El cerco económico se estrecha sobre el gobierno libertario: seis de cada diez argentinos sienten el impacto directo de las políticas de ajuste

El cerco económico se estrecha sobre el gobierno libertario: seis de cada diez argentinos sienten el impacto directo de las políticas de ajuste

Un relevamiento de la consultora Proyección revela un panorama desolador para la administración de Javier Milei. La percepción de retroceso económico alcanza picos del 74%, mientras la ventaja electoral que sostenía hace nueve meses se ha desvanecido por completo, dando paso a un escenario de paridad técnica con el peronismo de cara a los comicios de 2027.

En las calles de la República Argentina, el run run cotidiano ya no es elucubración política ni debate ideológico; es la cruda constatación de un bolsillo que se desinfla y un horizonte que se oscurece. La economía, ese fantasma que asola los hogares, se ha convertido en el verdugo silencioso del respaldo ciudadano hacia el actual mandatario. Así lo certifica la más reciente investigación de opinión pública, ejecutada por la firma Proyección y difundida en exclusiva por este diario, cuyos números dibujan un cuadro de situación álgido para la gestión libertaria, donde el desencanto y la desesperanza financiera caminan de la mano.

La pesquisa, dirigida por el analista Santiago Giorgetta y efectuada sobre una muestra de 1.548 ciudadanos a lo largo y ancho del territorio nacional mediante un sistema telefónico asistido por computadora, concluyó el pasado jueves y arroja evidencias contundentes sobre el estado de ánimo popular. La famosa sentencia acuñada por el asesor James Carville –»es la economía, estúpido»– resuena en la Argentina contemporánea con una vigencia aplastante. Al ser consultados sobre el rumbo del país, los números no admiten fisuras: un alarmante 61,6 por ciento de los encuestados manifiesta que la política económica implementada por el oficialismo ha resultado negativa o muy negativa para su entorno familiar directo. Este dato, lejos de ser una percepción abstracta, se traduce en acciones desesperadas, puesto que casi seis de cada diez ciudadanos han tenido que recurrir al endeudamiento para paliar sus gastos corrientes, acudiendo mayoritariamente a las líneas de crédito de tarjetas o a las denominadas aplicaciones de préstamos inmediatos, cuyos intereses usurarios tornan la deuda en una losa de difícil levantamiento.

El diagnostico de Giorgetta es lapidario: «Los indicadores macro se reflejan en el microclima del hogar. El dato que clarifica el panorama es que al 61,6 por ciento de la gente, Milei les afecta personalmente. Les pega de cerca». Esta afectación se manifiesta en una cifra que estremece: el 74 por ciento de los consultados sostiene que su calidad de vida ha empeorado sustancialmente desde el inicio de la gestión actual. La desesperanza, sin embargo, no se queda en el presente inmediato; se proyecta hacia el mañana con un pesimismo férreo, ya que el 62 por ciento de la población no alberga expectativas de mejoría, declarando abiertamente que las condiciones no van a revertirse, lo que implica una profunda crisis de fe en el porvenir.

La dimensión de género y el castigo generacional

Un aspecto que resalta con nitidez en el estudio es el marcado sesgo de género en la oposición al mandatario. El análisis sugiere que la resistencia femenina al liderazgo de Milei es notablemente superior a la masculina. Giorgetta esgrime dos razones fundamentales para explicar este fenómeno. En primer término, porque son las mujeres quienes, en la vasta mayoría de los casos, continúan siendo las administradoras del presupuesto doméstico, sintiendo en carne propia la erosión del poder adquisitivo y la escalada de precios. En segundo lugar, apunta a la cuestión estilística y discursiva del Presidente. «Interviene de forma violenta y, en particular, frente a distintas mujeres. La percepción es que actúa con mayor virulencia con dirigentas o artistas mujeres», asevera el encuestador.

Pero el voto en contra no se circunscribe únicamente al género femenino. Las capas etarias más longevas, específicamente los mayores de 55 años, han virado su apoyo hacia la oposición, sumándose al descontento que también bulle en los distritos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y, con especial énfasis, en el populoso Conurbano bonaerense. En estos territorios, la catástrofe del sector de la construcción ha demolido las fuentes de empleo y las llamadas «changas», diezmando las posibilidades de sustento de los sectores humildes, quienes hoy miran con recelo a un gobierno que, según perciben, ha desatendido sus necesidades.

