La reconocida presentadora fue ingresada de urgencia en el Sanatorio Mater Dei tras presentar un cuadro respiratorio; un periodista reveló el informe oficial y la familia pidió prudencia y tranquilidad.
El ámbito del espectáculo argentino se encuentra conmocionado tras conocerse que la emblemática figura de la televisión, Mirtha Legrand, debió ser nuevamente hospitalizada en un centro de salud porteño debido a complicaciones en sus vías respiratorias. La noticia trascendió en las últimas horas y generó una inmediata ola de preocupación entre colegas, seguidores y medios de comunicación.
Fue el comunicador Guido Záffora quien, mediante la pantalla de su dispositivo móvil, exhibió en directo la imagen del documento oficial que certifica la situación clínica de la conductora. De esta manera, salió a la luz el comunicado emitido por las autoridades del Sanatorio Mater Dei, institución donde la artista recibe atención médica.
El escrito, que lleva la firma del Director Médico del establecimiento, el doctor Enrique Echagüe, precisa que la señora Legrand ingresó esa misma tarde al nosocomio al presentar un cuadro compatible con una neumopatía. Según detalla el informe, la presentadora permanece internada con el objetivo de llevar a cabo los estudios pertinentes, aplicar el tratamiento adecuado y realizar los controles necesarios para monitorear su evolución.
En el mismo texto, y buscando llevar serenidad a quienes siguen de cerca su estado de salud, los allegados a la artista expresaron su agradecimiento por la preocupación y el respeto manifestados hacia la figura de la conductora. Asimismo, anticiparon que, siempre que no surjan modificaciones en su cuadro clínico, se emitirá un nuevo parte médico el próximo lunes.
Este nuevo episodio de salud llega en un contexto especialmente delicado, dado que la reconocida estrella de la pantalla chica venía de atravesar varios días de internación. A comienzos del corriente mes, la presentadora había sido alojada en el mismo centro asistencial tras padecer una afección bronquial. En aquella oportunidad, permaneció en una sala común durante casi una semana bajo estricta vigilancia médica.
Si bien había recibido el alta hacía apenas unos días —luego de completar un tratamiento con antibióticos y recibir la indicación de guardar reposo—, las secuelas persistieron en sus vías respiratorias. Esta situación obligó a los especialistas a disponer un nuevo ingreso para lograr estabilizar su estado general y evitar mayores complicaciones.
