La economía argentina se debate entre la austeridad y el estallido social

La economía argentina se debate entre la austeridad y el estallido social

Mientras el Gobierno profundiza el ajuste y apuesta a las privatizaciones para conseguir divisas, un creciente malestar social y la destrucción de empresas marcan el pulso de un modelo que genera dudas incluso entre sus propios aliados

En los círculos empresariales dedicados al consumo masivo, donde se sigue con atención el pulso del Área Metropolitana de Buenos Aires, circula un dato que resulta por demás elocuente sobre el rumbo de la economía actual. Casi ocho de cada diez comercios que logran abrir sus puertas en la actualidad se dedican a la venta de productos importados de origen chino. Se trata de bijouterie, juguetes que eluden los controles sanitarios, cosméticos foráneos, textiles, gorros, altavoces y objetos de decoración que descienden de los contenedores en el puerto porteño y se dispersan por la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. En las peatonales más concurridas, es posible encontrar hasta tres o cuatro locales que ofrecen exactamente la misma mercadería. Algunas localidades costeras del interior del país también enfrentan este fenómeno. Se configura así una suerte de resurrección del recordado «Todo por dos pesos» que se popularizó durante la gestión de Carlos Menem, aunque con una diferencia sustancial: este revival se instala en un contexto de escasez de recursos y, por lo tanto, de ventas exiguas.

Las comparaciones resultan odiosas y, en ocasiones, injustas o desparejas, pero el gobierno de Javier Milei parece haberse sumergido en una crisis de características similares a las del tramo final de la primera presidencia del riojano. Aun cuando el ala política del oficialismo reclama reactivación y una corrección del tipo de cambio, el ministro de Economía, Luis Caputo, se aferra a una paridad cambiaria virtual casi como único garante de una situación social que, hasta el momento, implosiona sin llegar a estallar. Esa ancla es la que pulveriza al ochenta por ciento de la economía, genera una crisis de empleo en constante crecimiento, aviva las internas en el Gabinete y obstaculiza la salida a los mercados internacionales. Por esa razón, el titular del Palacio de Hacienda prepara tres nuevas privatizaciones inmediatas y otras tantas para el año 2027, con el objetivo de hacerse de divisas, luego de haber rematado esta semana la empresa estatal de aguas y saneamiento. La meta es reunir mil quinientos millones de dólares, una cifra irrisoria para rifar semejante patrimonio. El dólar pisado, con el respaldo del Tesoro estadounidense sosteniendo la paridad, provoca que se fuguen alrededor de tres mil millones de dólares mensuales en concepto de dólar turista. En la temporada previa a las vacaciones, los especialistas estiman que el número ascenderá a cuatro mil millones. Durante el verano, los destinos locales perderán por goleada frente a Brasil, Miami y el Caribe. El «deme dos» en el exterior también encuentra su reflejo en esta dinámica.

Mientras tanto, el testeo electoral, más allá de los intentos por establecer un esquema de contención de la crisis macroeconómica, parece transitar por otros carriles. En un informe que circuló entre financistas en las últimas horas, el banco suizo UBS, uno de los cinco grandes de la banca especulativa, defendió el modelo libertario, pero advirtió que «el costo político de la austeridad aumenta con el tiempo». Se trata de un aviso para que Milei contemple a la gente de a pie y los niveles de aguante social. La misma señal emitieron el JP Morgan y el Fondo Monetario Internacional, que manifiestan temor por el porvenir.

Asimismo, la consultora 1816, la más consultada por el gobierno de Milei, realizó un doble análisis. Por un lado, ponderó el posible triunfo de Flavio Bolsonaro en el ballotage brasileño, pero cargó las tintas de la incertidumbre sobre lo que pueda acontecer en Estados Unidos. «Habrá que estar muy atentos a los resultados de la segunda vuelta en Brasil y, sobre todo, a la elección legislativa estadounidense», señala el informe. El cierre del comentario especifica que se observó un rebote en la actividad durante agosto, aunque aclara que «el mercado ya espera que el crecimiento del PBI en 2026 sea marginal: los diez mejores pronosticadores del REM estiman un crecimiento promedio de apenas 1,2 por ciento versus el 3,3 por ciento que esperaban en diciembre del 2025». Esa situación de un producto bruto interno marginal se percibe, además, en la economía real.

Empresas quebradas y el fenómeno Ades

Si uno se toma el trabajo de reunir los nombres de las empresas que, con el modelo Milei, cerraron, se marcharon del país o se achicaron, se completa más de media carilla de un documento de Word. Por todo esto, el mercado le insiste al gobierno en cambiar el rumbo para sobrevivir. Los números del fenómeno de destrucción de empresas resultan letales.

