En un contexto donde la virtualidad y la autogestión bancaria avanzan a paso firme, una modalidad delictiva se expande silenciosamente: el robo de dispositivos móviles para acceder a aplicaciones financieras, solicitar créditos preaprobados y transferir dinero de manera inmediata. La Justicia, el Banco Central y las billeteras virtuales advierten sobre los riesgos y recomiendan medidas urgentes.
La creciente digitalización de los servicios financieros trajo aparejada una comodidad innegable para millones de usuarios, pero también abrió una puerta peligrosa que los delincuentes supieron explotar con velocidad y precisión. Ya no se trata simplemente del hurto de un teléfono celular como objeto de valor, sino de una operatoria mucho más sofisticada: el acceso forzado a las finanzas personales de la víctima. Así lo confirman desde distintos organismos oficiales y entidades privadas, que observan con inquietud cómo los robos de dispositivos móviles derivan, cada vez con mayor frecuencia, en maniobras fraudulentas que incluyen transferencias no autorizadas, consumos indebidos y solicitudes de préstamos preaprobados que se acreditan en cuestión de segundos.
La modalidad consiste, básicamente, en obligar a la persona despojada de su teléfono a desbloquear el dispositivo y las aplicaciones bancarias o billeteras virtuales. Una vez dentro, los delincuentes operan con rapidez: transfieren fondos, generan créditos a nombre del damnificado o realizan compras que quedan registradas como deuda. Desde la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia del Ministerio Público Fiscal de la Nación confirmaron que esta práctica «está pasando», aunque evitaron brindar mayores precisiones. En tanto, el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires incorporó esta problemática a sus protocolos de recepción de denuncias, con recomendaciones específicas para quienes sufren este tipo de hechos. Entre las indicaciones, se solicita detallar el monto sustraído, los consumos no autorizados, la eventual generación de un préstamo y las transferencias realizadas a otras cuentas.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) también reconoce expresamente esta situación dentro de los reclamos por fraude. En sus registros figuran las «solicitudes de préstamos realizados sin autorización», junto con los accesos indebidos a home banking, aplicaciones bancarias y billeteras digitales. Un fallo reciente en la ciudad rionegrina de General Roca ilustra con claridad el problema. Una mujer fue asaltada en Buenos Aires y le sustrajeron el celular, que tenía activas varias aplicaciones bancarias, tarjetas de crédito y dinero en efectivo. Ese mismo día radicó la denuncia policial, pero el perjuicio no terminó allí. Quienes accedieron a sus pertenencias utilizaron sus productos financieros para operar en su nombre, tomar créditos y concretar transferencias. Frente a esa situación, la víctima acudió al Poder Judicial y solicitó una medida cautelar para que las entidades no le cobraran esas deudas ni la intimaran o informaran como morosa en bases de datos como las del Banco Central o Veraz.
Antes de que cunda el pánico, conviene tener a mano dos datos fundamentales. El primero es el #910, el servicio unificado de denuncias en caso de robo o extravío de celulares. El segundo es el IMEI, el número único que identifica físicamente a cada dispositivo y que resulta clave a la hora de denunciar un delito y bloquear el equipo. Se trata de información que puede estar en manos de contactos cercanos y que, llegado el caso, agiliza enormemente los trámites.
Una estrategia agresiva de créditos inmediatos
Detrás de esta problemática subyace una estrategia comercial agresiva por parte de bancos y billeteras virtuales en torno a los préstamos preaprobados. Desde el Banco Central confirman que no existe una regulación vigente específica sobre estos créditos, sino que cada compañía maneja el tema según sus propios criterios. Consultadas al respecto, algunas entidades señalaron que no es posible desactivar la oferta de préstamos, mientras que otras permiten al cliente hacerlo. Ninguna brindó mayores precisiones sobre la cuestión. En concreto, uno de los bancos más importantes del país promueve activamente los préstamos entre sus clientes y aclara que «la acreditación es inmediata». Según el BCRA, ya no es necesario que las entidades esperen 48 horas para acreditar el dinero. Desde el organismo sugieren limitar la cantidad de dinero que se puede transferir, como una suerte de seguro para evitar grandes movimientos indebidos.
Qué establece la normativa del Banco Central
En materia de recaudos, el BCRA indica en la Comunicación «A» 7319, del 1 de julio de 2021, que «una vez verificada la identidad de la persona usuaria, la entidad deberá comunicarle –a través de todos los puntos de contacto disponibles– que el crédito se encuentra aprobado y que, de no mediar objeciones, el monto será acreditado en su cuenta». La solicitud de créditos aparece expresamente dentro de las acciones críticas que requieren una validación adicional. La regulación obliga a las entidades a contar con sistemas capaces de detectar actividades anómalas considerando la frecuencia de operaciones, los montos, los patrones habituales del cliente, los dispositivos utilizados, los factores de autenticación comprometidos y los patrones de fraude conocidos. Además, establece que «en función de las alertas detectadas, deberán definir modelos de acción acordes a los resultados de los análisis de riesgos, los patrones de comportamiento y las circunstancias habituales del uso de la aplicación y los factores de autenticación». Estos modelos pueden combinar medidas preventivas, reactivas y asumidas. Las preventivas incluyen acciones de comunicación con el cliente por otras vías antes de confirmar operaciones. Las reactivas implican comunicarse con el cliente luego de la confirmación de operaciones sospechosas. Las asumidas consisten en devolver las sumas involucradas ante los reclamos del cliente por desconocimiento de transacciones efectuadas.
Cómo reclamar y protegerse
En materia de reclamos, el primer paso es gestionar ante la entidad financiera o no financiera. Si la respuesta no resulta satisfactoria pasados los 10 días o el problema persiste, se puede presentar el caso en el BCRA. De mantenerse el inconveniente, el caso se deriva a Defensa del Consumidor. Desde la billetera virtual Ualá recomiendan, ante un robo, actuar con rapidez: bloquear el dispositivo de forma remota y denunciar la línea ante la empresa de telefonía. Desde otro dispositivo de confianza, cambiar la contraseña del correo electrónico —una de las principales vías para recuperar el acceso a otras cuentas—, cerrar las sesiones abiertas y actualizar las claves de las aplicaciones. En Mercado Pago cuentan que la seguridad se apoya en sistemas de detección de fraude que analizan más de 5000 variables por transacción, identifican patrones de riesgo y activan medidas preventivas de forma automática. Por ejemplo, puede detectar una compra de un monto atípico desde una ubicación inusual y solicitar una verificación adicional. Para facilitar la denuncia en situaciones de emergencia, Mercado Pago cuenta con la herramienta «Persona de confianza», a través de la cual amigos o familiares elegidos pueden reportar inmediatamente el incidente del usuario afectado y solicitar el bloqueo preventivo de la cuenta.
La combinación de virtualidad, autogestión y créditos de acreditación instantánea conforma un cóctel riesgoso que exige, por un lado, mayor regulación y control por parte de las autoridades y, por otro, una actitud preventiva y informada por parte de los usuarios. Tener a mano el IMEI, conocer el #910, limitar los montos transferibles y actuar con celeridad ante un robo son algunas de las herramientas disponibles para evitar que un mal momento se transforme en una pesadilla financiera de larga duración.
