La delegación albiceleste finalizó detrás de Brasil en el medallero general, pero mejoró notablemente su producción de oros respecto a Asunción 2022 y firmó actuaciones memorables en natación, hockey, gimnasia, esgrima y deportes electrónicos, entre muchas otras disciplinas.
La ciudad de Santa Fe fue testigo de una fiesta deportiva inolvidable. Durante varias jornadas, quince delegaciones sudamericanas midieron fuerzas en una amplia gama de disciplinas, y el conjunto local supo hacerse fuerte en casa. Argentina concluyó su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en el segundo puesto de la clasificación general, con un total de 293 preseas: 81 doradas, 87 plateadas y 125 de bronce. De esta manera, el equipo anfitrión quedó por detrás de Brasil, que se consagró líder con 122 oros y 312 podios, y por delante de Colombia, que terminó tercero con 69 títulos y 192 medallas. Chile, por su parte, ocupó la cuarta posición con 48 oros y 172 distinciones.
El rendimiento argentino representó un salto de calidad respecto a la edición anterior. En Asunción 2022, la delegación había obtenido 58 medallas doradas, mientras que en esta oportunidad elevó esa cifra a 81, aunque Brasil mantuvo la cima del medallero. Con 658 atletas en competencia, el contingente albiceleste demostró una vez más su protagonismo a nivel regional. A lo largo de la historia del certamen, Argentina acumula 663 oros y se ubica en el tercer escalón del ranking histórico, por detrás de los brasileños y los colombianos.
El cierre dorado de Los Gladiadores y las finales de waterpolo
La última presea dorada para la delegación argentina llegó de la mano de Los Gladiadores. El seleccionado masculino de handball igualó 27-27 frente a Chile y se aseguró el primer puesto por diferencia de gol, dejando a los trasandinos con la plata y a Brasil con el bronce. En tanto, el waterpolo también definió sus campeonatos en la jornada final. En la rama femenina, Argentina cayó ante Brasil por 12-5, mientras que en la masculina el conjunto brasileño se impuso por un ajustado 16-15.
La pileta, escenario de récords y consagraciones
La natación fue uno de los pilares del éxito local. Macarena Ceballos se destacó con tres títulos en los 100, 200 y 50 metros pecho, mientras que Cecilia Dieleke brilló en los 50 y 100 metros espalda, estableciendo en esta última prueba un récord de los Juegos con un tiempo de 1m00s61. Ambas, junto a Laila Chain y Andrea Berrino, integraron el relevo femenino 4×100 metros medley que también subió a lo más alto del podio. A estos logros se sumó el título de Malena Santillán en los 200 metros espalda, además de numerosas medallas que consolidaron el arranque de la delegación. La primera dorada argentina, sin embargo, había llegado en la esgrima: Pascual Di Tella venció 15-12 al venezolano Eliecer Romero en la final de sable individual.
Hockey, gimnasia y esgrima: actuaciones colectivas e individuales de alto impacto
Los seleccionados argentinos de hockey sobre césped completaron una de las actuaciones colectivas más destacadas del torneo. Las Leonas golearon 5-0 a Chile en la final femenina, mientras que Los Leones superaron 3-1 al mismo rival para conquistar el oro masculino. La gimnasia artística también aportó una competencia de gran nivel: el equipo femenino argentino ganó la prueba por conjuntos y puso fin a una supremacía brasileña que llevaba más de tres décadas. Julieta Lucas, además, se consagró en el concurso completo individual. En esgrima, a la victoria inicial de Di Tella se añadieron los títulos individuales de Augusto Servello, en florete, e Isabel Di Tella, en espada, además de los triunfos por equipos en sable masculino y femenino.
El tramo final elevó el total con múltiples definiciones
La recta final del certamen dejó una gran cantidad de alegrías para el público local. En canotaje, las embarcaciones de K4 500 metros femenina y masculina lograron dos oros, y Aramís Sánchez y Santiago Piedras ganaron el C2 500 metros. En slalom, Manuel Tripano fue campeón en C1 paralelo. Micaela Levaggi obtuvo dos títulos en atletismo, en 1.500 y 5.000 metros, y el relevo mixto 4×400 metros también se llevó el oro con un registro de 3m16s93. En pelota vasca ganaron María Lis García Calderón y Cynthia Pinto, en paleta goma trinquete femenina, y Facundo Andreassen y Alfredo Villegas, en la prueba masculina.
El programa dejó oros argentinos en disciplinas de combate, con Agustín Destribats en lucha libre hasta 65 kilogramos, Alexis Eberhardt en rifle de tres posiciones y los equipos de judo de Pablo Surace y Abel Benedetto en Katame No Kata. En ciclismo, Joel Fernando Contreras ganó el cross-country olímpico de montaña y Mateo Kalejman se impuso en la contrarreloj individual. La agenda incluyó deportes electrónicos, donde Daniela Arias ganó EA Sports FC femenino y el seleccionado argentino obtuvo el título en Valorant. También hubo victorias de Eugenia de Armas en wakeboard, Catalina Serio en pentatlón moderno, Alexis Plakoudakis en bowling y las duplas de racquetball encabezadas por María José Vargas, Valeria Centellas, Natalia Méndez y Diego García.
Un repaso por la historia y el medallero final
Con 293 medallas, Argentina cerró como escolta de Brasil (312) y superó a Colombia (192) en la clasificación general. Chile fue cuarto con 48 oros y 172 preseas. A nivel histórico, el dominio argentino fue absoluto en las primeras seis ediciones del certamen, que comenzó en 1978 en La Paz, Bolivia. La última vez que terminó primero fue en la última edición en casa, Buenos Aires 2006, con 107 oros, 96 platas y 93 bronces, por delante de Venezuela, Colombia y Brasil. Durante las primeras seis ediciones, el equipo argentino finalizó en la cima de la clasificación, un período de predominio inicial que incluyó las competencias disputadas en Rosario 1982, Santiago 1986, Lima 1990, Valencia 1994 y Cuenca 1998.
La edición 2026 de los Juegos Suramericanos reunió a 15 delegaciones y dejó definiciones en una amplia variedad de disciplinas, desde la natación y el atletismo hasta el hockey, el canotaje y los nuevos deportes electrónicos. Argentina, con una actuación global sólida y emotiva, se despidió de su público con el subcampeonato y la certeza de haber mejorado su producción respecto a la cita anterior, consolidándose como una potencia deportiva regional.
