El Gobierno y la Iglesia ultiman detalles de la visita papal con la mirada puesta en evitar lecturas partidarias

El Gobierno y la Iglesia ultiman detalles de la visita papal con la mirada puesta en evitar lecturas partidarias

A menos de una semana del arribo de León XIV, la Santa Sede envió su última avanzada de 26 funcionarios para ajustar la agenda en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El Ejecutivo y el Episcopado insisten en preservar el carácter pastoral del viaje frente a los ejes que podrían incomodar al oficialismo, como el vínculo con el sindicalismo y la recorrida por el Cottolengo Don Orione.

Con la cuenta regresiva ya en marcha y la llegada del sumo pontífice prevista para el domingo 8 de noviembre a las 16.30 en el Aeroparque Jorge Newbery, donde lo aguardará el presidente Javier Milei al pie de la aeronave, el Gobierno nacional y la Iglesia argentina encaran la etapa final de los preparativos. Este lunes por la tarde desembarcará en el país la tercera y última avanzada de la Santa Sede, compuesta por 26 funcionarios vaticanos —entre ellos personal de la Gendarmería Vaticana y ceremonieros pontificios—, encabezada por Alessandro Gallo, el responsable de la Santa Sede a cargo del viaje a la Argentina. La misión de esta delegación, que permanecerá en el territorio hasta el arribo de León XIV, consiste en ratificar el trabajo realizado durante los últimos meses y ajustar los últimos detalles de una gira que también comprenderá escalas en Perú y Uruguay.

El primer encuentro de la comitiva está programado para este lunes a las 17 en el Palacio San Martín, con la participación de funcionarios de segunda línea de la Secretaría General de la Presidencia, del Ministerio de Seguridad y de Cancillería, además de autoridades del Episcopado argentino. A lo largo de la semana se sucederán reuniones similares en los distintos puntos que visitará el pontífice: la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján. Según precisaron desde la Secretaría de Culto que conduce Agustín Caulo, la prioridad es hacer recorridos por cada uno de los escenarios y garantizar que la agenda se cumpla con los tiempos previstos, de modo que no se produzcan demoras capaces de acotar los paseos con el Papamóvil, el momento en que los fieles alcanzan su mayor cercanía con el líder religioso. Para asegurar ese objetivo, el Ejecutivo ensayará la “coreografía” de la visita en cada locación. En tanto, desde la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) señalaron que la avanzada revisará los espacios donde estará el Papa, comenzando por los altares —ya “muy avanzados”—, y que habrá encuentros con los responsables de seguridad y con los encargados de la liturgia de las misas y celebraciones.

En paralelo, tanto en la Iglesia como en el Gobierno insisten en despegar la llegada del sumo pontífice de cualquier interpretación atravesada por la disputa partidaria local. “El mensaje del Papa y la masividad de la convocatoria se va a llevar puesto absolutamente todo a nivel comunicacional”, anticiparon desde el oficialismo, donde reconocen que habrá voces opositoras dispuestas a hacer una lectura política de los mensajes pastorales, aunque descartan un pronunciamiento directo contra la Casa Rosada o contra Milei. En su lugar, esperan un mensaje de alcance global, en sintonía con la postura histórica de la Iglesia sobre la protección de los más vulnerables —los sectores más pobres o las personas con discapacidad—, además de un enfoque en los conceptos desarrollados en su encíclica Magnifica Humanitas acerca del rol de la Inteligencia Artificial y la dignidad del ser humano. “Va a ser un poco forzada cualquier lectura que quieran hacer”, advirtieron.

