La polémica que generó la medida además de su costo, que algunos llegan a hablar de tasas de 45% en dólares, lo cierto es que el Banco Central sigue vendiendo reservas y cada vez le quedan menos dólares para sostener el funcionamiento de la economía. Con la medida, el gabinete económico intenta tender un puente por tres meses cuando enfrentará la próxima revisión del Fondo, que esta semana reclamó medidas “consistentes”. Todo eso en las cercanías de las PASO y cuando la campaña electoral esté más picante y prácticamente echada la suerte de la inflación anual.
Los días de negociaciones solo consiguieron que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le rebajara en US$ 2 mil millones las metas de acumulación de reservas para todo el año, a unos US$ 7 mil millones, pero le mantuvo en 1,9% del PBI el nivel de déficit fiscal que deberá tener a diciembre, frente al 2,3% del año pasado.
Muy poco en un año en el que por la sequía se estima que las exportaciones agrícolas y sus derivados, dejarán un ingreso de solo US$ 21.740 millones, unos US$ 14 mil millones por debajo de la anterior campaña, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Como consecuencia de esta situación, también habrá un efecto negativo en la recaudación impositiva. En ese sentido, el informe privado proyectó sobre los ingresos por Derechos de Exportación una caída superior a los US$ 2.314 millones respecto a las expectativas que había en el inicio de la campaña, y además se perderían otros US$ 3.742 millones en concepto de otros impuestos, incluyendo Ganancias. De este modo, la sequía habría erosionado los ingresos del fisco estimados para la campaña en US$ 6.056 millones.
En medio de este panorama de falta de divisas, el Banco Central (BCRA) se sigue desprendiendo de dólares. Solo el jueves, 48 horas después que que se conociera la decisión del Ministerio de Economía de vender los bonos en dólares que tienen los organismos del Estado, principalmente la ANSES, y darles otros en pesos, la entidad vendió US$ 88 millones en el mercado.
