Milei arremetió contra la ONU en Nueva York pero le exigió respaldo por Malvinas: “No vamos a esperar sentados”

Milei arremetió contra la ONU en Nueva York pero le exigió respaldo por Malvinas: “No vamos a esperar sentados”

El Presidente calificó al organismo multilateral como una “casta de parásitos” y cuestionó su agenda ambiental y de derechos humanos, aunque reclamó apoyo en la disputa por las islas. Londres respondió con el principio de autodeterminación de los isleños y la oposición advirtió sobre el daño a la política exterior argentina.

En un discurso pronunciado frente al estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei descargó duras acusaciones contra la propia institución que lo invitaba a hablar, al calificar a sus integrantes como una “manga de burócratas” y “parásitos inútiles”. Sin embargo, en el mismo acto, solicitó el respaldo del organismo para su repentino reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, un tema que había omitido en sus dos comparecencias anteriores ante ese mismo recinto. La contradicción no pasó desapercibida y generó reacciones inmediatas tanto en Londres como en la oposición argentina.

Tras la alocución, el Reino Unido emitió un comunicado en el que dejó en claro que “no puede haber diálogo sobre soberanía a menos que los habitantes de las Islas Malvinas así lo deseen”, apelando al principio de autodeterminación de los isleños. Se trata de un argumento que el propio Milei había respaldado en el pasado, pero contra el que ahora arremete sin matices. El mandatario argentino cuestionó el manejo histórico de la ONU sobre la causa Malvinas, criticó su agenda ambiental y de derechos humanos, y llegó a calificar como “genocidio” el tratamiento de la pandemia.

Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, sostuvo en diálogo con este diario que “Milei no ataca a la ONU por su inutilidad, sino por lo que hace bien a pesar de sus debilidades: la coordinación de medidas durante la pandemia y las iniciativas para regular el desarrollo de la IA son dos claros ejemplos de ello”. El exfuncionario puntualizó que el Presidente critica la acción del organismo frente al genocidio en Gaza y ante cualquier intento de evidenciar violaciones del derecho internacional por parte de Israel, cuestiona a la Corte Penal Internacional por sus investigaciones contra genocidas de países aliados de Estados Unidos y busca favorecer el predominio de los magnates de las corporaciones tecnológicas frente a cualquier intento de regulación de la inteligencia artificial.

A pesar de los ataques verbales, la Argentina mantiene firme la postulación de Rafael Grossi, director general de la Organización Internacional de Energía Atómica, como candidato a secretario general de la ONU. Diplomáticos de carrera en la Cancillería argentina escucharon con ironía el discurso presidencial y deslizaron: “Grossi debe estar re contento con el discurso de Milei”. Daniel Filmus, también exsecretario de Malvinas, consideró que “uno puede imaginar que el discurso de Milei es el fin de la candidatura de Grossi. Lo postula como secretario general el gobierno argentino que, al mismo tiempo, dice que la ONU no sirve para nada”. Además, Filmus remarcó que el mandatario “no entiende la naturaleza del reclamo ni tampoco el papel que tiene que jugar la ONU porque ahí tiene que pedir apoyo, no criticar”. En ese sentido, recordó que “Argentina ha tenido en los últimos años un comportamiento totalmente adverso. Votó en la ONU en contra de resoluciones que, por ejemplo, condenaban la esclavitud, es decir, en contra de lo que vota la gran mayoría de los países que apoyan históricamente la causa argentina”. Y subrayó: “Milei va a la ONU a criticar a los países que acompañan a la Argentina y a votar en contra de ellos”.

El discurso presidencial se dividió en tres ejes temáticos. Los dos primeros estuvieron entrelazados: las embestidas contra la ONU y el pedido de acompañamiento en su repentino interés por la soberanía de las islas Malvinas. En tercer lugar, el mandatario optó por realizar una oda a la inteligencia artificial y ofrecer el país y sus recursos naturales a las empresas que la desarrollan, sin mostrar ningún tipo de recaudo ni preocupación por la soberanía nacional. En lo relativo a Malvinas, se trata de un reclamo que el Presidente había olvidado formular en sus dos discursos anteriores en ese mismo sitio, donde solo mencionó una vez, y al pasar, el pedido histórico que todos los presidentes argentinos realizaron ante esa asamblea.

Milei cuestionó los proyectos de explotación petrolera avalados por el Reino Unido en las islas y calificó esas actividades como “ilegales e ilegítimas”. Más allá de que las sanciones a las empresas que operan en el archipiélago ya existían desde antes de su llegada a Balcarce 50, el mandatario afirmó que “durante demasiado tiempo los gobiernos argentinos optaron por una defensa solo discursiva”. Luego sostuvo que su administración eligió “una defensa pacífica, práctica y efectiva”, pero minutos después disparó: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”. Filmus se refirió a esa frase y se preguntó: “¿A qué se refiere cuando dice que Argentina no va a esperar sentada lo que haga la ONU? Seguramente imagina una cuestión vinculada a Defensa o Seguridad, pero eso es algo inconstitucional”.

Mientras pronunciaba su discurso desde el estrado, abajo lo escuchaban funcionarios argentinos como el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el secretario de Culto, Agustín Caulo, entre otros. La que no estuvo presente fue la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, quien había ocupado el centro de la polémica semanas atrás por trabajar para programas de formación con la Fundación Argentina Global, de fondos británicos.

La magíster en Política y Economía Internacionales, Julia Goldenberg, opinó en diálogo con Página/12 que en el discurso de Milei apareció, nuevamente, el “alineamiento automático del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel, que deja en evidencia que no hay una política exterior autónoma, sino la suscripción a una agenda ajena”. “Para un país como el nuestro deslegitimar la ONU no es estratégico”, finalizó y advirtió sobre el peligro de “romper la lógica de las coaliciones con pares del sur global”. Al finalizar su alocución, además de elogiar a Israel, Milei atacó a Brasil y volvió a tensar el vínculo diplomático con el gobierno de Lula da Silva. Pidió que en las próximas elecciones del país vecino “se logre quebrar el curso socialista decadente que el país ha tomado durante el último tiempo”.

En lo concerniente a la inteligencia artificial, el mandatario, en línea con Donald Trump, la comparó con “la imprenta, la máquina a vapor, la electricidad e Internet”. “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, expresó. Anunció que pretende que nuestro país sea “el lugar más competitivo del mundo para desarrollar la IA con un marco jurídico de vanguardia”, y se comprometió a no regular de manera preventiva, a otorgar a las empresas “responsabilidad limitada” y, por si fuera poco, beneficios fiscales. Juan Grabois opinó que “lo que dice Milei es que básicamente le vamos a entregar el territorio, los minerales críticos, la energía y la soberanía nacional a la tecnocracia”, y lo acusó de “monstruo”. Por su parte, la diputada nacional de UxP e investigadora del Conicet, Adriana Serquis, destacó: “Tengo dudas acerca de que nuestro país pueda ser un lugar competitivo para desarrollar la IA, dado el desfinanciamiento que sufren las Universidades y el sector científico-tecnológico”. Y cerró: “Es lamentable pensar que la falta de regulación pueda ser un marco jurídico de vanguardia. Pareciera que Milei quiere que nos convirtamos al lugar de experimentación sin ética, sin humanos y sin responsables”.

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