Costantini respaldó a Milei pero encendió las alarmas: “Si se va, ¿qué viene? Ese es el problema”

Costantini respaldó a Milei pero encendió las alarmas: “Si se va, ¿qué viene? Ese es el problema”

Durante su exposición en el Congreso Económico Argentina, en el marco de ExpoEFI 2026, el reconocido hombre de negocios cuestionó la volatilidad política local, reclamó previsibilidad y advirtió sobre el impacto traumático de los comicios del año pasado en el consumo y el crédito.

En una intervención que generó fuertes repercusiones en el ámbito financiero y político, el destacado inversor y desarrollador inmobiliario Eduardo Costantini se refirió con un tono matizado pero inquietante al actual escenario nacional. Quien confesó haber sufragado por el mandatario y no descartó repetir ese voto en el futuro, expresó sin rodeos una inquietud que parece atravesar a buena parte del establishment local: el temor a un vacío de poder.

“Aplaudo numerosas gestiones realizadas por Milei. Yo le di mi voto y es factible que lo vuelva a elegir, a pesar de que no comparto la totalidad de sus políticas ni su estilo público. Pero si el Presidente se retira, ¿qué sobreviene? Allí radica el verdadero desafío”, reflexionó Costantini ante un auditorio colmado, al participar del Congreso Económico Argentina dentro de la ExpoEFI 2026.

Más allá de su mirada personal sobre el actual jefe de Estado, el empresario delineó un diagnóstico estructural que apunta a las raíces mismas del sistema institucional. A su juicio, la nación necesita “un esquema político que promueva la gobernabilidad, la consistencia de una administración duradera donde la política disponga de un papel más acotado, y que el territorio aprendiera a convivir con una secuencia de primeros mandatarios diversos, con la alternancia partidaria, que constituye la esencia de todo sistema democrático”.

En un tramo especialmente crítico de su alocución, Costantini calificó los comicios desarrollados el año pasado como “sumamente traumáticos” y, según su análisis, responsables en buena medida “del derrumbe del consumo y la ralentización de la economía”. Aunque reconoció que el producto bruto interno se encuentra en fase expansiva, advirtió que la suba de las tasas de interés derivó en “un crecimiento desmedido de la morosidad y una restricción severa del financiamiento bancario, con una afectación muy profunda sobre la ciudadanía”.

Respecto a uno de los flagelos más persistentes de la economía local, el inversor evitó caer enprofecías aventuradas. “Es complejo realizar futurología”, admitió, aunque se animó a proyectar que el indicador mensual de precios transitará “de tres punto algo a dos punto algo”. No obstante, su optimismo apareció acotado por condiciones estructurales. “La Argentina es un país pequeño que no actuó conforme a las reglas internacionales. Por esa razón desperdiciamos numerosas décadas. Resulta impostergable que la nación atraviese un extenso período de cierto sacrificio. No podemos caer en triunfalismos; arrastramos ineficiencias relativas muy complejas que demandarán mucho tiempo para ser resueltas”, sostuvo.

En el plano cambiario y de reservas, Costantini se mostró expectante. Manifestó su deseo de que el Banco Central prosiga con la acumulación de divisas estadounidenses y que la favorable coyuntura del sector externo pueda extenderse en el tiempo. “Si bien el segundo semestre suele ser estacionalmente más débil, las compañías y los gobiernos provinciales podrían continuar con emisiones. Esa vía representa una potencial fuente de ingreso de dólares para que la autoridad monetaria siga engrosando sus reservas de cara al ejercicio siguiente”, detalló.

Uno de los conceptos que repitió con énfasis a lo largo de su presentación fue la necesidad imperiosa de previsibilidad. “La competencia política está bien, pero debe asentarse sobre un entramado en el cual el país disponga de certidumbre”, remarcó. En ese sentido, advirtió que durante 2027 la Argentina tendrá que sortear dos frentes económicos de alto riesgo. El primero lo constituyen los vencimientos de la deuda externa, un factor clave para apuntalar las expectativas de los inversores. El segundo es el calendario electoral. “Confío en que se profundice el diálogo para que las propuestas no sean binarias y, simultáneamente, la Argentina pueda reingresar a los mercados financieros globales”, afirmó.

Costantini insistió en que toda transformación de las estructuras productivas exige la creación de un círculo virtuoso que facilite la transición. Explicó que, a medida que la población pierde el temor con el correr de los meses, se abre la posibilidad de que los depósitos en el sistema financiero local se expandan y exista una mayor liquidez en moneda extranjera para financiar tanto al Estado —“de un tamaño razonable”— como al sector privado. Ese proceso, añadió, contribuye a abaratar el costo del capital y a elevar la base monetaria nacional en efectivo.

Para el empresario, todo este engranaje únicamente resulta viable si se instaura un marco de reglas claras basado en políticas de Estado perdurables a lo largo del tiempo, algo ausente durante décadas. Moneda sólida, autonomía del banco central, honramiento de los compromisos asumidos y equilibrio de las cuentas públicas figuran, entre otros pilares, como condiciones necesarias para robustecer la moneda local y reducir el riesgo país. Sin esos cimientos, concluyó, cualquier recuperación será tan frágil como fugaz.

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