Entre evasivas y un papelón institucional: el Gobierno vuelve a esquivar las denuncias por sobresueldos en una tensa puesta en escena

Entre evasivas y un papelón institucional: el Gobierno vuelve a esquivar las denuncias por sobresueldos en una tensa puesta en escena

Durante una conferencia montada en la Casa Rosada para simular continuidad en la vocería, Luis Caputo respondió con otra pregunta ante la consulta sobre pagos extra a funcionarios, mientras el jefe de Gabinete censuró a los periodistas e intentó imponer una agenda cerrada. El Presidente respaldó a su estilo a todo el equipo pese al creciente desgaste interno y las críticas de Patricia Bullrich.

En un nuevo capítulo de una semana signada por el hermetismo y las contradicciones, los ministros del Poder Ejecutivo volvieron a eludir cualquier pronunciamiento claro acerca de la existencia de remuneraciones complementarias no declaradas. El episodio más revelador ocurrió durante una artificiosa puesta en escena en la sede gubernamental, montada con el objetivo de aparentar que Manuel Adorni continúa al frente de la vocería presidencial. Fue allí donde el titular de la cartera económica, Luis Caputo, al ser interrogado directamente por una emisora radial, optó por contraatacar con un “¿Qué clase de interrogante es esa?”, sin desmentir en ningún momento los señalamientos que circulan en el ámbito periodístico y judicial.

El clima se tornó aún más espeso cuando el jefe de Gabinete intervino para clausurar cualquier avance sobre el tema. “Lo sustancial aquí es lo vinculado al súper RIGI. Nuestro deseo es que este espacio funcione con una agenda predeterminada. Concentrémonos en la gestión”, espetó el funcionario, en un intento explícito por censurar las pesquisas relacionadas con las acusaciones de corrupción que salpican al oficialismo. Lejos de aclarar los interrogantes, la representación escénica derivó en un nuevo ridículo institucional que dejó al descubierto la fragilidad comunicacional del gobierno.

Pese al evidente deterioro que esta situación provoca y a las crecientes objeciones dentro de sus propias filas, el mandatario Javier Milei decidió ratificar sin fisuras al jefe de Gabinete en su puesto. Con ese propósito, convocó a todos los miembros de su gabinete para transmitir personalmente ese respaldo y demandar el cese de las críticas que diversos dirigentes oficialistas vienen manifestando en los medios contra el portavoz. Sin embargo, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien percibe con claridad las grietas en el palacio gubernamental, mantuvo una actitud desafiante. “Aquello que es evidente debe ser nombrado”, sentenció la funcionaria, profundizando la interna.

El oficialismo había difundido el enlace de la transmisión bajo el rótulo “Conferencia de prensa de Manuel Adorni”, y para intentar desviar la atención decidió situar a dos integrantes del gabinete a los costados de la tribuna. El propósito era instalar otras temáticas en el debate público y así desplazar las inconsistencias vinculadas a las declaraciones juradas de los funcionarios, la adquisición de propiedades y los desplazamientos al extranjero que hasta ahora no han logrado ser justificados. En esta ocasión, se buscó centrar el foco en dos ejes: el denominado “súper RIGI” y un comiso de estupefacientes. No obstante, las preguntas formuladas por la prensa acreditada volvieron una y otra vez, de manera inexorable, hacia los expedientes de corrupción.

Visiblemente incómodos y desbordados por la situación, los ministros no lograron negar de forma categórica la percepción de haberes extra. Ante la consulta planteada por Radio Cadena 3, Caputo respondió con aquella evasiva. Inmediatamente, Adorni —quien no podía responder directamente— terció con celeridad: “Disculpen que interfiera, pero lo medular es el tema del súper RIGI. Anhelamos que la conferencia se desarrolle con una agenda cerrada. Aprovechen la presencia de los ministros para indagar sobre asuntos de gestión. Evidentemente no se ha comprendido el espíritu de esta convocatoria”, argumentó. El otro ministro presente, Monteoliva, permaneció en silencio y apenas atinó a balbucear: “Esto nada tiene que ver con el decomiso de drogas”.

La misma interrogante había sido dirigida a Adorni el lunes precedente, durante su primera exposición ante los medios luego de un lapso de mes y medio. Frente a una nota del diario Clarín que aludía al pago de sobresueldos en el seno del Ejecutivo, el vocero se había limitado a responder: “No efectuamos análisis de artículos periodísticos”.

En la conferencia de este viernes, Adorni intentó nuevamente modificar el eje del debate: elogió la legislación sobre Glaciares y arremetió contra las universidades estatales, que el gobierno está privando de fondos. Sin embargo, no pronunció ni una sola palabra acerca de las causas judiciales que lo acorralan. Además, pretendió filtrar de antemano las consultas que los cronistas podrían realizar a sus acompañantes. “¿Qué van a preguntar?”, indagaban con visible ansiedad desde la presidencia a los periodistas que habían resultado sorteados para interrogar a Caputo y Monteoliva. También les sugirieron que no profundizaran en el denominado “Adornigate”, porque si formulaban preguntas relativas a los expedientes judiciales “quedarían mal parados”.

