Violenta agresión a adolescentes en Río Grande: dos menores resultaron heridos y familias exigen justicia

Violenta agresión a adolescentes en Río Grande: dos menores resultaron heridos y familias exigen justicia

Lo que comenzó como una tarde de juegos y encuentros entre amigos terminó en una salvaje golpiza que dejó a dos jóvenes de entre 14 y 15 años con lesiones de gravedad. Las madres de las víctimas denuncian demoras en la atención sanitaria y advierten que recurrirán a la Justicia para que los responsables respondan por sus actos.

El ataque se produjo pasadas las siete de la tarde, cuando un grupo de adolescentes regresaba caminando luego de haber compartido un rato de videojuegos. Lo que debía ser un retorno tranquilo y cotidiano se transformó en una escena de hostigamiento y violencia desmedida, cuando otro conjunto de jóvenes comenzó a seguirles los pasos con evidentes intenciones de provocación.

Según el relato de las madres de las víctimas, Giovanna Igor y Victoria Ibarra, los agresores, cuatro en total, no tardaron en pasar de las intimidaciones a los actos físicos. Primero los abordaron con zancadillas, luego los escupieron y, finalmente, los desafiaron repetidamente a pelear. Los chicos, sin embargo, intentaron en todo momento eludir el conflicto y continuaron su marcha, pero la insistencia de los atacantes fue en aumento hasta derivar en una agresión abierta y brutal.

“Ellos seguían caminando porque no querían pelear ni nada. Los invitaban a pelear y ellos decían que no, hasta que empezaron a pegarles”, relató una de las madres durante la entrevista con Aire Libre FM. Esa negativa a responder con violencia no fue suficiente para detener a los agresores, que finalmente arremetieron contra los menores sin piedad.

Las consecuencias físicas fueron severas. Uno de los adolescentes sufrió una fractura en uno de los nudillos de la mano derecha, además de un corte profundo en el dedo meñique que requirió tres puntos de sutura. Según indicó su madre, el joven deberá ser intervenido quirúrgicamente luego de ser evaluado por un traumatólogo en el ámbito privado, ya que en el Hospital Regional Río Grande no logró obtener una atención traumatológica inmediata, situación que generó fuerte malestar en la familia.

El otro adolescente presentó lesiones de mayor consideración, especialmente en el rostro y en una de sus piernas. Su madre detalló que fue golpeado por varias personas al mismo tiempo y que recibió patadas en la rodilla, lo que derivó en la inmovilización de su extremidad hasta que pudiera ser revisado por un especialista. Además, sufrió daños en la nariz, en uno de sus ojos y en la cabeza, y debió esperar largas horas con intensos dolores antes de recibir atención. Durante su permanencia en la guardia, el joven comenzó a expulsar sangre por la boca, lo que motivó su ingreso urgente y la realización de estudios complementarios como tomografías y radiografías. Sin embargo, su madre advirtió que aún no había sido evaluado por un traumatólogo para descartar posibles lesiones en los ligamentos de la rodilla.

Ambas familias manifestaron su indignación no solo por la brutalidad del ataque, sino también por las demoras en el sistema sanitario público, que agravaron la situación de los menores. “No puede ser que no puedan salir a jugar o a dar una vuelta a la plaza a las siete de la tarde y que les hagan todas estas cosas”, expresaron con dolor y bronca durante la entrevista.

Tras la agresión, los padres realizaron las denuncias correspondientes y adelantaron que no dejarán pasar el hecho sin que haya consecuencias legales. “Vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer. Si tenemos que ir a la Justicia, vamos a ir. Si tenemos que hacer una demanda, la vamos a hacer, porque esto no puede seguir así”, afirmaron con firmeza. Además, solicitaron medidas cautelares para impedir que sus hijos tengan cualquier tipo de contacto con los presuntos agresores, a quienes señalaron como integrantes de un grupo con antecedentes mencionados por terceros y por personal policial, aunque aclararon que será la investigación judicial la que determine las responsabilidades definitivas.

Entre los reclamos, también surgió el pedido por la reparación de los daños materiales. Durante el ataque, uno de los adolescentes llevaba puestos sus anteojos, que resultaron rotos. Su madre, actualmente sin empleo, remarcó la urgencia de que se defina quién deberá afrontar el costo de reposición, ya que el joven necesita los lentes para poder asistir a la escuela.

En este contexto, las familias aguardan ahora nuevas comunicaciones por parte del Poder Judicial y continúan atentas a la evolución médica de los adolescentes, mientras avanzan con las presentaciones formales ante las autoridades competentes. Lo que ocurrió aquella tarde no fue solo una golpiza, sino un recordatorio doloroso de que la inseguridad y la violencia también acechan en espacios cotidianos, y que ningún padre debería temer por la integridad de sus hijos cuando salen a jugar.

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