Starship alcanza la órbita y abre una nueva etapa en la carrera espacial

Starship alcanza la órbita y abre una nueva etapa en la carrera espacial

El megacohete de SpaceX completó su primer vuelo orbital con carga útil, desplegó 26 satélites Starlink V3 y demostró que puede transportar equipos funcionales al espacio, aunque la recuperación total del vehículo y el reabastecimiento en órbita siguen pendientes.

La compañía aeroespacial SpaceX marcó un hito esta semana al situar por primera vez a su cohete más potente, el Starship, en órbita terrestre. Durante la misión de prueba número 14, lanzada el 28 de septiembre desde las instalaciones de Starbase, en el sur de Texas, el vehículo no solo superó la barrera que separa los vuelos suborbitales de los orbitales, sino que además liberó 26 satélites Starlink V3 y comprobó su capacidad para transportar carga útil real hasta el espacio. El despegue del megacohete, de 124 metros de longitud, se produjo con los 33 motores Raptor de su primera etapa, el propulsor Super Heavy, que posteriormente se separó y regresó de manera controlada al golfo de México mientras la nave principal continuaba su ascenso.

A pesar del éxito, el resultado aún no convierte al sistema en un medio listo para misiones regulares ni para el transporte de astronautas hacia la Luna o Marte. Durante la fase de ascenso se registró un contratiempo: uno de los seis motores de la nave se apagó antes de lo previsto. Los equipos técnicos evaluaron la situación y autorizaron el encendido de otro motor central, una decisión que permitió completar la inserción orbital a unos 276 kilómetros de altura. La diferencia entre un vuelo suborbital y uno orbital no radica únicamente en la altitud, sino en la velocidad necesaria para permanecer alrededor del planeta, que ronda los 28.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, el vehículo sigue bajo la atracción de la gravedad, pero avanza con suficiente impulso horizontal para que la curvatura terrestre se aleje bajo su trayectoria, un equilibrio que sostiene la órbita baja donde operan satélites de comunicaciones, observación y estaciones espaciales.

En los trece ensayos previos, el Starship había seguido trayectorias que lo llevaban fuera de las zonas densas de la atmósfera, aunque sin alcanzar la velocidad orbital. Ese perfil redujo los riesgos para la población y proporcionó a SpaceX datos valiosos sobre el ascenso, la separación de etapas, los motores, el reingreso y el descenso. La inserción orbital y la liberación de los 26 satélites convirtieron el vuelo 14 en la primera misión con una carga útil funcional del programa. Los Starlink V3 viajaron dentro de una bodega de carga y salieron de a uno en el espacio. Tras extender sus paneles solares y antenas, los satélites deben comunicarse con las estaciones terrestres y con el resto de la constelación mediante radiofrecuencia y enlaces láser. Más tarde elevarán sus órbitas con propulsores propios y, después de las verificaciones técnicas correspondientes, podrán incorporarse a la red de internet satelital.

La capacidad de cada unidad forma parte del interés comercial de este lanzamiento. Según las cifras difundidas para la misión, los 26 satélites añadieron 26 terabits por segundo de capacidad a la constelación, un volumen que supera ampliamente el aporte de un lanzamiento convencional de Falcon 9. SpaceX busca que el Starship transporte más satélites por vuelo y sostenga el crecimiento de una red que, en los planes de Elon Musk, puede alcanzar las 100.000 naves. El tramo orbital terminó con una desorbitación y un descenso hacia el Pacífico, frente a la costa de Chile. La nave amerizó bajo control tras tres horas y ocho minutos de misión, pero se ladeó y explotó al entrar en contacto pleno con el agua. El desenlace no estaba pensado como una recuperación del vehículo: el objetivo consistía en estudiar el comportamiento del Starship después de su paso por la atmósfera y en validar procedimientos para futuros retornos.

El siguiente salto del programa apunta a una condición central para su modelo económico: la reutilización total. SpaceX diseñó el Starship con dos componentes recuperables, el Super Heavy y la nave superior Ship. La empresa ya ensayó en tres oportunidades la captura del propulsor con los brazos mecánicos de la torre de lanzamiento, una maniobra que en el entorno del proyecto recibe el nombre de “palillos chinos”. La nave superior, de 52 metros de alto, todavía no pasó por ese proceso. En los vuelos anteriores siguió una ruta hacia el océano al finalizar la misión. Musk adelantó el 14 de septiembre, durante la cumbre All-In, que SpaceX podría intentar la captura del Ship en el vuelo 15 si los resultados de la prueba siguiente eran favorables. El éxito orbital del vuelo 14 mantiene esa posibilidad, aunque la compañía no informó aún el perfil oficial de la próxima misión.

La captura exige precisión en varias fases. El Ship debe sobrevivir al reingreso, controlar su orientación mientras pierde velocidad, ejecutar una maniobra de giro con sus motores y llegar a la torre con márgenes muy estrechos. Durante el descenso del vuelo 14, la nave adoptó una posición horizontal, similar a la de un paracaidista, para aumentar la resistencia al aire. Luego encendió motores con el fin de recuperar la posición vertical antes del amerizaje. Cada una de esas secuencias tiene un propósito distinto. El escudo térmico y el control aerodinámico deben proteger la nave al atravesar la atmósfera. Los motores Raptor necesitan funcionar con precisión después de operar en condiciones de despegue, vacío parcial y frenado. Finalmente, los sistemas de guiado deben situar la nave en el lugar exacto para que la infraestructura terrestre pueda sujetarla. Una falla menor en cualquiera de esas etapas puede impedir la reutilización.