La excusa esgrimida por el jefe de Gabinete es que no ofrece explicaciones para no obstaculizar el proceso legal. Lo cierto es que ninguna barrera normativa le impide decir la verdad. Incluso, podría presentarse voluntariamente ante la justicia para demostrar su inocencia. Lejos de eso, el vocero ni siquiera precisó cuándo planea presentar su declaración jurada. Detrás de las nuevas propiedades registradas, los viajes de lujo y los desembolsos en efectivo se asienta la hipótesis de que varios funcionarios percibirían pagos extra.

La ratificación de Milei y la interna con Bullrich

Después de la ficticia conferencia del exvocero, se desarrolló la reunión de gabinete donde Adorni y Bullrich volvieron a cruzarse. Milei asistió para respaldar ante su tropa lo que ya había anticipado desde Estados Unidos en una entrevista televisiva: “Si a alguien no le agrada lo que decido, tendrá que tolerarlo o retirarse”.

Bullrich, sin embargo, antes de ingresar al cónclave redobló la apuesta y declaró: “Las cosas hay que manifestarlas, fui terminante con respecto a este asunto”. El encuentro se prolongó por dos horas y media. El Presidente abrió la sesión con una alocución de treinta minutos, respaldó nuevamente a Adorni y luego cedió la palabra a su jefe de Gabinete. Según fuentes presentes, el funcionario “agradeció a los equipos por el informe rendido en el Congreso” y expuso sobre el plan de gestión 2026-2027, que incluye una reestructuración presupuestaria. También mencionó una nueva oleada de despidos y retiros voluntarios en organismos estatales para fines de mayo, así como una “revisión de los organismos internacionales”. Sobre los proyectos legislativos en carpeta hablaron Martín Menem y la propia Bullrich.

La noche anterior, Adorni había participado en una entrevista con un streaming afín al oficialismo, donde intentó mostrarse jocoso y relajado. Allí calificó a Bullrich como “una fenómena” y aseguró que no estaba molesto con ella. Desde su entorno agregaron: “Patricia es Patricia. No hay ningún problema”.

Consultado este medio sobre cuándo el funcionario presentará su declaración jurada —tal como le pidió Bullrich—, respondieron: “Todavía está ultimándola. En cuanto la tenga lista, la entregará dentro del plazo estipulado”. Ese argumento, sin embargo, choca de lleno con las afirmaciones del presidente Milei, quien días atrás garantizó que confiaba en Adorni porque ya había examinado los papeles y todo estaba en orden. Mientras tanto, desde el círculo del exvocero adelantaron que el ministro coordinador ofrecerá una conferencia de prensa la semana siguiente, en la que supuestamente sí contestaría las preguntas.

Las limitaciones a la prensa y la respuesta de Caputo

Previamente, tras una visita de Adorni y Karina Milei a la planta de Mercedes Benz en Zárate, el vocero se dirigió a la sala de prensa de la Casa Rosada. Los periodistas acreditados, que habían sufrido el cierre de esa sala durante diez días, enfrentan serias restricciones para ejercer su labor. Para acceder al recinto de conferencias, deben recorrer un pasillo rodeado de vallados de cinta y acompañados por personal de la Casa Militar. Solo se permite ingresar a la sala y al baño, y todos los cristales que dan a los pasillos por donde circulan los funcionarios se encuentran esmerilados.

A pesar de los intentos oficiales por esquivar las preguntas incómodas, hubo interrogantes vinculadas a la situación del jefe de Gabinete. Una de ellas —formulada por el diario Clarín— consultó al ministro de Economía si no consideraba que la demora en aclarar el caso Adorni podría complicar aún más la coyuntura financiera del país. Caputo respondió: “Lo de Manuel no genera ningún efecto en el arribo de inversiones. De hecho, regresamos del viaje con el Presidente y uno de los inversores literalmente se rió, en confianza, hablando con el canciller, el embajador y conmigo, y dijo: ‘¿Qué sucede en Argentina, que creen que voy a decidir una inversión según si el jefe de Gabinete tiene una diferencia por una almohadilla de no sé qué?’. Fue una risa. Carece de todo sentido”. Y concluyó: “Son cuestiones que no poseen ningún impacto”.

Ante el resto de las preguntas sobre el tema —por ejemplo, si además del denominado “riesgo Kuka” no le preocupaba el “riesgo Adorni”—, los funcionarios se limitaron a repetir: “La idea de la conferencia es contestar interrogantes relacionados con el súper RIGI”. La escena quedó así consumada como un nuevo episodio de evasión y tensión, mientras la justicia y la opinión pública aguardan respuestas que, por ahora, el gobierno se niega a proporcionar.

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