El hombre que lideró las refracciones en la vivienda campestre que Manuel Adorni adquirió junto a su cónyuge Bettina Angeletti declaró ante la Justicia y comprometió aún más al funcionario, al revelar desembolsos en efectivo por 245 mil dólares muy superiores a lo informado oficialmente, además de detalles bochornosos como una cascada artificial, un jacuzzi de alto costo y una parrilla valuada en varios miles de moneda estadounidense.
Si el flamante jefe de gabinete abrigaba alguna esperanza de que la polémica saga vinculada a la presunta corrupción que lo tiene como figura central, junto a su esposa, pudiese enfriarse con el correr de los días y terminar relegada a un plano secundario, todo indica que aquella ilusión se desvaneció por completo este lunes. El contratista que ejecutó las refacciones en la propiedad que la pareja adquirió durante 2024 en el exclusivo conjunto cerrado Indio Cua, situado en el partido bonaerense de Exaltación de la Cruz, se presentó ante los tribunales de Comodoro Py y brindó un testimonio ante el magistrado Gerardo Pollicita que resultó devastador según fuentes judiciales. El declarante relató que por las remodelaciones y las mejoras implementadas, el matrimonio abonó en moneda física y sin ningún tipo de respaldo documental la suma de 245 mil dólares, aproximadamente 110 mil más que lo manifestado por el propio exvocero respecto del valor de compra del inmueble. Una cifra de esa magnitud eleva el acumulado de erogaciones y obligaciones económicas del funcionario durante los últimos dieciocho meses a niveles todavía más complejos de sustentar, sobrepasando holgadamente los 800 mil dólares si se contabilizan únicamente las propiedades y los desplazamientos al exterior.
Para añadir mayor combustible al incendio, Matías Tabar, el profesional que estuvo al frente de los trabajos, proporcionó nuevos elementos al ya de por sí peculiar expediente, enumerando los caprichos que el exfuncionario de Balcarce 50 decidió darse. Entre ellos sobresale una parrilla cuyo costo alcanzó los 7360 dólares, un jacuzzi cuya bomba de agua demandó un desembolso de 9780 dólares e incluso una cascada de agua valuada en 3500 dólares. Un verdadero patrimonio para un empleado público que percibía en aquel momento un salario que apenas superaba los tres millones de pesos argentinos.
El verdadero meollo del asunto no reside en las preferencias estéticas de Adorni para acondicionar su vivienda de fin de semana, que posee 400 metros cuadrados cubiertos, sino en su condición de funcionario estatal, que lo obliga a justificar, frente a una imputación por supuesto enriquecimiento ilícito, la procedencia de los fondos destinados a solventar esas obras, en caso de que se confirme fehacientemente el valor señalado por Tabar, quien depuso bajo promesa de decir verdad. La propiedad de Indio Cua, por lo pronto, no había sido consignada por el ahora jefe de ministros en la declaración jurada que presentó en 2025 correspondiente a los bienes del ejercicio 2024. Recién la rectificó cuando la pesquisa judicial ya estaba en pleno desarrollo, y se supone que abonó por el inmueble 120.000 dólares, más 5.000 adicionales por el ingreso al country. De esta forma, el valor total ascendería a 365.000 dólares. El monto que el funcionario declaraba como ahorro acumulado era de apenas 43.000 dólares.
El relato aportado por el comerciante sacudió con violencia los cimientos de la Casa Rosada, que confiaba en poder dejar atrás la turbulencia política desatada por este caso y pasar rápidamente la página sin verse forzada a solicitar una dimisión. Bajo esa premisa, el propio Adorni decidió ponerse al frente este lunes de la conferencia de prensa habitual, la primera después de que se permitiera nuevamente a los cronistas ejercer su labor en Balcarce 50. Allí se limitó a responder que sobre su patrimonio únicamente dará explicaciones ante el Poder Judicial. Pero el alivio duró apenas instantes, porque las novedades desfavorables llegaron precisamente desde los estrados judiciales. Por primera vez desde que los distintos testigos fueron desfilando a lo largo de la causa, se registró un intento de desmentir lo declarado. Desde el círculo íntimo del exvocero no se negaron las refacciones, ni siquiera los detalles más extravagantes, sino el costo que según el testigo había tenido la obra. Y agregaron que evalúan solicitar una pericia técnica sobre los valores involucrados.
Incluso dejaron trascender una teoría particular: que en realidad el matrimonio habría pedido la facturación correspondiente, pero que Tabar los habría defraudado. No parece que le hayan reclamado dicha documentación desde la finalización de los trabajos, a mediados de 2025, aunque habrá que esperar para determinar si surge alguna prueba que respalde esa versión. Tabar estaba citado a declarar el viernes anterior, pero fue el abogado defensor de Adorni, Matías Ledesma, quien solicitó la postergación. El testigo exhibió ante el fiscal una conversación reciente de la aplicación WhatsApp en la que se observa que el funcionario utiliza mensajes temporales, que se autodestruyen, y donde le manifestaba su deseo de conversar con él antes de su deposición judicial. Efectivamente mantuvieron una comunicación, según relató el contratista, y el jefe de Gabinete le habría ofrecido asistencia o que su equipo legal lo contactara para orientarlo acerca de su testimonio. Tabar afirmó que en un principio consideró la propuesta, pero luego consultó con una persona que lo asesora habitualmente y terminó rechazándola. La diputada Marcela Pagano, una de las denunciantes contra Adorni, solicitó la detención del funcionario al considerar que intenta obstaculizar el avance de la investigación.
