Partidos astillados post Javier Milei: el espejo de Río Cuarto y los desafíos del Senado

Partidos astillados post Javier Milei: el espejo de Río Cuarto y los desafíos del Senado

Si la victoria electoral de Javier Milei puso en jaque a todo el sistema político, desde mañana habrá dos escenarios donde se podrá analizar cómo se recompone el rompecabezas.

Por un lado, claro, el Congreso Nacional, donde las miras están puestas en el Senado y el tratamiento de la ley Bases. Por otro, los cierres de lista para una elección municipal, que a priori pareciera de baja trascendencia, como lo es Río Cuarto, pero que tiene dos particularidades: serán los primeros comicios de la era libertaria y se podrá mirar a escala los crujidos y reacomodamientos de la política nacional. De yapa, como bonus track, queda flotando la necesidad para el peronismo de repensar sus estrategias en Córdoba, para que no sea un Waterloo constante en cada balotaje presidencial.

Veinticuatro elecciones distintas

Las elecciones municipales de Río Cuarto serán el 23 de junio para suceder al intendente Juan Manuel Llamosas, alineado con el gobernador Martín Llaryora. Y el primer síntoma de que podrán ser un espejo nacional se dio con la postergación del plazo para inscripción de candidaturas. Debían estar cerradas ayer, y se estiró hasta mañana a las 10. Más allá de la obvia nacionalización que tendrán esos resultados, aparecen tensiones y rebotes del astillado de los partidos tradicionales que siguen tratando de despertarse el KO que les propinó La Libertad Avanza (LLA) el año pasado.

Por partes. El PRO no se inscribió en ninguna alianza. El dato refleja que Juntos por el Cambio se derrumbó y que no se presenta como tal en la provincia que la vio nacer. La alianza entre radicales y amarillos se hizo trizas, y cada cual marcha por separado. El partido de Mauricio Macri esperaba hasta agotar el tiempo para definir su estrategia sobre varias posibilidades: asociarse a los libertarios, a los radicales, jugar en soledad o directamente no jugar. Anoche, la decisión que decantaba era esta última, desentenderse de la segunda ciudad cordobesa y a lo sumo dar libertad de acción a dirigentes locales.

La traducción nacional es el berenjenal en el que está envuelto el partido de Macri, que es elogiado en público por Milei aunque luego eso no se hace carne en la práctica política. “Los funcionarios que fueron nombrados en el Gobierno están más a pesar del PRO que gracias al PRO”, dice el expresidente puertas adentro.

El líder del partido mira al libertario cada vez con más recelo y en silencio. Aunque ante los íntimos reconoce que en materia económica el nuevo Presidente está haciendo lo que él no hizo al llegar a la Casa Rosada, se van acumulando hechos en los que cree que Milei está equivocado. La gota que rebalsó el vaso fue la nominación del juez Ariel Lijo para ocupar un lugar en la Corte Suprema.

Por lo pronto, Macri apunta a asumir en dos semanas la presidencia del partido, normalizar la situación en las cuatro provincias en las que el PRO está intervenido (Tierra del Fuego, Mendoza, Salta y Tucumán) y después, en tal caso, opinar sobre lo que considera errores de Milei. En lo programático, el sello de origen porteño debe recuperar identidad a riesgo de que la licúen los libertarios, con la dificultad que arrojan los sondeos de opinión: el electorado PRO pide que acompañe al Gobierno en sus reformas del Estado.

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