena mantener una distancia considerable con sus perseguidores, y ahora dispondrá de un breve receso competitivo hasta el lunes 17, fecha en la que recibirá en su propio feudo a Defensa y Justicia, en un compromiso que se presenta como una nueva oportunidad para estirar su ventaja. La tranquilidad en el vestuario fortinero es palpable, sabedores de que el envión anímico de este empate, sumado al liderazgo, puede ser un combustible extra para afrontar los próximos desafíos.

Por el lado del Xeneize, el panorama es algo más complejo, aunque no desalentador. Con cinco puntos cosechados, los de Barros Schelotto se ubican en la sexta posición de su grupo, ocupando momentáneamente uno de los cupos que otorgan pasaje a la siguiente fase, pero con la obligación de sumar de a tres en sus próximas presentaciones para no quedar relegados en la tabla. La agenda del conjunto de la Ribera no da tregua, ya que el próximo martes deberá enfocar toda su atención en el debut por la Copa Sudamericana, donde enfrentará a Recoleta en el mismo escenario del Ducó, un duelo que exigirá el máximo de concentración y rendimiento. Tras ese compromiso internacional, el equipo retomará su participación en el torneo local con una visita complicada a Platense el sábado, en lo que será un nuevo examen para un plantel que busca encontrar la regularidad perdida y escalar posiciones en la clasificación.

En definitiva, el empate en el Parque Patricios dejó sensaciones encontradas: la satisfacción para Vélez de mantenerse en la cima y la certeza para Boca de que, pese a no haber podido doblegar a un duro adversario, sigue en la pelea y con posibilidades reales de meterse entre los mejores. El desarrollo del partido, con un primer tiempo de alto voltaje y un segundo más especulativo, reflejó la paridad que existe en lo más alto de la tabla, donde cada punto se conquista con sudor y cada error se paga caro. Ahora, ambos equipos deberán digerir lo actuado y preparar sus próximos compromisos con la mira puesta en no perder el rumbo, en un campeonato que promete seguir dando sorpresas y emociones hasta el último pitazo final.

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