En la fiscalía, Tabar puso a disposición su teléfono celular para que eventualmente se puedan recuperar los mensajes que intercambió con Adorni, incluso durante la etapa de ejecución de la obra, ya que relató que el entonces portavoz presidencial seguía cada detalle de manera muy minuciosa. Inclusive explicó que originalmente la totalidad de los trabajos había sido presupuestada en 128.150 dólares, luego lograron reducirla a 94.000, pero con el devenir de las modificaciones y las ampliaciones se fueron sumando costos adicionales hasta alcanzar los 245.000 dólares. Fue categórico al afirmar que todo se pagó en efectivo, sin facturación, sin recibos ni ningún otro respaldo documental. Aportó, de todos modos, los nombres y los contactos de una lista de proveedores. La oposición política, rápida en sus reflejos, reclamó tanto la interpelación de Adorni, impulsada por el diputado Esteban Paulón, como la convocatoria a una moción de censura, iniciativa del legislador Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda. “Ya no quedan excusas posibles”, sentenció Paulón.
Contacto inicial y revelaciones explosivas
Según el relato de Matías Tabar en los tribunales de Comodoro Py, Adorni lo contactó en agosto de 2024 a través de la aplicación de mensajería. El jefe de Gabinete le comentó que estaba por comprar una vivienda en el lote 380 del Indio Cua Golf Club y que deseaba que Tabar y su equipo le echaran un vistazo para evaluar las posibles refacciones. De la primera reunión participó también Bettina Angeletti. De acuerdo con lo declarado, en ese instante la propiedad todavía no habría sido formalmente adquirida por la pareja. En ese marco inicial del vínculo, Tabar reveló un dato que podría acarrearle dificultades no solo a Adorni sino también a su pintoresca escribana Mónica Nechevenko de Schuster: sostuvo que tiempo atrás había escuchado de boca de una operadora inmobiliaria vinculada al country que una persona interesada —de quien luego supo que se trataba de Manuel Adorni— quería comprar esa misma casa y que la primera oferta habría oscilado entre 180.000 y 200.000 dólares, pero que había sido rechazada. Ese monto supera holgadamente los 130 mil dólares que Adorni asegura haber pagado, con la firma de la mencionada escribana, por esa misma vivienda, gracias a una peculiar hipoteca privada otorgada por la comisaria retirada de la Policía Federal Graciela Isabel Molina de Cancio, quien le prestó 85.000 dólares, y por su hija, la oficial Victoria María José Cancio, que aportó otros 15 mil.
Los caprichos del matrimonio: lujo y frivolidad
A partir de allí, el testimonio adquiere temperatura creciente. Tabar, propietario del Grupo AA Arquitectura S.R.L., reveló que la obra consistió en una remodelación sin ampliación de la superficie —el terreno tiene en total 400 metros cuadrados— cuyo costo inicial rondaba los 94.000 dólares, cifra muy alejada de los 245 mil que terminó alcanzando. Luego, añadió, la pareja fue incorporando pequeños gustos aquí y allá, lo que elevó la cuenta final hasta ese número más abultado. Pero también aportó otro apéndice de relevancia para la pesquisa sobre el patrimonio del matrimonio: Tabar indicó que los trabajos de refacción, que resultaron profundos y abarcaron toda la vivienda, se iniciaron en octubre de 2024 y tuvieron una duración aproximada de diez meses, durante los cuales Adorni y Angeletti alquilaron una casa contigua en el mismo country. Esto implica que a la pareja deben sumársele nuevos gastos, entre ellos un alquiler adicional y más expensas, que en Indio Cua, según consta en el expediente, ascienden a 700 mil pesos cada mes. La obra demoró alrededor de diez meses y la pareja habría podido mudarse a su nueva casa recién en julio de 2025.
Para disipar cualquier duda, Tabar llevó consigo una planilla con los pagos que la pareja le fue efectuando, algo que desde el Gobierno sostenían que igualmente podrían refutar. El 16 de noviembre de 2024 habrían entregado los primeros 35 mil dólares; el 21 de diciembre del mismo año, otros 20 mil; el 5 de abril de 2025 pagaron 10 mil dólares; el 13 de abril, 20 mil más; el 1 de mayo de 2025, otros 30 mil; el 17 de mayo, 30 mil adicionales; el 30 de mayo desembolsaron 40 mil dólares; el 29 de junio de 2025 se entregaron 30 mil dólares más; el 6 de julio, otros 10 mil; y finalmente el 18 de julio se realizó el pago de cierre por 40 mil dólares.
El lujo como vulgaridad: los detalles más insólitos
Tabar llegó a Comodoro Py no solo con una abundante cantidad de información para relatar sino también con una planilla de cálculo donde figuran minuciosamente desglosados los gastos y los antojos de Bettina y Manuel en su nueva residencia. Algunos de ellos resultan verdaderamente desopilantes. Se fabricaron numerosos muebles a medida: racks para televisores, mobiliario para baños, mesas de luz, conjuntos para living y comedor. Hubo tres pedidos de carpintería: uno fechado el 14 de diciembre por 8.000 dólares, otro del 20 de diciembre por 6.400 dólares y un tercero del 3 de abril por 19.000 dólares. La parrilla se construyó desde cero y costó 7.360 dólares. También se modificó la pileta, que fue rellenada o reformulada para hacerla menos profunda, con revestimiento pétreo en su interior y mármol travertino en el exterior. La caldera para mantener el agua caliente demandó un desembolso de 3.337 dólares y la bomba de calor para la pileta otros 9.780 dólares. El jacuzzi también acumuló erogaciones, siendo su bomba de agua la que insumió 9.780 dólares adicionales. El gasto que termina de dar al caso un nuevo status de meme es la cascada de la pileta, cuyo precio ascendió a 3.500 dólares.
