En la inauguración de la Argentina Week, el mandatario insistió en que su proyecto continuará más allá de 2027 y condicionó el mejor año económico de la historia a un nuevo mandato, al tiempo que relativizó la suba del riesgo país y volvió a denunciar supuestos intentos desestabilizadores.
El presidente Javier Milei encabezó la apertura de la Argentina Week en París con un mensaje dirigido a captar inversores extranjeros, aunque el eje de su alocución estuvo puesto en la política doméstica y en su propia continuidad en el poder. Durante su intervención, el mandatario reiteró que fue blanco de “intentos desestabilizadores y golpistas”, vaticinó su reelección y aseguró contar con una “bazuca de dólares” para sostener el frente cambiario. Además, prometió que 2028 será el mejor año económico de la historia argentina, pero condicionó ese escenario a que él siga ocupando la Casa Rosada.
La presentación no fue la primera del jefe de Estado en territorio francés. Un día antes ya había participado, mediante una videollamada desde su habitación de hotel —con las persianas bajas y una iluminación deficiente—, del Coloquio de Idea que se desarrollaba en Mar del Plata. En esa oportunidad, frente a un auditorio empresario que lo seguía a través de una pantalla, había repetido sus acusaciones sobre presuntos golpes de Estado y actos “terroristas”, y había justificado la persistencia de la inflación con el argumento de que, de no haber enfrentado esas supuestas asechanzas, el índice ya estaría en cero. Ese encuentro virtual también dejó un momento de tensión con el periodista que moderaba su exposición.
Tras esa comunicación y en la antesala de su discurso de este martes, el Presidente mantuvo una intensa actividad nocturna en la red social X, donde volvió a dedicar agravios a periodistas.
Una lectura particular de los indicadores económicos
Ya en el marco del encuentro parisino orientado a seducir a potenciales inversores, Milei ofreció una interpretación singular de las cifras oficiales. Sostuvo que su gestión logró “erradicar el 90% de la inflación” y, al mismo tiempo, minimizó el incremento del riesgo país. La contradicción resultó llamativa: cuando ese indicador había tocado mínimos históricos, el propio mandatario lo había celebrado como un hito de su administración; ahora, en cambio, planteó que existe una “disociación” entre lo que refleja el riesgo país en los mercados financieros y el clima de inversión que, según su visión, ofrece la Argentina.
En esa misma línea, volvió a comprometer su palabra con una proyección de largo plazo. Afirmó que cualquier inversor que siga de cerca la realidad argentina sabe que, si su Gobierno es reelecto en 2027, el año 2028 será el mejor de la historia económica nacional. Ese escenario, según describió, se reflejaría tanto en los mercados financieros como en la economía real, y se aceleraría con inversiones en energía, minería y agroindustria.
La “bazuca”, las elecciones y el fantasma de la desestabilización
Al referirse a los comicios presidenciales del año próximo, el jefe de Estado sostuvo que en la Argentina los períodos electorales son “temporadas de maniobras desestabilizadoras”. No obstante, en sintonía con el discurso que viene instalando su ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró disponer de munición suficiente para sostener el tipo de cambio sin sobresaltos. “Dedicamos todo este año a adelantarnos y a prepararnos una bazuca de dólares”, manifestó.
Esa “bazuca”, según admitió el propio Milei, se compone en gran medida de asistencia financiera de Estados Unidos y China. El mandatario mencionó la compra de reservas por 20 mil millones de dólares, a lo que se suman otros 20 mil millones provenientes de un swap con Estados Unidos y una cifra equivalente de un swap con China. A eso agregó 15 mil millones de dólares disponibles en la posición de futuros. Con ese arsenal, evaluó que el país está “bien armado” para enfrentar los intentos desestabilizadores y golpistas que, según su relato, no prosperaron el año pasado y que, con el Congreso actual, serían aún menos probables.
Proyecciones electorales y promesas de prosperidad
El Presidente también se mostró esperanzado respecto del resultado electoral, tomando como referencia lo ocurrido en las legislativas de 2025. Analizó que, si su espacio repite ese desempeño el año próximo, ganaría en primera vuelta, obtendría el control de Diputados y quedaría a muy pocos senadores de dominar la Cámara Alta.
Ese escenario político lo vinculó de inmediato con las perspectivas financieras del país. Citó una proyección de JP Morgan según la cual, si es reelecto, la Argentina alcanzaría el grado de inversión durante su segundo mandato. “Si Argentina sigue avanzando en esta dirección, si los argentinos deciden seguir abrazando el camino de la prosperidad y no retornar al sendero de la dekadencia, con ‘K’, la consecuencia de esto es que el riesgo país se va a desplomar”, afirmó.
En un nuevo ejercicio de proyecciones sin sustento explícito, el mandatario auguró tasas de crecimiento en torno al 7% u 8% per cápita durante muchos años, con una fuerte suba de los salarios reales y una caída todavía más profunda de la pobreza como contrapartida.
