Dengue: ¿Es una plaga provocada? Qué tienen que ver los mosquitos genéticamente modificados y la fundación de Bill Gates

Dengue: ¿Es una plaga provocada? Qué tienen que ver los mosquitos genéticamente modificados y la fundación de Bill Gates

La inusitada cantidad de casos, los descubrimientos del CONICET sobre la capacidad del mosquito de respirar bajo el agua y el trabajo de la compañía Oxitec, financiada por la fundación Bill y Melinda Gates, abren la puerta a fuertes especulaciones sobre maniobras para instalar la necesidad de utilizar “mosquitos asesinos” en Argentina.  

La epidemia de dengue en argentina, que ya contabiliza 134.000 mil casos, con 96 fallecidos, es la más grande que se tenga memoria en nuestro país y suma hoy otra preocupación con el descubrimiento del CONICET al respecto, que reveló que las larvas del Aedes Aegypti, mosquito vector de Deungue, Zika y Chicungunya, son capaces de “respirar” bajo el agua al obtener el oxígeno disuelto en ella.

“El resultado de nuestro estudio es muy novedoso porque históricamente y en la mayoría de los libros de biología se dice que las larvas de Aedes aegypti respiran únicamente oxígeno atmosférico. Nuestro trabajo aporta evidencia útil para las estrategias de control de este mosquito”, señaló Agustín Alvarez-Costa, uno de los especialistas que publicó el descubrimiento en la revista Insects.

El descubrimiento plantea como primera incógnita a qué se debe este cambio y, seguidamente, si tuvo influencia en el enorme número de mosquitos que invadió la zona centro y noreste de la Argentina, con fuertes consecuencias sanitarias para toda la zona.

Sin quitar crédito a la inexistente acción del Estado Nacional, que no puso en marcha campañas de vacunación, ni declaró alerta ni emergencia, ni ninguna otra medida sanitaria ante el brote, sumada a la inacción de los gobiernos locales, como es el caso de la CABA, que no llevaron a cabo las fumigaciones necesarias, crecen fuertemente las especulaciones acerca del vínculo entre los experimentos de la empresa Británica Oxitec con mosquitos y, por consiguiente, sobre la intervención de la fundación Gates en el desarrollo del brote.  

El trabajo de Gates mediante la Oxitec cuenta con una larga lista de detractores, en general habitantes de bajos recursos o marginales que fueron afectados por experimentos, quienes manifiestan los cambios en las poblaciones de mosquitos y sobre todo el cambio en relación de la población con las enfermedades como el Dengue o el Zika, ante la agudización de los cuadros que estos virus generan.   

La West Control de Londres, de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y de la Fundación Gates llevan más de 185 millones de dólares invertidos en Colombia, donde instalaron junto a la universidad de Antioquia una “granja de Mosquitos”, en el marco del Programa Mundial de Mosquitos de las Naciones Unidas”.

Varios sitios especializados salieron rápidamente a desmentir que haya relación entre los experimentos de Oxitec, que libera mosquitos contagiados con una bacteria llamada Wolbachia, -nociva para las larvas- por ello llamados «asesinos» y con una mutación que incluye un gen autolimitante para la reproducción.

World Mosquito Program de la Universidad de Antioquía. Foto: Jaime Pérez Munévar

A partir de los experimentos en Medellín, Colombia, otros países como Honduras y El Salvador se vieron interesados en la tecnología.

Respecto a los fuertes brotes en Argentina en este mes de marzo, y el caso sin precedentes en Brasil en los primeros meses del año, que produjo un récord histórico de más de 1.8 millones de casos probables y más de 500 muertes confirmadas, el profesor Albert Ko experto en dengue en Brasil y profesor de salud pública en la Universidad de Yale, EE UU. Sostuvo que no hay pruebas que vinculen el crecimiento de los casos con el uso de la tecnología que prueba Oxitec, y puso el ojo en las variaciones en el clima como factor central del enorme incremento de la población del mosquito vector.

Sin embargo, tras la ola de mosquitos, aparece la solución ofrecida justamente por el Programa Mundial de Mosquitos de Naciones Unidas y Oxitec, financiada fuertemente por entidades sin fines de lucro, interesadas en invertir millones de dólares para esparcir mosquitos en el sur de América, tal y como lo anunció recientemente el Gobierno de Brasil, que invertirá –el Estado Brasileño- 200 millones de dólares en una biofábrica para producir 100 millones de mosquitos antidengue, siguiendo de manera calcada el camino andado por Medellín.

 En 2020, la OMS dijo que los experimentos con mosquitos transgénicos plantean “problemas de ética, seguridad y gobernanza”. Los especialistas también están preocupados por el impacto a largo plazo de la modificación genética en los ecosistemas, incluida la cadena alimentaria y se teme por los evidentes riesgos que implica introducir un organismo mutado artificialmente para interactuar con la vida silvestre.

A estas alturas, la situación parece estar resuelta en favor de la solución, ofrecida por Gates, Oxitec y las universidades que reciben inversiones millonarias para sus investigaciones; Atrás quedarán los relatos de los vecinos de a pie que vieron “algo raro” en la inusitada presencia de mosquitos y aquellos que ven algo más que una casualidad en la nula participación del Estado en el control de la plaga y la oportuna aparición de una solución con resultados insoslayables, que ya genera escandalosos dividendos.

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