El milagro que solo ellos contemplan: las proyecciones oficiales chocan con la cruda realidad de los mercados

El milagro que solo ellos contemplan: las proyecciones oficiales chocan con la cruda realidad de los mercados

Mientras el Presidente anticipa un riesgo país por debajo de los 100 puntos para 2027, el indicador trepó ayer a 623; el ministro de Economía celebró la creación de medio millón de puestos de trabajo, aunque el empleo se erige como la principal inquietud de la ciudadanía

Desde la capital estadounidense, el mandatario Javier Milei sostuvo con firmeza que el riesgo país continuaba su trayectoria descendente y se animó a vaticinar que se ubicaría por debajo de los 100 puntos básicos hacia 2027. Sin embargo, la jornada del jueves deparó un escenario bien distinto: el indicador experimentó un incremento del 2 por ciento hasta alcanzar los 623 puntos. En paralelo, los títulos soberanos y la gran mayoría de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraban descensos. El mercado, ese al que el Ejecutivo suele reconocerle la virtud de adelantarse a los acontecimientos, en esta oportunidad decidió no secundar la previsión presidencial.

Frente a los empresarios reunidos en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el jefe de Estado expuso su administración con un discurso que dejó escaso margen para las interpretaciones ambiguas. «En 30 meses estamos reparando los daños de 100 años y eso sí entra en la categoría de un milagro», aseveró. Con el fin de explicar la brecha existente entre ese balance y el nivel del riesgo país, recurrió a la idea de una transición entre el esquema previo y una «nueva Argentina». La promesa quedó proyectada para 2027; los 623 puntos, en cambio, describían el presente inmediato.

Por su parte, desde Tailandia, donde asistió a las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, sumó su propia cuota de optimismo. «El mayor riesgo es no invertir en la Argentina», sentenció. Asimismo, pronosticó que el país se posicionará entre las economías de mejor rendimiento en los años venideros. Entre las declaraciones del Presidente y las de su ministro, el porvenir quedó prácticamente dilucidado. Las complicaciones emergen cuando esas afirmaciones se confrontan con los datos concretos que brinda la realidad económica.

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