Brasil investiga una presunta intromisión estadounidense en su proceso electoral

Brasil investiga una presunta intromisión estadounidense en su proceso electoral

La Policía Federal indaga si fondos del Departamento de Estado fueron utilizados para desestabilizar al Poder Judicial, en un clima de creciente tensión entre Lula da Silva y la Casa Blanca

La dirección general de la Policía Federal de Brasil confirmó este domingo que se encuentra examinando una posible injerencia externa proveniente de Estados Unidos en el ámbito electoral. La pesquisa se puso en marcha después de que la Abogacía General del Estado remitiera la semana pasada una denuncia formal, según informó el máximo responsable de la corporación, Andrei Rodrigues, durante una comparecencia ante los medios en Brasilia.

Rodrigues precisó que el expediente fue derivado a la Dirección de Inteligencia de la institución con el propósito de iniciar las diligencias correspondientes. “Se trata de una investigación en curso, de un procedimiento preliminar. La resolución del sumario aún no ha sido divulgada, pero ya contamos con una averiguación activa”, manifestó el jefe policial. El funcionario brindó estas declaraciones durante una visita a la sede de la Policía Federal de Carreteras, desde donde las fuerzas de seguridad monitorean el operativo coordinado con motivo de la jornada electoral.

El origen de esta indagatoria se remonta a una solicitud presentada el jueves por la Abogacía del Estado tanto a la Policía Federal como a la Fiscalía General, la cual surgió a raíz de un trabajo periodístico publicado por el diario británico The Guardian. Dicha publicación, que tuvo amplia repercusión en los medios brasileños, señala que el Departamento de Estado estadounidense habría redirigido un millón de dólares del Fondo de Derechos Humanos y Democracia hacia el programa denominado “Combate al lawfare y a la censura en Brasil”.

De acuerdo con el documento emitido por el organismo gubernamental brasileño, que cita la investigación periodística, esos recursos estadounidenses habrían sido canalizados para financiar redes y organizaciones asentadas en territorio brasileño con la finalidad de incidir en el debate político y “desestabilizar y atentar contra la institucionalidad del Poder Judicial brasileño”.

En otro orden de temas, Rodrigues también se pronunció este domingo sobre la seguridad de las sedes diplomáticas, luego de que el viernes se suspendieran temporalmente los servicios consulares en las embajadas de Estados Unidos y Australia por motivos de seguridad. “No verificamos ningún elemento concreto que nos indicara un riesgo efectivo contra ninguna embajada. Los elementos recabados el sábado no apuntan a nada concreto ni a la existencia de ningún plan que hayamos identificado”, sostuvo el director policial.

Ni Estados Unidos ni Australia proporcionaron detalles acerca de sus “preocupaciones de seguridad”, mientras que la Policía Federal brasileña ejecutó el viernes, de manera preventiva, dos órdenes de allanamiento e incautación en São Paulo y en los alrededores del Distrito Federal. La corporación afirmó que analizará los equipos de comunicación e informáticos aprehendidos para determinar los pasos a seguir.

La denuncia por presunta injerencia estadounidense se enmarca en un contexto de marcada tensión entre el presidente brasileño, Lula da Silva, y la Casa Blanca. Sin ir más lejos, el mandatario cuestionó días atrás en una entrevista el Escudo de las Américas, una alianza impulsada desde marzo por su par estadounidense, Donald Trump, junto a líderes de derecha de la región para combatir el narcotráfico, de la cual no forman parte países como México o Brasil.

Durante la campaña, Lula ha reforzado su discurso en defensa de la soberanía y ha acusado a su principal rival electoral, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, de ser un adulador de Trump y de besar la bandera estadounidense. Además, el líder progresista ha responsabilizado a la familia Bolsonaro de estar detrás de los aranceles comerciales y de las sanciones contra autoridades brasileñas impuestas por la Casa Blanca desde la condena del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.

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