La exmandataria criticó duramente al Presidente y a su ministro de Economía por responsabilizar a otros de la escalada del dólar, mientras cuestionó el rumbo económico y advirtió sobre un «saqueo» financiero.
En un mensaje cargado de ironía y reproches, la expresidenta Cristina Kirchner lanzó un duro ataque contra el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, en respuesta a la reciente suba del dólar, que superó los $1.385. A través de su cuenta en la red social X, la líder del Partido Justicialista (PJ) cuestionó la estrategia oficialista de atribuir la crisis a factores externos en lugar de asumir responsabilidades.
Críticas al discurso oficial
Con tono sarcástico, Kirchner se refirió a Milei como «campeón» —en alusión a la recomendación de Caputo de aprovechar un dólar supuestamente barato— y rechazó la afirmación gubernamental de que «todo marcha según el plan». «¿En serio creen que con tasas de interés superiores al 65% y sin poder renovar los vencimientos en pesos la situación está controlada?», cuestionó.
La exmandataria también reprochó al Gobierno por el deterioro social, señalando que «los salarios están congelados, las jubilaciones en mínimos históricos, mientras aumentan los despidos, las suspensiones y el cierre de fábricas, PyMEs y comercios». En ese marco, recordó que, pese al desembolso de 12.000 millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), la cotización de la divisa estadounidense no solo no bajó a los $900 prometidos, sino que escaló a niveles récord.
La acusación de un «plan motosierra» contra los argentinos
En su extensa publicación, Kirchner aseguró que el modelo económico libertario ha profundizado los problemas estructurales del país. «Hoy no hay reservas, ni inversión, el consumo se derrumbó y el verdadero problema sigue siendo la falta de dólares», afirmó. Además, tildó de «motosierra brutal para el bolsillo de los argentinos» las medidas de ajuste implementadas, denunciando que los recursos se destinan al pago de deuda, la fuga de capitales o «los amigos del poder».
La dirigente peronista vinculó su propia situación judicial —la prisión domiciliaria y su inhabilitación para competir en las próximas elecciones— con lo que describió como un plan orquestado por el poder económico y «las Fuerzas del Norte». «Para sostenerte, usarte como títere y continuar el saqueo, necesitaron meterme presa y proscribirme», sostuvo.
Una advertencia final
Cerrando su mensaje, Kirchner dirigió una advertencia al presidente: «Cuando ya no les sirvas, te van a tirar al basurero de la historia». La frase resonó como un presagio de inestabilidad política, en un contexto donde la pulseada cambiaria y el malestar social tensionan cada vez más al Gobierno.
El cruce, que rápidamente se viralizó, reavivó el debate sobre la gestión económica de Milei y dejó en evidencia la polarización que persiste en la escena política argentina.
