Renuncia en la cúpula científica: un subsecretario se marcha y acusa maltrato de su superiora

Renuncia en la cúpula científica: un subsecretario se marcha y acusa maltrato de su superiora

El funcionario, que había asumido a fines de septiembre, presentó una carta dirigida a la secretaria Adriana Baravalle en la que denuncia hostigamiento laboral y ausencia de respaldo institucional, mientras crecen las dudas sobre la validez del doctorado de la titular del área.

En un nuevo capítulo de tensiones dentro de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, el subsecretario César Lencina presentó este viernes su renuncia indeclinable al cargo que ocupaba desde finales de septiembre pasado. La dimisión fue formalizada mediante una misiva enviada a la secretaria del área, Adriana Baravalle, y con copia al jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la que el ahora exfuncionario expone los motivos que lo llevaron a abandonar sus responsabilidades.

De acuerdo con el texto de la carta, Lencina fundamentó su decisión en una serie de obstáculos persistentes que le impidieron desempeñar sus tareas de manera adecuada. Entre los principales señalamientos, el subsecretario saliente aludió a la ausencia de una comunicación fluida y de un respaldo institucional que permitiera conducir la gestión. A ello sumó, de forma textual, situaciones de destrato y desconsideración por parte de su superiora hacia el personal que se desempeña en el entorno laboral.

La renuncia no constituye un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de crecientes cuestionamientos hacia la figura de Baravalle. La titular de la cartera científica enfrenta impugnaciones públicas respecto de la validez de su doctorado en Inteligencia Artificial, lo que ha generado un clima de incertidumbre y desgaste dentro del organismo.

El documento presentado por Lencina, que trasciende ahora a la opinión pública, pone de relieve una fractura en la conducción del área y expone un escenario de conflicto interno que hasta el momento no había sido reconocido oficialmente. La falta de soporte institucional mencionada por el funcionario dimisionario sugiere un aislamiento de las instancias técnicas frente a las decisiones políticas, mientras que las acusaciones de malos tratos añaden un componente de gravedad que excede la mera discrepancia administrativa.

Con esta dimisión, la Secretaría de Ciencia y Tecnología no solo pierde a uno de sus cuadros de gestión, sino que ve erosionada su credibilidad en un momento particularmente sensible, signado por las sospechas en torno a la formación académica de su máxima responsable. El Ejecutivo, por su parte, no se ha pronunciado aún sobre la situación, aunque la copia enviada al jefe de Gabinete anticipa que el conflicto podría escalar a instancias superiores.

La salida de Lencina, a poco más de dos meses de su asunción, deja en evidencia las dificultades para sostener una conducción ordenada en un área clave para el desarrollo del conocimiento y la innovación. Mientras tanto, las preguntas sobre el liderazgo de Baravalle y la validez de su doctorado continúan sin respuestas contundentes, en un escenario donde la transparencia y el buen clima laboral aparecen como asignaturas pendientes.

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