El Pirata dominó gran parte del encuentro, pero un penal fallado en tiempo de descuento y un cabezazo oportuno del ecuatoriano Caicedo le arrebataron el triunfo. En Villa López, Platense y Riestra también igualaron 1-1 en un duelo con sabor a poco.
El escenario era propicio para que Belgrano de Córdoba se afirmara en lo más alto de la Zona B del Torneo Clausura. Sin embargo, el fútbol, caprichoso y cruel, le jugó una mala pasada al conjunto cordobés, que vio cómo se esfumaba la victoria en los instantes finales tras un empate 1-1 ante Huracán, en un encuentro que dejó más preguntas que certezas y que mantuvo en vilo a los hinchas hasta el último suspiro. El duelo, disputado en el estadio Julio César Villagra, tuvo un desenlace explosivo, con un penal polémico que pudo haber cambiado la historia, pero que terminó estrellándose contra el travesaño, condenando al Pirata a repartir puntos en casa.
Desde el silbato inicial, la escuadra dirigida por Guillermo Farré tomó la iniciativa con firmeza. Con la pelota como aliada y una presión asfixiante sobre la salida visitante, Belgrano se adueñó del mediocampo y generó las ocasiones más claras. Huracán, por su parte, llegaba con la urgencia de revertir una racha adversa y optó por un libreto conservador: replegarse en su propio terreno, cerrar espacios y acechar con la velocidad de sus delanteros para sorprender de contra. Durante el primer tiempo, el árbitro Luis Lobo Medina tuvo trabajo extra, primero anulando un tanto en contra de Máximo Palazzo por una mano previa de Emiliano Rigoni, y minutos después invalidando un gol de Jordy Caicedo por un fuera de juego milimétrico que el VAR corroboró con lupa. Esos episodios encendieron los ánimos en la cancha y presagiaron una noche de decisiones discutidas.
La segunda mitad mantuvo la tónica: Belgrano volcado al ataque, con insistencia pero sin la claridad necesaria para quebrar el cerco defensivo del Globo. El local pecaba de impaciencia y sus llegadas se diluían ante una zaga rival que se multiplicaba. No obstante, cuando el partido parecía estancarse, apareció la magia individual de Nicolás Fernández. A los 16 minutos del complemento, el «Uvita» recibió en el borde del área, enganchó hacia adentro y sacó un derechazo imparable que se clavó en el ángulo superior izquierdo, desatando la euforia en las tribunas de Alberdi. El grito de gol resonó con fuerza, porque el premio al dominio parecía justo y porque los tres puntos se vislumbraban como un paso firme hacia la clasificación directa a los playoffs.
Pero el fútbol tiene esas vueltas que desafían la lógica. Cuando el reloj marcaba los 40 minutos, un centro desde la derecha encontró a la defensa local desarticulada, y el ecuatoriano Jordy Caicedo, que ya había visto anulado un tanto, se elevó con autoridad para conectar un cabezazo cruzado que venció al arquero Nahuel Losada. El 1-1 fue un baldazo de agua fría para el Pirata, que vio cómo su esfuerzo se desvanecía en cuestión de segundos. Aún así, el drama no terminó ahí. En el tiempo de descuento, Lobo Medina señaló una discutida infracción de Ojeda sobre Lucas Zelarrayán dentro del área, y la pelota se puso en el punto penal. Lucas Passerini, delantero de jerarquía, tomó la responsabilidad, pero su remate violento se topó con el travesaño, y con él se fueron las aspiraciones de la victoria. El silencio en el estadio fue elocuente: Belgrano había dejado escapar una oportunidad de oro.
Con este resultado, el conjunto cordobés se mantiene en el tercer escalón de la Zona B, pero con la amargura de no haber capitalizado su superioridad. Huracán, en cambio, suma un punto que lo deja décimo, aún fuera de la zona de clasificación para los playoffs, aunque el empate en Alberdi puede significar un respiro anímico en medio de su crisis de resultados. En la próxima jornada, Belgrano visitará a Sarmiento de Junín, mientras que el Globo recibirá a Racing en un duelo que ambos necesitan ganar para enderezar su rumbo.
Mientras tanto, en el estadio Ciudad de Vicente López, otro empate 1-1 tuvo lugar entre Platense y Deportivo Riestra, en un partido que también dejó sensaciones encontradas. El Calamar, que buscaba consolidarse en los puestos de privilegio de la Zona A, arrancó con el pie derecho gracias a un cabezazo de Gonzalo Lencina a los 16 minutos del primer tiempo, tras un preciso centro de Franco Zapiola desde la izquierda. Durante el resto de la etapa inicial, el equipo local manejó los tiempos y controló a un Riestra que parecía resignado a esperar su oportunidad. Sin embargo, la reacción visitante llegó en el complemento, cuando Alexander Díaz, con olfato de goleador, aprovechó un desajuste defensivo para establecer la igualdad definitiva a los 26 minutos, anotando su cuarto tanto en el certamen y encendiendo las alarmas en la zaga local.
El trámite se volvió parejo y ambos conjuntos tuvieron destellos ofensivos, pero la falta de puntería y la desesperación por evitar la derrota pesaron más que la ambición por la victoria. Ninguno logró inclinar la balanza, y el reparto de puntos dejó a Platense con 11 unidades, acomodado transitoriamente en zona de playoffs, aunque con la necesidad de mejorar su eficacia de cara a los compromisos venideros. Riestra, por su parte, suma un valioso empate que le permite mantener la ilusión, pero el horizonte inmediato exige una concentración total: el miércoles próximo se medirá ante Banfield por los cuartos de final de la Copa Argentina, un duelo de vida o muerte que definirá su destino en el torneo más federal del país.
La fecha octava del Torneo Clausura dejó, entonces, dos empates con sabores distintos. Para Belgrano, el sabor agridulce de un triunfo que se escapó por los pelos; para Huracán, el alivio de haber resistido en un terreno hostil. Para Platense, la confirmación de que los detalles marcan la diferencia; para Riestra, la certeza de que su espíritu combativo puede darle alegrías en los escenarios más exigentes. El fútbol argentino, una vez más, demostró que su esencia reside en la incertidumbre, en esos segundos finales donde un travesaño puede ser más elocuente que un gol, y donde un empate puede saber a gloria o a condena, según el color de la camiseta. La próxima jornada promete nuevas emociones, con Belgrano viajando a Junín para enfrentar a Sarmiento, y Huracán buscando su despertar ante un Racing que no perdona. Mientras tanto, Platense pondrá su mirada en Brasil, donde enfrentará a Fluminense por la Libertadores, y Riestra se jugará la vida en la Copa Argentina. El espectáculo continúa.