Desde la CEA ratificaron el carácter pastoral del viaje, luego de que la semana pasada su secretario general, Raúl Pizarro, afirmara que la organización se propuso “no entrar en la grieta”. “Queremos trascender las peleas coyunturales, muy propias de la sociedad argentina, queremos preservar y cuidar la figura del santo padre”, sostuvo. En esa línea, reiteraron que el mensaje papal “va a ser para todos” y argumentaron que la agenda contemplará un contacto con todas las realidades del país: los gobiernos provinciales, el mundo del trabajo, el ámbito de la discapacidad, la pobreza, la economía y la empresa. “No hay ninguna posibilidad de politizar porque el que no va a politizar es el Papa. Cuando se habla de politizar, se está subestimando en cierta manera lo que es la generosidad del santo padre. Si alguien cree que el Papa trae un mensaje político es que no conoce cómo se gesta y se trabaja una visita apostólica”, replicaron. Con un tono más cauto, desde el Gabinete de Milei coincidieron en la intención: “Trataremos que no se politice. Al menos de nuestra parte. Con fe de que salga todo bien”.

Pese a la insistencia oficial y eclesiástica en despolitizar la visita, la agenda del pontífice incluirá puntos incómodos para el oficialismo, como las actividades con referentes del sindicalismo y una recorrida por el Cottolengo Don Orione tras las recientes discusiones por los recortes al sector de la discapacidad previstos en el Presupuesto 2027 —que el oficialismo acordó revertir—. Ante esa posibilidad, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, enfatizó la semana pasada que el oficialismo no espera un discurso crítico del Papa y remarcó que este “no viene a hacer política partidaria”. “Ni en Argentina, ni en ningún otro lugar del mundo”, sostuvo la funcionaria, y reiteró que toda lectura política de la visita “va por cuenta de los periodistas o de cualquier otro actor de la sociedad que haga interpretaciones que no son válidas”. Aun así, conscientes de los mensajes que podría impulsar la oposición, desde el Gobierno explicaron que buscarán enfatizar comunicacionalmente los aspectos pastorales de aquellos ejes de la visita susceptibles de ser llevados a la arena política. Además, en las conversaciones del Ejecutivo con las autoridades eclesiásticas se abordó cómo “cuidar” los espacios donde estará el Papa en relación con la presencia de figuras de la política. “Distinguir en cada espacio donde tienen que haber autoridades políticas y dónde no. En los encuentros con los obispos o con los presos en la cárcel de Devoto, ahí no van a haber políticos”, ejemplificaron.

Donde sí se privilegiará la presencia de la dirigencia política será en el Palacio Libertad, donde el Gobierno decidió convalidar el mensaje de unidad que profesa la Iglesia e invitar a los principales representantes de la sociedad civil a la recepción oficial programada para el próximo domingo. La convocatoria incluirá a todos los gobernadores, incluidos los opositores; a senadores y diputados nacionales de las distintas fuerzas; y a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. También estará la vicepresidenta Victoria Villarruel.

El itinerario oficial del Vaticano prevé cuatro días intensos, del 8 al 11 de noviembre, con base en la Ciudad de Buenos Aires y salidas a Córdoba y Luján. Tras una estadía de dos días en el país vecino, del 6 al 8 de noviembre, León XIV llegará a la Argentina desde Montevideo e iniciará sus actividades con una visita al monumento al general José de San Martín, en la plaza homónima del barrio porteño de Retiro, una práctica habitual para los jefes de Estado que visitan el país. Luego participará de la ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada, donde se reunirá con Milei, y cerrará la jornada en el Palacio Libertad con el mencionado encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

El lunes 9 comenzará en el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde saludará al personal y a las personas asistidas. A las 11.30 celebrará una misa en el Monumento de los Españoles, en la Ciudad. Por la tarde se reunirá con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina y con líderes de otras comunidades cristianas y religiones en el Palacio San Martín. La jornada terminará con las vísperas en la Catedral Metropolitana junto al episcopado y los equipos sinodales, y una cena con los obispos. El martes 10 viajará a Córdoba, donde oficiará una misa a las 10 en la explanada de la Escuela de Aviación Militar. A la tarde se encontrará con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Luego volverá a Buenos Aires para encabezar, a las 20.15, una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles. El miércoles 11, última jornada en el país, visitará la cárcel de Devoto y celebrará a las 10 una misa en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján. La despedida será a las 13.30 en el aeropuerto de Ezeiza y a las 14 partirá rumbo a Lima.

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