«Durante el mes de julio continuó la destrucción de Unidades Productivas», señala el ex viceministro de Economía y actual director de Vectorial, Haroldo Montagú. Tomando los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, cuenta que ya hay 32.290 empresas menos que en noviembre del 2023. Con picardía, el economista se introdujo en la ridícula lógica contable de Milei y proyectó que, de mantenerse este ritmo, el gobierno libertario podría terminar cerrando más del doble de empresas que Mauricio Macri. En el período del PRO se perdieron 23.632; durante la pandemia, 15.398; y si la crisis se mantiene como hasta hoy, en diciembre del 2027 habrá 48.887 empresas menos que en la previa a la llegada de los libertarios. Agrega además Montagú que más de 660.000 trabajadores formales quedarían sin empleo. El especialista concluye, así, que en el mejor de los casos Milei llegará a la elección del 27 con este nivel de crisis, empleo creciente o en el nivel de degradación actual. «Si no hay un cambio de política, es difícil corregir lo que ya hay», sintetiza.

Con esa premisa adquiere sentido la aparición rutilante en el país de Alberto Ades, el economista que desde hace 35 años vive y trabaja en Nueva York y que parece ser el nuevo hombre de consulta del Presidente, con quien habla con frecuencia y a quien incluso llevó a una reunión de Gabinete en la que, por razones que no se conocen, se ausentó el ministro Caputo. Ades, visto en este contexto, resulta más interesante por lo conceptual, por lo que plantea, que por lo netamente político. Es un crítico que resalta, de algún modo, que hay que virar la política económica y ayer dijo en una entrevista en Futurock que «me gustaría un tipo de cambio más alto».

El 9 de noviembre del 2025, bajo el título de «Mamdani al Gobierno, catarsis al poder», Ades publicó en la revista Seúl, que difunde ideas del macrismo, una conversación que mantuvo con Eliseo Neuman, un abogado de Harvard que reside en Londres. Juntos analizan, en un diálogo, las razones del triunfo de Zohran Mamdani, el alcalde izquierdista de la Gran Manzana, justo horas después de ocurrida la votación. Ades, que conoce a muchos economistas del peronismo y es respetado por muchos de ellos («ni cerca está de ser un timbero», argumentan para contraponerlo a Caputo), dice en ese artículo algo interesante, que quizás explique por qué hoy le advierte a Milei de los riesgos del ajuste. «El voto de Mamdani no fue una apuesta racional, fue un acto de catarsis. El costo de vida, el agotamiento de los discursos y la sensación de que todo, desde el alquiler hasta el sentido del trabajo, se ha vuelto inalcanzable, contribuyeron a ese resultado». A renglón siguiente, Ades afirma que «aquella ética del work hard, play hard se volvió una trampa: se trabaja más, se disfruta menos y pocos llegan a fin de mes». Naturalmente, el análisis es más profundo que estas ideas, porque Ades introduce el voto judío en una ciudad cosmopolita y causas de otra índole, pero la crema es esa. Por esa misma razón, 1816 no se anima a extrapolar el resultado de Brasil para leerlo en clave de beneficio electoral para Milei. El hartazgo social sigue siendo, por la razón que sea, el driver de cómo se vota.

Economías regionales y remate de joyas

El dólar clavado está horadando actividades que otrora no perdían. El caso más elocuente es la industria de los alimentos. Esta semana se aceleró una disputa política en la Coordinadora de Productores de Alimentos: Arcor cree que la titular, Carla Bonito, no cumple la tarea de lobby político que se requiere en un momento delicado. Muchos le echan la culpa a esa falta de presión que se haya caído la ley de octógonos nutricionales, que la industria quiere eliminar. La embestida busca que Adrián Kauffman Brea, ex presidente de la UIA y un histórico de la empresa de los Pagani, retome el control.

No sólo en las grandes firmas hay heridos por la actividad y el tipo de cambio. En una reunión privada, un grupo de economías regionales plantearon que se están fundiendo. La más dañada, la de los frutos secos, que cuando hace el cambio de moneda paga más de un flete interno que en un barco exportador a Estados Unidos. Gracias a la política desbordada de Milei, el sector empieza a perder mercado con Brasil, Perú y Chile, sus competidores. Son ejemplos que grafican la ineficiente política cambiaria y cómo se ha alterado, además, la competitividad interna de las empresas.

En este escenario, el gobierno emprende la tarea de privatizar para tener respaldo de dólares por si se manca Trump. Durante el menemismo, con las privatizaciones de YPF, las telcos, las eléctricas, los trenes, Somisa, la empresa de aguas y los peajes, entre otras, Menem consiguió 39.600 millones de dólares, 13 mil millones de los cuales fueron casi cash y se usaron para cumplir compromisos de deuda. Eran las joyas de la abuela, firmas valiosas. Hoy, a Caputo le queda mucho activo, menos valioso, y que además subvende: esta semana regaló AYSA a 200 millones de dólares más barata de lo que esperaba y de lo que el propio mercado estimaba para una firma monopólica que tiene 14 millones de usuarios.

Los libertarios buscan financiar lo que queda de tiempo hasta la elección con un paquete de privatizaciones. En noviembre se abren los sobres de ofertas por los trenes de carga y en 2027 será el turno de las centrales eléctricas y de Nucleoeléctrica. Con eso esperan hacerse de 1500 millones de dólares, una ganga ante el desafío que le impone al Gobierno la forzada paridad cambiaria. La escena general es la de un Milei que es Menem en la curva descendente, y eso plantea un enigma abierto: el riojano reeligió en plena crisis y luego se desplomó. ¿Qué pasará en 2027?

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