Sexta caída al hilo y un Coudet crítico que asume el peso de la crisis

Sexta caída al hilo y un Coudet crítico que asume el peso de la crisis

El Millonario cayó 1-0 ante Tigre en Victoria y extendió su racha negativa a seis derrotas consecutivas. Tras el pitazo final, el entrenador «Chacho» Coudet se hizo cargo del mal momento, cuestionó fallos arbitrales que lo dejaron perplejo, arremetió contra la filtración de su intimidad digital y, pese a todo, prometió pelear hasta el final para enderezar el rumbo de un equipo que parece no encontrar brújula.

El espejismo de la grandeza se ha vuelto un reflejo distorsionado para River Plate. El conjunto de Núñez atravesó anoche el episodio más sombrío de su reciente historia deportiva al sumar su sexto revés consecutivo, esta vez en el reducto de Victoria, donde un solitario tanto de Tigre bastó para hundir aún más en la desazón al vestuario millonario. La derrota por 1-0, correspondiente a la cuarta jornada del Torneo Clausura, no solo duele en el casillero, sino que agrieta la confianza de un plantel que parece navegar a la deriva en un mar de adversidades.

El escenario era propicio para la autocrítica, y el entrenador Eduardo Coudet no eludió el compromiso. En la sala de prensa del estadio José Dellagiovanna, el «Chacho» compareció con el rostro desencajado por la impotencia, pero con la voz firme para asumir la responsabilidad que muchos le exigen. “Soy el primero en realizar un examen de conciencia. Considero que estamos atravesando una racha adversa, con una fortuna esquiva que nos ha deparado pérdidas con apenas un disparo entre los tres palos. La complejidad del fútbol argentino es notoria, y en este contexto, abrir el marcador se convierte en una premisa fundamental”, argumentó el estratega, buscando explicaciones en los intríngulis del juego.

Lejos de refugiarse en excusas, Coudet fue taxativo al repasar las jugadas más controvertidas del pleito. Mostró su descontento con la labor arbitral, aunque sin convertirlo en el eje central de su análisis. “No logro comprender la omisión de una pena máxima ni la ausencia de revisión en esa acción determinante”, disparó con visible fastidio. Sin embargo, su discurso viró rápidamente hacia la aceptación de la realidad: “El catálogo de atenuantes podría ser extenso, pero la exigencia de este club nos obliga a asumir el costo de los fracasos”. Fue entonces cuando el entrenador puso el dedo en la llaga de la planificación deportiva, reconociendo que “la ventana de pases no ha colaborado de manera óptima, a pesar de que, en papel, haya sido una de las más exitosas de los últimos años en cuanto a nombres”.

La coyuntura, según el propio Coudet, exige paciencia en medio de un proceso de metamorfosis. La reconstrucción del plantel, argumentó, no es un camino de rosas, sino un sendero que requiere tiempo y rodaje. “Se emprendió una reestructuración profunda y estas circunstancias demandan un periodo de asimilación. Esta apenas fue la primera semana en la que pudimos encadenar tres entrenamientos; varios futbolistas llegaron con la carga de compromisos internacionales y las dolencias físicas tampoco nos brindaron tregua para consolidar el trabajo en conjunto”, detalló el técnico, explicando la falta de engranaje de un equipo que parece jugar a destiempo.

A pesar del sombrío panorama en la clasificación, el conductor del equipo mantiene incólume su espíritu de lucha y su deseo de torcer el destino. “Mi intención es persistir en el intento. Si el resultado no se da, seré el primero en señalar mi fracaso y apartarme. La necesidad de sumar de a tres es acuciante; no estoy en la búsqueda de chivos expiatorios. Percibo que los jugadores respaldan mi proyecto, pero soy plenamente consciente de que los números son los que dictan sentencia en este oficio”, afirmó con una mezcla de terquedad y honestidad brutal.

El tono de la conferencia se tornó más áspero cuando el entrenador abordó un asunto que trascendió lo estrictamente futbolístico. Con un enojo mal disimulado, Coudet se refirió a la difusión de su fotografía de perfil de la aplicación de mensajería, un hecho que consideró una invasión a su privacidad. “Esa acción constituyó un agravio. La imagen fue sustraída de mi dispositivo personal. No suelo hacer pública mi vida privada; lo que expreso o dejo de decir es para el círculo íntimo. Si debo manifestar algo, lo hago en esta sala, por lo que considero esa filtración un acto de irrespeto. Exijo mayor consideración y que se respeten los códigos elementales”, espetó, anunciando que a partir de ahora adoptará una postura más hermética y distante con los medios de comunicación.

Para cerrar su intervención, Coudet reconoció el descontento de la hinchada, un murmullo ensordecedor que resuena en cada rincón del país. No obstante, hizo gala de una fortaleza mental forjada en otros desafíos. “Sé que soy el blanco de las críticas en gran parte del territorio. No es la primera vez que transito este sendero y he logrado salir adelante en ocasiones anteriores”, sentenció, antes de renovar su compromiso con la causa. “Observo a los jugadores con la convicción intacta y a la dirigencia alineada con el proyecto, por eso ansío revertir esta situación. Soy consciente de la urgencia de los plazos y mi empeño es no perjudicar a nadie en este intento”.

El horizonte inmediato no ofrece tregua para el Millonario. La escuadra de Núñez cambiará de escenario y de competición, ya que el próximo miércoles visitará a Independiente Santa Fe en tierras colombianas, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El desafío es mayúsculo: el equipo necesita recuperar la autoestima perdida y encontrar ese gol que se le ha negado en los últimos compromisos. La revancha ante los cafeteros se disputará siete días después en el estadio Monumental, donde el público riverplatense espera, con la paciencia justa, que el equipo por fin despierte de su pesadilla.

Mientras tanto, el «Chacho» Coudet y sus pupilos deberán remar contra la corriente, sabiendo que en el fútbol, como en la vida, las rachas más oscuras suelen preceder a las auroras más brillantes… o a los ocasos definitivos.

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