El indicador elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella marcó 1,94 puntos, el registro más bajo de la gestión libertaria. Acumula un descenso del 21,4% desde fines del año pasado y refleja el impacto de los malos datos económicos y sociales.
La confianza de la ciudadanía en el Gobierno nacional atraviesa su momento más delicado desde que Javier Milei asumió la presidencia. El Índice de Confianza en el Gobierno que confecciona la Universidad Torcuato Di Tella correspondiente a septiembre experimentó un retroceso del 5,9% en comparación con agosto, lo que dejó la medición en su valor más bajo de toda la era libertaria, equiparable a los registros de septiembre de 2025 y julio de 2026. Desde finales del año pasado, el indicador acumula una merma del 21,4%, una tendencia que preocupa a los voceros económicos del oficialismo, obligados a explicar un escenario que, a todas luces, resulta complejo.
La semana ya venía siendo adversa para el Gobierno, en medio del incremento del riesgo país y tras la difusión de datos desfavorables sobre actividad económica y pobreza. El índice Di Tella terminó de opacar el panorama al situarse en 1,94 puntos, la cifra más baja de la gestión libertaria. No obstante, cabe señalar que todos los gobiernos muestran una trayectoria descendente en la confianza popular y que el desempeño de Milei hasta aquí sigue siendo superior al de varias administraciones previas.
Desde la casa de estudios aclaran que el ICG durante la gestión de Milei se mantiene en niveles relativamente elevados, comparables con los valores de Mauricio Macri y por debajo de Néstor Kirchner, las dos presidencias con mayor ICG promedio de las seis anteriores, en el mismo periodo. En el mes 33 de la actual presidencia, el nivel del índice es inferior en un 26,1% al que obtuvo el gobierno de Néstor Kirchner en el mismo momento de su gestión. Sin embargo, está 9,4% arriba de Cristina Kirchner I, 10,7% por encima de Mauricio Macri, 13,6% más que Cristina Kirchner II y un 57,4% superior al de Alberto Fernández.
La Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella elabora su Índice de Confianza desde noviembre de 2001 sobre la base de una encuesta de opinión pública a nivel nacional, medida en una escala de 0 a 5. Desde el estallido de la Convertibilidad, los mejores niveles del índice se registraron al comienzo del gobierno de Néstor Kirchner y en los inicios de la gestión de Alberto Fernández, al inicio de la pandemia. En cambio, puntos muy bajos aparecen durante el conflicto por las retenciones móviles en 2008, en el gobierno de Cristina Fernández, y al final del período de Alberto Fernández. El peor momento es, por lejos, diciembre de 2001.
El índice de septiembre de 2026 se desagrega en varios componentes que reflejan el deterioro generalizado. La honestidad se ubicó en 2,45 puntos, con una caída del 2,9%; la capacidad para resolver problemas alcanzó 2,20 puntos, con un descenso del 4,0%; la eficiencia llegó a 1,94 puntos, con una baja del 3,5%; la evaluación general del gobierno se situó en 1,60 puntos, con un retroceso del 9,3%; y la preocupación por el interés general presentó el mayor declive entre los componentes, con una merma del 12,3%, cayendo a 1,50 puntos.
La distancia del apoyo a Milei de acuerdo al género se amplió en septiembre: mientras entre los varones la consideración bajó 3%, entre las mujeres se redujo un 9,2%. En el plano geográfico, el ICG presenta nuevamente su mayor valor entre quienes residen en el interior del país, con 2,06 puntos. Dentro del AMBA, los habitantes de la CABA se ubican en 1,84 puntos y los del GBA, en 1,72 puntos.
Un puñado de datos oficiales publicados en las últimas semanas dan un encuadre lógico al dato de caída de la confianza del índice Di Tella. El Estimador Mensual de Actividad Económica anotó para julio una fuerte caída mensual del 2,9% desestacionalizada, mientras que en el interanual la merma fue del 1,4%. La tasa de pobreza del primer semestre se ubicó en el 32,3%, un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025 y de 0,7 punto frente al primer semestre del 2025. La tasa de desocupación del segundo trimestre trepó al 7,9%, por encima de los valores del primer trimestre y también del mismo período del año pasado. Además, en junio volvió a caer el empleo formal, con 12.260 trabajadores menos. Contra noviembre de 2023, son 354.128 asalariados registrados que perdieron su puesto de trabajo. El empleo informal compensó esa merma, por eso no hay una catástrofe en el mercado de trabajo, pero sí un claro proceso de precarización. El índice de salarios del sector privado registrado acumula a julio un alza del 17%, mientras que la inflación acumulada en el mismo período es del 19%. En cambio, entre los empleados públicos la suba es del 21,1%.
El panorama que emergen de estos datos configura un cuadro complejo para el oficialismo, que deberá lidiar con una opinión pública cada vez más escéptica respecto a la marcha de la economía y a la capacidad del Gobierno para resolver los problemas cotidianos de la población.
