El científico belga Francis Halzen, de 82 años, fue distinguido este martes con el Premio Nobel de Física por su labor pionera en el estudio de las partículas subatómicas en el Polo Sur. La Real Academia Sueca de Ciencias reconoció sus aportes fundamentales al Observatorio de Neutrinos IceCube y al hallazgo de neutrinos de alta energía procedentes de fuentes astrofísicas, un logro que abre una ventana inédita al cosmos.
Halzen, investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, concibió hace más de tres décadas la idea de aprovechar el hielo glacial antártico como un enorme detector natural de neutrinos, esas partículas esquivas que atraviesan la materia sin dejar rastro. Su visión, presentada por primera vez en 1988, sostenía que cuando un neutrino colisiona con un núcleo atómico se produce un destello de luz susceptible de ser captado por sensores sumergidos en el hielo transparente. La región polar ofrece condiciones excepcionales para esta tarea, pues carece de interferencias y se asienta sobre una zona geológicamente estable, libre de sismos.
El proyecto IceCube, culminado en 2011, abarca un volumen de un kilómetro cúbico de hielo y constituye el instrumento clave para rastrear neutrinos originados en los confines del universo. Estas partículas, aunque abundan en todas partes, casi nunca interactúan con la materia, lo que las convierte en mensajeras ideales para estudiar fenómenos cósmicos que de otro modo permanecerían ocultos. A diferencia de otras partículas, los neutrinos viajan sin desviarse ni perder energía, lo que permite obtener información única sobre los entornos donde se generan.
Los científicos saben desde hace tiempo que el cosmos alberga aceleradores naturales capaces de emitir partículas con energías hasta un millón de veces superiores a las que se producen en los laboratorios terrestres. Los neutrinos de energías extremas se crean en esos mismos escenarios, pero a diferencia de sus compañeras, llegan intactos, sin alterar su dirección ni su energía. Esta particularidad los convierte en herramientas privilegiadas para desentrañar los misterios del universo profundo.
Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física, destacó el liderazgo de Halzen al frente de un equipo internacional de investigadores e ingenieros. “Nos ha proporcionado un instrumento fantástico. Su tenacidad y su visión científica han allanado el camino hacia un nuevo tipo de astronomía”, afirmó. Las interacciones de neutrinos que IceCube registra de manera continua permitirán a los expertos ampliar el conocimiento sobre los ambientes donde se forjan estas partículas de alta energía, e incluso podrían develar fenómenos cósmicos hasta ahora desconocidos.
