Nicolás Trotta, dirigente nacional del partido, calificó la sentencia como una «manipulación judicial» y adelantó acciones políticas e internacionales. La orden de detención y el contexto electoral agitan la interna peronista.
El Justicialismo vive horas de tensión tras la decisión de la Corte Suprema de rechazar el recurso de Cristina Fernández de Kirchner y ordenar su detención en un plazo de cinco días hábiles. Nicolás Trotta, dirigente nacional del partido, no dudó en tildar el fallo de «proscripción histórica» y «maniobra política», en diálogo exclusivo desde la sede partidaria en calle Mateo, donde mañana se espera una reunión clave con dirigentes del interior.
«Es una resolución atravesada por intereses ajenos a la justicia», afirmó Trotta, quien comparó el caso con el de Lula da Silva en Brasil. Criticó la «celeridad inusual» de un tribunal que, con solo tres de sus cinco miembros —dos designados por Mauricio Macri—, resolvió en «tiempo récord» mientras mantiene «cajoneadas» causas de impacto social, como la ley base y el decreto ómnibus del gobierno actual.
La orden de detención, conocida durante la entrevista, profundizó la indignación en el espacio. «Es un escarnio más contra la principal dirigente opositora», sostuvo Trotta, quien anticipó acciones judiciales internacionales y movilizaciones junto a sindicatos y organizaciones sociales. «El peronismo sabe de persecuciones, pero esta vez hay que responder con unidad y organización», subrayó, descartando que la interna partidaria sea el foco: «La contradicción no está adentro, sino en un poder judicial politizado».
Sobre las declaraciones de CFK acerca de un «suprapoder» detrás de los jueces, el dirigente coincidió: «Hay una intromisión clara para condicionar las elecciones». Y aunque evitó confirmar si la exmandataria liderará la campaña bonaerense, resaltó su rol «irremplazable» en la construcción de una alternativa frente a la «crisis social y económica» del país.
La convocatoria a Mateo mañana —donde ya hubo reuniones urgentes— marcará el rumbo. «No solo debatiremos, sino que desplegaremos acciones concretas», adelantó Trotta, en un clima donde algunos sectores ya hablan de un «cuarto movimiento histórico». Lo cierto es que el fallo judicial, lejos de apagar la llama kirchnerista, parece haber encendido la mecha de una batalla política que promete escalar en las calles y los tribunales.
