El pontífice, de 71 años, ingresará al Policlínico Gemelli de Roma para someterse a una cirugía por una lesión detectada en una fase temprana. La Santa Sede informó que la intervención se realizará esta semana y que el pronóstico, según los especialistas, suele ser favorable en lesiones de pequeño tamaño.
La oficina de prensa del Vaticano confirmó que el papa León XIV será hospitalizado este martes al mediodía en el Policlínico Gemelli de la capital italiana para ser sometido a una operación del nódulo hallado en uno de sus pulmones. Si bien la fecha exacta del procedimiento quirúrgico no fue precisada, el propio pontífice anticipó que la cirugía tendrá lugar a lo largo de esta semana. La lesión fue descubierta durante un control médico de rutina y, de acuerdo con lo que el mismo León XIV explicó el domingo pasado después del rezo del Ángelus, se encuentra en una etapa incipiente y con una localización bien definida. Fuentes de la Santa Sede señalaron que el periodo de recuperación posterior a la intervención se extenderá por aproximadamente siete días.
A pesar de la noticia, el sumo pontífice, de 71 años y con nacionalidades estadounidense y peruana, desarrolló este lunes una jornada oficial sin contratiempos. Durante la mañana recibió en audiencia a siete delegaciones, entre las que se contaban la del presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, y la del arzobispo argentino Jorge Eduardo Lozano. El boletín cotidiano de la Santa Sede también dejó constancia de encuentros con el nuncio apostólico en Suiza, Liechtenstein y Mónaco, Martin Krebs; con el presidente de Cáritas Internacional, el arzobispo japonés Tarsicio Isao Kikuchi, junto a su secretario general, Alistair Dutton; con el arzobispo estadounidense Timothy Broglio; y con el representante permanente de la Santa Sede ante la Comunidad Económica del África Occidental, Michael Francis Crotty.
En torno a la naturaleza de la lesión, los expertos consultados por Infobae coinciden en que un nódulo pulmonar de tres milímetros constituye una imagen pequeña y circunscrita en el pulmón que puede obedecer a causas benignas o malignas, y que por sí sola no equivale a un diagnóstico de cáncer. Los especialistas subrayan que el pronóstico general de una lesión de escaso tamaño suele ser alentador, aunque en el caso del papa León XIV no es posible aventurar resultados sin conocer su ubicación exacta, sus particularidades radiológicas y el diagnóstico definitivo. La doctora Ana María Putruele, neumonóloga, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA) y profesora adjunta de Consulta de la Universidad de Buenos Aires con orientación en neumonología, describió la lesión como una formación de características redondeadas u opacificada que se sitúa a nivel del pulmón. Por su parte, el doctor Alejandro Garcés, infectólogo y jefe médico de Helios Salud, explicó que el nódulo solitario de pulmón acostumbra a aparecer como un hallazgo casual en una radiografía o en una tomografía solicitada por otro motivo.
La Santa Sede no divulgó pormenores sobre la técnica prevista para la intervención ni sobre la localización precisa del nódulo. El Hospital Gemelli de Roma, donde se prevé la internación, dispone de un apartamento destinado a la atención médica de los papas. Cabe recordar que ese prestigioso nosocomio, que vela por la salud de los pontífices desde hace décadas y es el segundo centro médico más grande de Italia, cuenta con los mejores especialistas y tecnologías para una atención precisa y conservadora en este caso. El doctor Garcés resumió la situación con una frase elocuente: el papa estará en las mejores manos.
En cuanto a la evaluación de un nódulo pulmonar, Putruele detalló que los médicos ponderan el tamaño de la lesión, sus bordes, la presencia de calcificaciones y su densidad en una tomografía. También toman en cuenta los antecedentes de tabaquismo, las enfermedades respiratorias previas y otros datos clínicos antes de establecer el nivel de riesgo. Garcés precisó que una forma regular y bordes bien delimitados pueden orientar la evaluación de manera distinta que una lesión irregular o espiculada, aunque advirtió que nunca se puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen. La comparación con tomografías anteriores puede aportar una señal relevante para definir la conducta médica. Si la lesión aparece en imágenes de varios años atrás y no ha cambiado, se fortalece la interpretación de que se trata de un proceso benigno; si es nueva, puede requerir nuevos estudios para observar su evolución. La evaluación también contempla la densidad de la lesión, que puede ser sólida, subsólida o en vidrio esmerilado, además de su forma y evolución. En nódulos seleccionados según el tamaño y los factores de riesgo, los médicos pueden considerar una tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada o una biopsia.