La erosión del núcleo duro y el rearme opositor

El fenómeno del desgaste oficialista adquiere dimensiones críticas cuando se observa la retracción de su base más fiel. El consultor reconoce que, si bien persiste un «núcleo duro» de adhesión, este ya no es el bastión inexpugnable que se suponía. Estimado actualmente entre el 25 y el 30 por ciento del electorado, este segmento ha sufrido una merma significativa, puesto que hace apenas medio año se ubicaba cerca del 35 por ciento. A esta contracción se suma el achicamiento de la «franja blanda», aquellos votantes que no comulgan con la ideología libertaria pero que acompañaban electoralmente al oficialismo. Este grupo, que antes congregaba entre el 15 y el 20 por ciento, hoy se reduce a un magro 10 por ciento. «La combinación de estos dos electorados es lo que le permite a Milei mantenerse competitivo. Pero lo que estamos viendo es que pierde parte de su electorado. Si esta dinámica se sostiene, 2027 va a ser un año electoral mucho más complejo para La Libertad Avanza», sentencia Giorgetta.

En ese escenario de cara a las urnas, la encuesta proyecta una primera vuelta donde el peronismo, en sus diversas manifestaciones, se alza con un 36,6 por ciento de los sufragios, superando al 32,5 por ciento que obtendría la fuerza oficialista. El resto de las alternativas políticas aparecen rezagadas, con el PRO cosechando un 6 por ciento, Provincias Unidas un 4,2 y la Izquierda Unida un 2,7 por ciento. Sin embargo, la verdadera incertidumbre reside en el hipotético balotaje. Aquí, el estudio revela una volatilidad extrema: mientras en junio Axel Kicillof superaba al Presidente por un punto, en julio se registró un empate técnico exacto (39,9 a 39,9), y en la última medición, Milei se coloca apenas un punto y medio arriba, cifra que se diluye dentro del margen de error. La conclusión es perturbadora para el oficialismo: la ventaja de 10 puntos que esgrimía hace nueve meses ha esfumado por completo, dando paso a una paridad que augura una batalla feroz.

La estrategia de las PASO como dique contra la fragmentación

Ante este panorama, el peronismo parece haber encontrado en la defensa de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) un baluarte estratégico. En una reciente cumbre convocada por los titulares de los bloques legislativos, Germán Martínez y José Mayans, confluyeron los referentes territoriales más relevantes: Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Gerardo Zamora, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella. Más allá de la pluralidad de matices, el consenso giró en torno a la necesidad imperiosa de preservar el sistema de paso previo.

La lógica detrás de esta postura es doble. Por un lado, permite forjar una unidad auténtica, legitimada por el veredicto popular en las urnas, evitando así la imposición de dedazos o acuerdos de cuarto oscuro. Pero la razón más pragmática y, quizás, la de mayor peso, reside en la prevención de la fragmentación. «Una división opositora podría abrirle a Milei una posibilidad, hoy parece casi imposible, de ganar en primera vuelta», advierte Giorgetta. Si el peronismo se presenta segmentado, y se suma una eventual alianza entre La Libertad Avanza y el PRO, el oficialismo podría acercarse peligrosamente al 40 por ciento y, de obtener una diferencia de 10 puntos sobre el segundo, consagrarse en el primer asalto, sin necesidad de una segunda ronda. En esa tesitura, las PASO se erigen como un mecanismo crucial para evitar la dispersión del voto opositor y forzar al oficialismo a una definición en balotaje, donde las reglas del juego son notablemente más parejas.

El viento de cola del cambio y las batallas globales

El consultor concluye su análisis situando la coyuntura argentina en un contexto global de hartazgo y volatilidad. En el actual clima de época, «está de moda el cambio», y el electorado tiende a castigar al oficialismo de turno, tal como lo demuestran las recientes derrotas de la derecha en Uruguay o los reveses del progresismo en Chile. En este sentido, la suerte del gobierno libertario podría estar influenciada por los tres grandes comicios que restan en el calendario internacional: las elecciones en Brasil, los comicios de medio término en Estados Unidos y los cruciales sufragios en Israel. Estas contiendas, sin duda, tendrán un impacto resonante en las piezas del tablero político local, aunque por ahora, el eco más fuerte que se escucha en la Argentina es el de una sociedad que reclama respuestas urgentes ante un presente que se desangra y un futuro que se niega a llegar.

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