El histórico poblador y exdiputado reflexionó por FM La Isla sobre identidad, soberanía y los desafíos actuales de Tierra del Fuego en una charla íntima que recorre décadas de historia provincial.
Mariano Viaña, porteño de nacimiento pero fueguino por opción, llegó a Río Grande un 11 de julio de 1965, el mismo día en que la ciudad celebraba su cumpleaños. Con 25 años y una vocación por los números —era contador—, se integró a la vida económica local de la mano de Ariel Galvarini, representante de Volvo en la provincia. Desde entonces, su vida quedó entrelazada con el desarrollo de Tierra del Fuego, una tierra que, según él, «aún vive de espaldas al mar pese a su geografía insular».
En una conversación franca, Viaña repasó anécdotas de una época en que los buques llegaban al viejo puerto del frigorífico CAP y el ferrocarril conectaba el presidio de Ushuaia con la costa. «Perdimos la conciencia marítima», lamentó, criticando la «incongruencia» de depender del transporte terrestre en una isla. También recordó los días en que Río Grande era la «capital económica» de la provincia, gracias al auge agropecuario, y cómo ese legado se fue diluyendo por «políticas erróneas» y la falta de defensa de las herramientas de crecimiento local, como la Ley 19.640.
Soberanía y representación: «No somos enemigos, somos fueguinos»
Como diputado del Movimiento Popular Fueguino (MPF) en los años 80, Viaña destacó la importancia de que los representantes prioricen la provincia por encima de las grietas partidarias. «Con los justicialistas teníamos diferencias, pero defendíamos a Tierra del Fuego juntos», remarcó, contrastando esa actitud con la polarización actual. Para él, hay temas «intransables»: la defensa de la 19.640 —que impulsó como «instrumento» clave para el desarrollo industrial— y la soberanía sobre Malvinas. «Hoy algunos levantan la mano para derogar lo que nos sostiene. Es un desconocimiento grave», afirmó, en alusión a sectores de La Libertad Avanza.
Criticó la «falta de control» ciudadano sobre los funcionarios: «Los empoderamos con nuestro voto, pero no les exigimos que rindan cuentas». También cuestionó la centralización porteña: «Buenos Aires absorbió todo. Los caminos, las decisiones, hasta el gas. Nos quitaron subsidios sin entender que aquí el costo de vida es otro».
Salmoneras, errores históricos y el fantasma de la «soncera fueguina»
Sobre el debate de las salmoneras, Viaña pidió pragmatismo: «Si Chile las instala en el Beagle, el impacto nos llegará igual. Hay que negociar con inteligencia, no repetir errores como bloquearles el paso a Navarino y que ahora tengan su ruta y barcaza». Recordó cómo la «inoperancia» argentina permitió que Chile avanzara en el estrecho de Magallanes desde el siglo XIX, mientras figuras como Luis Piedrabuena —»un héroe olvidado»— sostuvieron la soberanía «casi en soledad».
Advertencia para el futuro
Viaña cerró con una preocupación: «Nos quitan herramientas y no generamos alternativas. El frigorífico que casi concretamos con Malvinas en los 80 quedó trunco. Hoy, sin industria ni diversificación, el porvenir es incierto». Con un llamado a recuperar la «conciencia colectiva», insistió: «Tierra del Fuego no es un gasto, es un aporte. Pero si no lo defendemos, nos borrarán del mapa».
Entre saludos de oyentes que lo recuerdan como «el padre de la 19.640» —aunque él rechace el título—, la voz de Viaña resonó como un puente entre el pasado y un presente que, advierte, exige más lucha que nunca.
