El Xeneize se impuso en la definición por penales tras un empate sin goles en Córdoba, luego de que Dilan Godoy estrellara en el palo un tiro desde el punto penal en el minuto 91. El arquero Álvaro Montero fue figura con dos atajadas clave, mientras que los láseres desde la tribuna generaron polémica antes de los disparos decisivos.
En una nueva demostración de su fortaleza histórica en las definiciones desde los once metros, Boca Juniors selló su pase a los cuartos de final de la Copa Argentina al superar a Vélez Sarsfield en una agónica tanda de penales, tras un empate sin goles que tuvo un desenlace dramático en los instantes finales del tiempo reglamentario. El escenario fue el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, donde el conjunto de Sebastián Arruabarrena, más conocido como el Vasco, sostuvo un duelo de alto voltaje ante el Fortín, que dispuso de una oportunidad inmejorable para liquidar el pleito cuando el reloj marcaba 91 minutos. Fue entonces cuando el joven Dilan Godoy, de apenas 20 años, ejecutó un penal que se estrelló contra el poste, dejando vivo a un Xeneize que supo sobreponerse al mazazo anímico y terminó inclinando la balanza en la ronda de disparos.
El trámite del encuentro mostró a un Boca que, a lo largo de los noventa minutos, hizo méritos para llevarse la victoria en tiempo regular. El conjunto azul y oro generó ocasiones claras, como la que desperdició Tomás Belmonte tras una habilitación precisa de Lautaro Blanco, y contó con la brillante actuación de Leandro Paredes, quien desde el mediocampo ordenó el juego y se erigió como la figura más destacada sobre el césped. Sin embargo, la salida del volante de la Selección Argentina a los 85 minutos, cuando la definición desde los doce pasos ya se vislumbraba como inminente, encendió las alarmas en el cuerpo técnico y entre los hinchas, aunque el propio jugador se retiró por sus propios medios, lo que atenuó los temores por una posible lesión.
Vélez, por su parte, transitó un camino de mayor a menor. Arrancó el partido con un dominio claro de la posesión y una propuesta que incomodó al adversario, pero a medida que el encuentro avanzó, el Xeneize logró equilibrar las acciones y emparejar el desarrollo. El equipo dirigido por los mellizos Barros Schelotto no está acostumbrado a jugar de contragolpe, pero encontró en el tiempo de descuento su mejor chance cuando, tras un centro mal ejecutado por parte de Boca y una defensa mal parada, Maximiliano Pellegrini condujo el balón hasta el área. Allí, asistido por dos marcadores, cedió con inteligencia a Simón Escobar, el juvenil de 17 años que fue derribado por el arquero colombiano Álvaro Montero dentro del rectángulo penal. El árbitro no dudó en señalar la infracción, y todo quedó en manos de Godoy, cuyo remate se estrelló en el palo izquierdo del guardameta, quien luego confesaría que había derribado al delantero a propósito, confiando plenamente en sus condiciones para detener el lanzamiento.
La definición desde los doce pasos tuvo un condimento extra que generó controversia. Antes de que Elías Gómez y Thiago Silvero ejecutaran sus respectivos disparos, el juez Sebastián Zunino detuvo la acción en dos oportunidades debido a que los jugadores eran molestados por punteros láser provenientes de la tribuna. El árbitro se comunicó con el personal de seguridad del estadio para intentar frenar esa práctica, aunque los rayos continuaron apareciendo, y el enfriamiento en la ejecución terminó jugando en contra de ambos futbolistas del Fortín, que vieron sus remates contenidos por un Montero inspirado. El colombiano, con dos atajadas decisivas, se convirtió en el héroe de la noche y confirmó que su apuesta había sido acertada.
Por el lado de Boca, convirtieron sus penales Lautaro Blanco, Kevin Zenón, Leonel Flores y Carlos Palacios, mientras que Enner Valencia falló el tercer tiro. Para Vélez anotaron Joaquín García, Simón Escobar y Rodrigo Aliendro, pero no fueron suficientes para evitar la eliminación. El Xeneize, con este triunfo, accedió a los cuartos de final del certamen, donde se medirá ante Racing Club en lo que promete ser otro duelo de alta intensidad. La noche cordobesa dejó una vez más en evidencia la jerarquía de Boca en los momentos decisivos, la templanza de su arquero y la capacidad de un equipo que, incluso cuando todo parece adverso, encuentra en los penales un territorio donde la historia le sonríe con recurrencia.
