El peregrinaje transatlántico del mandatario: cuarta incursión a Estados Unidos en el año y debate por los costos de la ausencia doméstica

El peregrinaje transatlántico del mandatario: cuarta incursión a Estados Unidos en el año y debate por los costos de la ausencia doméstica

El jefe de Estado argentino acumula 116 jornadas fuera del país en 833 días de gestión, con un desembolso estatal que supera los $4.700 millones. Mientras se prepara para asistir nuevamente al foro del controvertido financiero Michael Milken —indultado por Donald Trump—, crecen las críticas por las regiones nacionales aún no visitadas y las revelaciones sobre presuntos aportes a una estructura comunicacional contra gobiernos latinoamericanos.

En un nuevo capítulo de su compulsiva agenda internacional, el Presidente Javier Milei emprenderá su decimosexta travesía foránea desde que asumió el mando, la cuarta con destino a Estados Unidos en lo que va del año. Los números exhiben una pauta inequívoca: de los 833 días transcurridos bajo su administración libertaria, 116 lo han encontrado fuera de las fronteras argentinas. Durante los primeros cuatro meses del calendario, el primer mandatario ha permanecido un mes entero en el extranjero, llegando a acumular quince jornadas consecutivas sin hollar suelo patrio.

Esta vez, el motivo del desplazamiento es nuevamente una invitación del Instituto Milken, la entidad fundada por Michael Milken, una figura cuya biografía financiera resulta cuanto menos espinosa. Apodado en su momento como el “Rey de los bonos basura”, Milken se declaró culpable en la década de 1980 por delitos de fraude, evasión impositiva y manipulación de precios. Fue condenado a una década de prisión, pero su destino cambió radicalmente en 2020, cuando Donald Trump, al cierre de su primer período presidencial, le otorgó el indulto. El gesto se justificó en las obras filantrópicas del financista, aunque el propio Trump admitió que su amigo había “pagado un precio muy alto”.

El encuentro al que asistirá Milei reunirá en Los Ángeles a una cohorte heterogénea de personalidades globales. Desde el poderoso CEO del fondo buitre BlackRock, Larry Fink, hasta el ex presidente estadounidense Bill Clinton; desde la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, hasta la reina Rania de Jordania. También estarán presentes el senador republicano Ted Cruz, el ex secretario de Estado Mike Pompeo, el titular del OIEA Rafael Grossi, y figuras del espectáculo como el ex basquetbolista Shaquille O’Neal, el comentarista deportivo Tom Brady y el cantante Pitbull. Entre los mandatarios nacionales, solo dos confirmaron su asistencia: Milei y el presidente hondureño Nasry Asfura. Ambos representan los extremos de un triángulo escandaloso que completa el exgobernante hondureño Juan Orlando Hernández.

Un entramado de audios y una guerra mediática anunciada

Precisamente, el nombre de Hernández emerge con fuerza a raíz de una investigación periodística publicada por el Diario Red —dirigido por el español Pablo Iglesias— y el portal Hondurasgate. Una serie de conversaciones filtradas provenientes de aplicaciones como WhatsApp, Signal y Telegram sugieren que Javier Milei habría destinado cerca de 350 mil dólares a la conformación de un equipo de comunicación con base en Estados Unidos. El objetivo declarado, según esos registros, sería emprender una ofensiva mediática contra los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y de Claudia Sheinbaum en México.

La trama adquiere mayor densidad si se recuerda que Juan Orlando Hernández permanece en libertad gracias a un indulto también concedido por Donald Trump. El propio ex presidente norteamericano justificó esa decisión con declaraciones resonantes: “Respaldé, como se sabe, al ganador, al hombre que ganó en Honduras. Respaldé al hombre que ganó en Chile, respaldé al hombre que ganó en Argentina. Nos va bien con ese grupo. Era un hombre que fue perseguido muy injustamente”. Hernández había recibido una condena de 24 años por narcotráfico, y hoy se presenta a sí mismo como un representante de Trump que trabaja para el ex mandatario estadounidense.

El costo fiscal de las millas presidenciales

En el plano doméstico, la escalada de los desplazamientos oficiales ha encendido las alarmas. El último informe presentado por el vocero Manuel Adorni ante la Cámara de Diputados reveló que entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, los traslados internacionales del Presidente y sus equipos insumieron 437 millones de pesos. Esa cifra se suma a los 2.300 millones registrados entre diciembre de 2023 y septiembre de 2024, y a más de 1.900 millones del período posterior. La sumatoria total, al momento del balance, alcanzó unos 4.700 millones de pesos.

Un análisis elaborado por Matías Ferrari para Página/12 destaca que Milei ha duplicado la partida presupuestaria para viáticos y viajes al exterior en comparación con el año anterior. Los egresos proyectados para las giras internacionales experimentaron un salto del 62,5 por ciento interanual. Los detalles de las últimas travesías confirman una pauta de alto gasto: en enero, una estadía en el Hotel Sheraton de Paraguay para la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea demandó más de un millón de pesos; pocos días después, la comitiva oficial en Davos (Suiza) —integrada por los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, además de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei— acumuló un desembolso superior a los 73 millones. Un nuevo desplazamiento a Washington, con alojamiento en The Ritz-Carlton, agregó otros 13,6 millones.

El viaje que destapó el escándalo de Adorni y las reuniones tarifadas

Marzo irrumpió con una polémica mayúscula. El viaje a Miami del Presidente derivó en revelaciones explosivas sobre la gestión de Manuel Adorni. En esa ocasión, Milei viajó acompañado por el propio Adorni, el canciller Pablo Quirno, Karina Milei y, en calidad de “invitada”, Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete. La delegación se alojó en el Hotel Trump National Doral, participó de la cumbre “Escudos de las Américas”, y luego se trasladó a Nueva York para la “Argentine Week 2026” y una disertación en la Yeshiva University. El costo total de esa gira superó los 85,6 millones de pesos.

Pero más allá de las cifras, lo que encendió la mecha política fue una denuncia de la diputada Marcela Pagano. Según sus afirmaciones, existirían versiones que señalan a Manuel Adorni como la persona que “ponía precio a las reuniones presidenciales en Argentina y que cobraba por las reuniones que se organizaban en viajes que el Presidente hizo y no eran de agenda meramente oficial”. Pagano completó: “Facturaban en moneda extranjera”. Con esa mecánica, a su juicio, Milei habría dado la vuelta al mundo durante sus dos años de gobierno, recibiendo premios de fundaciones marginales a cambio de apariciones cuidadosamente tarifadas.

El mapa argentino que el Presidente ignora

Un dato geopolítico interno resulta llamativo por contraste. La cantidad de desplazamientos a Estados Unidos duplica las visitas a Córdoba, la provincia argentina que más veces recibió al mandatario: apenas ocho. En cambio, destinos estadounidenses como Washington, Miami, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Austin, Sun Valley, Palm Beach y Doral se han convertido en paradas casi habituales.

El politólogo Pablo Salinas aportó una estadística contundente: nueve provincias argentinas aún no han recibido al Presidente en lo que va de su gestión. Se trata de Chubut, Jujuy, San Luis, Misiones, La Pampa, La Rioja, Formosa, Catamarca y Salta. En otras palabras, más de un tercio del territorio nacional permanece inédito para los pies del primer mandatario, que en paralelo ya ha pisado 16 países distintos y acumula 37 viajes internacionales. La contradicción no pasa inadvertida: mientras los recursos fiscales se consumen en travesías trasatlánticas y en la construcción de una guerra comunicacional contra gobiernos vecinos desde suelo norteamericano, vastas regiones del propio país esperan aún la primera presencia presidencial.

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