El gobierno estadounidense anunció este jueves la suspensión de los gravámenes a productos mexicanos y canadienses incluidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hasta el 2 de abril. La medida llega tras una conversación entre Donald Trump y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y se extiende a Canadá horas después. La decisión busca aliviar tensiones comerciales, aunque Trump advirtió que los «aranceles recíprocos» entrarán en vigor tras el plazo establecido.
El gobierno de Estados Unidos dio un paso atrás en su ofensiva comercial contra México y Canadá este jueves, al anunciar la suspensión temporal de los aranceles a productos de ambos países incluidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La medida, que estará vigente hasta el 2 de abril, fue comunicada por el presidente estadounidense, Donald Trump, tras una conversación telefónica con su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum. Horas más tarde, la suspensión se extendió a Canadá, en un intento por calmar las tensiones en medio de una guerra comercial que ha generado incertidumbre en los mercados internacionales.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump informó que México no tendrá que pagar aranceles sobre ningún producto cubierto por el T-MEC durante este período. «México no tendrá que pagar aranceles sobre ningún producto cubierto por el T-MEC (…) hasta el 2 de abril», escribió el mandatario. La decisión confirma las declaraciones del secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien horas antes había insinuado en una entrevista con CNBC que era «probable» que la suspensión se aplicara a «todos los bienes y servicios cubiertos» por el acuerdo trilateral.
Un respiro temporal en la guerra comercial
La suspensión de los aranceles llega tras semanas de incertidumbre en los mercados, luego de que el gobierno estadounidense impusiera tarifas a productos mexicanos y canadienses el martes pasado, tras una pausa inicial de un mes. Según encuestas recientes, como la publicada por Reuters, las sanciones al comercio internacional no cuentan con un respaldo mayoritario entre los estadounidenses, con más del 51% mostrándose en contra de estas medidas.
La administración de Trump ya había anunciado una exención temporal para los productos del sector automotor un día después de la implementación de los aranceles, tras una conversación con los líderes de los tres mayores fabricantes estadounidenses —General Motors, Ford y Stellantis—, que ensamblan vehículos en México y Canadá. Sin embargo, el mandatario aclaró que, una vez finalizado el plazo de suspensión, entrarán en vigor los «aranceles recíprocos», que buscarán igualar las tarifas impuestas a productos estadounidenses por cada país.
«Por respeto» a Sheinbaum
Trump justificó su decisión como un gesto hacia la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, con quien sostuvo una conversación telefónica este jueves. «Nuestra relación ha sido muy buena y estamos trabajando juntos en la frontera, tanto para impedir la entrada de migrantes ilegales como para combatir el tráfico de fentanilo», afirmó el mandatario tras la llamada.
Por su parte, Sheinbaum, quien había pedido ser «precavidos con las supuestas medidas de Trump», calificó su charla con el estadounidense como «excelente y respetuosa». En un mensaje publicado en su perfil de X, la mandataria mexicana destacó que la cooperación entre ambos países ha generado «resultados sin precedentes» en materia de migración y seguridad. «Continuaremos trabajando juntos», escribió Sheinbaum, al tiempo que recalcó que la exención a las tarifas aplicará solo a los productos contemplados dentro del acuerdo comercial —la gran mayoría de los bienes mexicanos— y que su aplicación se reanudará el 2 de abril.
Canadá, en la mira
Horas después del anuncio inicial, Trump firmó una orden ejecutiva por la que Washington suspendió sus anunciados aranceles no solo a México, sino también a Canadá. El país norteamericano había sido afectado por un gravamen del 10% en sus hidrocarburos y del 25% en el resto de sus productos desde el martes.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, había reaccionado con firmeza a los «injustificados» aranceles, asegurando que su país «seguirá en guerra comercial con Estados Unidos en el futuro previsible». En una rueda de prensa, el mandatario declaró que Canadá «no suspenderá sus aranceles simplemente porque los estadounidenses hicieron un cambio», en referencia a la importación de autos.
El enfrentamiento entre Trump y Trudeau se intensificó ayer, cuando el estadounidense acusó a su homólogo canadiense de usar el «problema de las tarifas» con fines políticos. «Créase o no, a pesar del pésimo trabajo que hizo en Canadá, creo que Trudeau está usando el problema de las tarifas, que en gran parte causó, para postularse nuevamente como primer ministro. ¡Muy divertido de ver!», escribió Trump en Truth Social.
Sin embargo, tras la suspensión de los aranceles a las exportaciones canadienses, Canadá pospuso la imposición de una segunda ola de gravámenes a 125.000 millones de dólares en productos estadounidenses, según informó este jueves el ministro de Finanzas, Dominic LeBlanc. Las medidas de represalia iniciales de Canadá, que ascienden a 30.000 millones de dólares canadienses (21.000 millones de dólares estadounidenses), afectaron a productos como jugo de naranja, mantequilla de maní, café, electrodomésticos, calzado, cosméticos, motocicletas y ciertos productos de pulpa y papel.
Un futuro incierto
Aunque la suspensión temporal de los aranceles ha sido recibida con alivio por los sectores comerciales de los tres países, la amenaza de los «aranceles recíprocos» a partir del 2 de abril mantiene viva la incertidumbre. Mientras tanto, las relaciones entre Estados Unidos, México y Canadá siguen siendo un campo minado en el que cada movimiento puede desencadenar nuevas tensiones en el marco del T-MEC.