La recuperación rápida busca evitar las revisiones extensas que limitan la frecuencia de otros lanzadores. Musk planteó el objetivo de 10.000 lanzamientos de Starship al año para 2030, una cifra que depende de un ritmo de vuelos aún inexistente y de una expansión de las instalaciones. Hasta ahora, el Starship despega desde dos plataformas de Starbase. SpaceX construye tres nuevas plataformas en la Costa Espacial de Florida y proyecta iniciar en 2027 un complejo en Luisiana con 12 plataformas, dentro de un plan valuado en 100.000 millones de dólares. La meta requiere más que rampas y torres. La compañía debe fabricar naves y propulsores en grandes cantidades, asegurar el suministro de metano y oxígeno líquidos, coordinar autorizaciones ambientales y aéreas, y establecer una cadena de operaciones capaz de procesar vehículos luego de cada misión. La reutilización del Super Heavy ya ofrece datos valiosos, pero la recuperación del Ship definirá si el Starship puede regresar completo a la plataforma.

El vuelo 15 podría despegar, de acuerdo con documentos preliminares de planificación, desde el 19 de octubre. Esa fecha no equivale a una confirmación oficial y puede variar por factores técnicos, meteorológicos o regulatorios. Si SpaceX posterga la captura, el próximo ensayo puede concentrarse en otros objetivos, como nuevas pruebas de reingreso, encendidos de motores o procedimientos para el despliegue de satélites. Alcanzar la órbita permite al Starship asumir misiones de carga, pero los viajes lunares y marcianos requieren una operación que la compañía todavía no probó entre vehículos: el reabastecimiento de combustible en el espacio. Una nave destinada a la Luna no puede despegar desde la Tierra con todos los propelentes necesarios para descender, ascender y viajar dentro del margen de masa del sistema. La solución propuesta consiste en cargar combustible una vez que la nave ya está en órbita.

El plan contempla una versión depósito del Starship y vehículos cisterna que transporten metano y oxígeno líquidos hasta ese punto. SpaceX ya transfirió propulsor entre tanques internos de una misma nave durante el vuelo 3, en marzo de 2024. Falta demostrar la transferencia entre dos vehículos distintos, el manejo de fluidos criogénicos en microgravedad y el almacenamiento del combustible durante el tiempo suficiente sin pérdidas que comprometan la misión. Las estimaciones citadas para una campaña de alunizaje oscilan entre ocho y 20 vuelos de abastecimiento. La NASA calcula que una misión lunar puede requerir hasta una docena de vuelos cisterna. El número final dependerá de la masa de la nave, de la eficiencia de los motores, de las reservas de seguridad y de la cantidad de combustible que cada nave logre transferir.

La NASA eligió una variante del Starship como módulo de alunizaje humano dentro de Artemis, el programa que prevé el regreso de astronautas a la superficie lunar. El calendario de la agencia ubica Artemis III en 2027 como una misión de demostración en órbita terrestre para probar operaciones entre la cápsula Orion y los sistemas comerciales de SpaceX y Blue Origin. La preparación de una nave apta para transportar personas cobra mayor importancia con Artemis IV, prevista para 2028 y vinculada con un futuro descenso cerca del polo sur lunar. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó el resultado del vuelo 14 en un mensaje publicado en X: “Lanzamiento espectacular, llevando la Nave a órbita y manejando cada paso de manera segura, responsable y especialmente inspiradora”. El funcionario añadió que la agencia espera trabajar con la compañía para convertir las misiones del Starship en operaciones rutinarias.

Para lograrlo, SpaceX debe incorporar y certificar sistemas de soporte vital, control ambiental, comunicaciones, protección ante emergencias y espacios habitables para la tripulación. La empresa cuenta con la experiencia de Crew Dragon, una cápsula que realizó 20 misiones tripuladas a la órbita baja, aunque el Starship plantea una escala y un perfil de misión diferentes. El vehículo tiene una altura total cercana a los 123 metros junto con el Super Heavy, un diámetro de nueve metros y capacidad proyectada para transportar hasta 100 toneladas a la órbita baja. La competencia añade presión al cronograma. La NASA también mantiene acuerdos con Blue Origin para su módulo Blue Moon y puede recurrir a esa alternativa si el Starship no cumple los requisitos en los plazos establecidos. La agencia necesita garantías sobre cada etapa: abastecimiento orbital, aproximación a la Luna, descenso, permanencia en superficie, ascenso y encuentro posterior con Orion.

Musk presentó al Starship como la pieza de un sistema de transporte destinado a fundar una ciudad autosuficiente en Marte. “Podemos ir a otros lugares del sistema solar, como Saturno, pero creo que lo más importante en lo que debemos centrarnos es en el camino más rápido hacia una ciudad autosuficiente en Marte”, afirmó al exponer esa visión. Antes de ese objetivo, SpaceX enfrenta un desafío más inmediato: confirmar la recuperación del Ship, transferir combustible entre naves en órbita y demostrar que el sistema puede cumplir los requisitos de seguridad que exige una misión con astronautas.

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