FIFA sacude el mercado del coleccionismo: Fanatics desplazará a Panini y los kioscos argentinos se declaran en guerra

FIFA sacude el mercado del coleccionismo: Fanatics desplazará a Panini y los kioscos argentinos se declaran en guerra

Mientras la histórica firma italiana se enfrenta a una demanda por prácticas monopólicas y los vendedores de diarios denuncian desabastecimiento y reventa especulativa de figuritas del Mundial 2026, el organismo rector del fútbol mundial selló un acuerdo revolucionario que a partir de 2031 entregará la exclusividad de los álbumes y tarjetas a la gigante estadounidense Topps, propiedad de Fanatics.

En medio de la fiebre global desatada por las estampas del próximo campeonato del mundo que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, y paralelamente a la polémica que sacude a la Argentina por presuntas irregularidades en la comercialización y reparto de los álbumes y sus correspondientes envoltorios, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) oficializó una mutación sin precedentes en la industria de los objetos coleccionables vinculados al deporte. La empresa de origen norteamericano Fanatics, a través de su sello Topps, relevará a Panini como licenciataria oficial de las figuritas, los cuadernos y las tarjetas de los Mundiales una vez concluido el torneo de 2030.

El anuncio irrumpe en un escenario marcado por un litigio judicial entre Fanatics y la mítica firma italiana, aquella que durante décadas reinó de forma absoluta en este universo. Según los términos del novedoso pacto, a partir de 2031 Topps dispondrá de la licencia en régimen de exclusividad para manufacturar estampas y naipes coleccionables asociados a las justas organizadas por la FIFA. Se trata, sin lugar a dudas, de una de las transformaciones comerciales más resonantes en toda la crónica del coleccionismo deportivo.

La corporación estadounidense sedujo a los dirigentes del fútbol mundial con una oferta económica más abultada y con un esquema de negocios orientado con mayor énfasis hacia el entorno digital y los productos de gama alta, conocidos en el argot como “trading cards”. Este giro estratégico terminó por inclinar la balanza a favor del cambio de rumbo de cara a la Copa del Mundo de 2034. Actualmente, Fanatics ya ostenta los derechos comerciales de grandes ligas y certámenes como la NBA, la NFL, la MLB, la Premier League y la Fórmula 1, y ahora suma a sus dominios la competición más trascendente del balompié planetario.

El máximo responsable de la FIFA, Gianni Infantino, Justificó la decisión argumentando que el acuerdo apunta a modernizar el mercado y a robustecer la conexión entre los aficionados, las selecciones nacionales y los futbolistas a través de novedosas experiencias de acopio. Por su parte, Michael Rubin, director ejecutivo de Fanatics, manifestó su convicción de que el fútbol se convertirá en la palanca fundamental para expandir el radio de acción de la compañía más allá de las fronteras de Estados Unidos. En la actualidad, cerca del 85 por ciento del mercado de objetos coleccionables de la firma se concentra en territorio norteamericano.

La ruptura del vínculo histórico con Panini se produce en pleno fragor de una intensa pulseada legal entre ambas empresas. La compañía italiana acusa a Fanatics de incurrir en prácticas monopólicas y anticompetitivas al haber concentrado bajo su paraguas una enorme porción de las licencias deportivas internacionales. Como respuesta, la firma estadounidense presentó una contrademanda y señaló a la empresa transalpina por supuestas maniobras desleales en el transcurso de las negociaciones.

Los kioscos en pie de guerra

Entretanto, en la Argentina los expendedores de diarios y revistas aguardan con creciente impotencia que durante la semana próxima se normalice el suministro de los álbumes y las láminas en sus puestos callejeros. El gremio que los agrupa elevó una denuncia formal al advertir que los distribuidores de las figuritas estarían acaparando las existencias para luego revenderlas por medio de plataformas de venta directa al consumidor, sin pasar por el canal tradicional.

Los vendedores se quejan amargamente de que numerosos niños y jóvenes ya no concurren a los comercios de barrio a adquirir los sobres, sino que solicitan envíos a domicilio directamente desde sus teléfonos celulares. La modalidad consiste en pedir el álbum junto con veinte, cincuenta o incluso cien envoltorios de figuritas con la pretensión de completar la colección en una sola tarde. A esta mutación en los hábitos de consumo se suma otra grave irregularidad: la repartija desigual y la falta absoluta de regularidad en el abastecimiento. Los pedidos que los kiosqueros cursan a los mayoristas se entregan de manera parcial o, en el peor de los casos, simplemente no se entregan.

En la cadena habitual, Panini vende a los distribuidores, y estos a su vez revenden a los quioscos a un costo de mil quinientos pesos por cada sobre. En los mostradores callejeros, el mismo producto alcanza los dos mil pesos. Sin embargo, según la denuncia del sector, los distribuidores, en lugar de abastecer a los puntos de venta tradicionales, estarían destinando los paquetes directamente al público final, e incluso aplicando recargos por encima de los precios de referencia, lo que profundiza la distorsión del mercado y deja a los pequeños comerciantes en una posición francamente desventajosa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *