La construcción atraviesa su peor momento: incertidumbre, obras inconclusas y despidos masivos. La obra pública y privada atraviesa una crisis sin precedentes desde la asunción del actual gobierno. Con más de un año y medio sin inversiones estatales y con una construcción privada restringida, las empresas del sector enfrentan una situación de incertidumbre absoluta. Daniel Wallner, referente del rubro, hace un balance de este periodo y advierte sobre un panorama sombrío para los próximos meses.
En declaraciones a FM La Isla, Daniel Wallner, referente de la construcción, habló sobre la situación del sector y señaló que se trata de una crisis sin precendentes. La paralización de la obra pública desde el inicio del gobierno se dio de manera abrupta, lo que obligó a suspender proyectos de un día para el otro. «Nunca habíamos tenido una situación tan cortante y tan drástica», afirma Wallner.
Ante la incertidumbre total, las empresas constructoras intentaron encontrar soluciones y lograron acuerdos con los gobiernos provinciales y municipales para neutralizar las obras por un plazo inicial de seis meses, luego extendido en muchos casos.
El problema no solo afectó a las empresas sino también a las provincias y municipios, que quedaron sin fondos ni interlocutores a nivel nacional para negociar. «No sabíamos ni con quién hablar. Cuando finalmente designaron funcionarios, su objetivo era achicar áreas, no buscar soluciones», denuncia Wallner.
Promesas incumplidas y fondos que no llegan
A mediados del año pasado, algunas provincias lograron compromisos de transferencia de fondos por parte del gobierno nacional para reactivar proyectos, pero estos nunca se concretaron. «Nos prometieron dinero para continuar con las obras, pero nunca llegó», sostiene el empresario.
Ante esta situación, el Instituto Provincial de Vivienda (IPV) logró implementar un esquema de financiamiento con fondos propios provenientes de la reserva del FONAVI. Esto permitió continuar con un número mínimo de trabajadores y evitar un colapso total. «Las obras que podrían haberse terminado en un año ahora tardarán al menos dos, pero al menos hay garantía de cobro», explica.
Desempleo masivo en el sector
La crisis también golpeó con fuerza al empleo en la construcción. «En temporada alta solíamos ocupar entre 50 y 80 trabajadores por empresa. Hoy, con suerte, tenemos 10 o 15», lamenta Wallner. Esto ha dejado a cientos de trabajadores sin empleo y ha impactado en la economía local.
Obras inconclusas y pocas expectativas de reactivación
El retiro del Estado nacional dejó a medio hacer numerosas obras de infraestructura clave para las provincias y municipios. «Muchas de ellas son de gran envergadura y es muy difícil conseguir financiamiento alternativo», explica Wallner. La posibilidad de acceder a fondos de organismos internacionales, como la FAM, también se ve limitada por la falta de gestiones concretas del gobierno.
Según el referente del sector, la solución podría venir de acuerdos público-privados, aunque su implementación sería compleja y requeriría definiciones claras que hoy no existen.
Un futuro incierto
A medida que avanza el año, el panorama sigue siendo preocupante. La falta de inversión estatal y la incertidumbre económica continúan golpeando a la construcción. «Por ahora, seguimos con lo poco que tenemos. No sabemos qué va a pasar el próximo año», concluye Wallner, reflejando la angustia de un sector que alguna vez fue motor de la economía y que hoy se encuentra al borde del colapso.
