Máximo Kirchner reclamó un peronismo sin vetos y pidió que Cristina Fernández sea candidata en 2027

Máximo Kirchner reclamó un peronismo sin vetos y pidió que Cristina Fernández sea candidata en 2027

El líder de La Cámpora cuestionó el rumbo económico del Gobierno, vinculó la gestión de Milei con el endeudamiento de la era Macri y defendió su proyecto para gravar las transferencias de capitales al exterior

El diputado nacional Máximo Kirchner volvió a instalarse en el centro del debate político con una extensa entrevista radial en la que reclamó que el peronismo remueva los obstáculos que impiden la competencia electoral de Cristina Fernández de Kirchner y advirtió que el oficialismo profundiza un modelo económico que, a su juicio, ya fracasó en la Argentina. Durante la conversación mantenida con Víctor Hugo Morales en Radio 750, el legislador y referente de La Cámpora sostuvo que el año próximo colocará al país ante una encrucijada decisiva y pidió que la representatividad de los dirigentes no sea distorsionada.

Kirchner planteó que quien aguarda la aparición de un dirigente impecable terminará decepcionado, porque esa expectativa resulta imposible de satisfacer. En ese marco, consideró imprescindible preservar la autenticidad de la representación política y ratificó sin matices su respaldo a la candidatura de la expresidenta. Argumentó que ningún sondeo deja de reflejar su peso relativo pese a la persecución sufrida durante años, a once años de haber concluido su mandato y con menos visitas habilitadas que las que se conceden a quienes calificó como genocidas, situación que, según él, el Poder Judicial no logra justificar. Remarcó que, aun cuando la exmandataria casi no expresa su opinión y sus apariciones públicas se limitan a saludar desde el balcón a quienes la acompañan, conserva una representación difícil de igualar. Se preguntó cuánto mediría con un trato más equitativo y justo, y aventuró que si dentro del propio peronismo no existiera un boicot contra su figura y hubiera una decisión firme de permitir su participación, el país avanzaría hacia una contienda democrática de alto voltaje en la que los argentinos podrían decidir con libertad.

Duras críticas al plan económico y paralelismo con la gestión de Macri

El diputado dedicó buena parte de sus declaraciones a impugnar la gestión de Javier Milei. Afirmó que el programa económico no funcionará, del mismo modo que nunca prosperó un esquema semejante en la historia nacional. Cuestionó con ironía la imagen presidencial según la cual a los argentinos les brotan dólares por las orejas y señaló que, si la balanza energética terminará con un superávit cercano al nueve por ciento y todo marchara sobre ruedas, no se explicaría la insistencia en otorgar más facilidades para exteriorizar ahorros. Subrayó que el modelo repite experiencias ya conocidas y que, al observar las cifras y los cuadros estadísticos, aflora la inconsistencia de un esquema que ignora las particularidades de la Argentina. Recordó que ni siquiera la última dictadura, con un Congreso clausurado y un poder absoluto sobre la vida de las personas, pudo llevar adelante un proyecto de esa naturaleza, lo que demuestra que las dificultades son intrínsecas al modelo y no responsabilidad de quienes protestan.

En esa línea, trazó un paralelismo entre la herencia de Mauricio Macri y la actualidad. Sostuvo que, así como el expresidente endeudó al conjunto del país, el actual mandatario traslada ese endeudamiento a las familias. Explicó que el debate que atravesó los gobiernos de Cristina Fernández y de Macri mantiene una relación directa con el préstamo del Fondo Monetario Internacional, tema que también generó tensiones durante la administración de Alberto Fernández. Recordó que el organismo otorgó cincuenta y cinco mil millones de dólares a Macri y que esos recursos se esfumaron, y valoró la decisión del fiscal José Luis Agüero Iturbe de apelar el cierre de una causa que considera imposible de clausurar, porque involucra cuestiones que condicionan la política económica y la vida cotidiana de las familias argentinas. Describió un círculo perverso en el que primero se endeudó a la patria y luego a los hogares, con una consecuente retracción del poder adquisitivo y una carga impositiva que no regresa porque termina en manos de los acreedores. Al retratar el ánimo social, habló de rostros agobiados y de una espiritualidad quebrada, y alertó sobre expresiones crueles de esa situación, como el incremento de los suicidios en el país.

Defensa de un tributo a las transferencias improductivas

Hacia el final, Máximo Kirchner respaldó su iniciativa para establecer un impuesto sobre las transferencias internacionales de capital. Aclaró que la medida no alcanza a los ahorros, sino a aquellos argentinos que envían sus ganancias al exterior sin contraprestación alguna, es decir, sin adquirir bienes o servicios que fortalezcan la actividad productiva. Puso un ejemplo elocuente: si la norma hubiera estado vigente en 2025, el Gobierno de Milei habría recaudado alrededor de mil novecientos millones de dólares, administrados por funcionarios como Caputo, Pettovello y Lugones. Adelantó que buscará asignar una porción específica de esos fondos, con más de la mitad destinada a las provincias, y argumentó que los diputados que se llenan la boca hablando de federalismo tienen aquí una oportunidad concreta de recuperar recursos. Señaló además que las transferencias automáticas cayeron casi un diez por ciento, mientras que las no automáticas rondan una reducción del setenta y dos por ciento, y precisó que Buenos Aires es la jurisdicción más golpeada, con una baja del veintitrés coma nueve por ciento. Concluyó que, desde la asunción del actual presidente, se facilita todo a los sectores de mayor poder económico bajo la promesa de que, si pagan menos impuestos, invertirán más en el país, y sentenció que esa prueba ya se hizo y no funcionó, por lo que corresponde ensayar otro camino.

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