En un final cargado de tensión y polémica tecnológica, el “Calamar” igualó 1-1 ante Instituto gracias a un gol en tiempo adicional del paraguayo Ronaldo Martínez. El mismo delantero estuvo a punto de dar el golpe histórico, pero el VAR le anuló el tanto por un fuera de juego milimétrico.
La tarde cordobesa dejó un partido de emociones cambiantes y definiciones al límite, donde Platense, actual campeón del fútbol argentino, evitó la derrota gracias a una dosis de insistencia y otra de justicia tecnológica. El empate 1-1 frente a Instituto en Alta Córdoba fue un resultado que reflejó el desarrollo del juego, aunque por instantes el visitante rozó un triunfo histórico.
El encuentro comenzó con una “Gloria” encendida, que durante la primera media hora manejó el balón con precisión quirúrgica y velocidad para quebrar las líneas del rival. A los 18 minutos, Damián Puebla inauguró el marcador con una jugada exquisita: control de pecho y definición cruzada. El mismo atacante, poco después, estrelló un cabezazo contra el poste izquierdo y, como si fuera poco, un impecable tiro libre de Gastón Lodico se topó con el travesaño. Ese vendaval albirrojo, sin embargo, se extinguió con la misma rapidez con la que había surgido.
A partir de allí, Platense empezó a recuperar terreno. Sin abundancia de ideas, pero con decisión, acercó el juego a la zona de peligro del local. El ingreso de Franco Taborda por Marcos Portillo le dio mayor elaboración en la mitad de la cancha, mientras que Hernán Mainero empujó al equipo hacia adelante. Instituto ya no encontraba el control y se veía forzado a defender.
Las pelotas paradas se convirtieron en el arma principal del conjunto de Vicente López. Desde un córner ejecutado por Taborda, Orsini conectó un cabezazo forzado que impactó nuevamente en el palo. Otra jugada derivada de un tiro de esquina terminó con un frentazo de Ronaldo Martínez que Roffo detuvo con esfuerzo, no sin polémica: la acción dejó la sensación de un golpe accidental del defensor Franco sobre su compatriota paraguayo. El árbitro Gariano y el VAR, comandado por Andrés Merlos, desestimaron cualquier infracción.
Ya en el tramo final, el técnico Kily González apostó por un esquema netamente ofensivo, con el paraguayo Martínez, el chileno Maxi Rodríguez y el zaguero Vázquez jugando como centrodelantero. Instituto se replegó, defendiendo con uñas y dientes. En el quinto minuto de adición, Schor ganó una pelota en lo alto frente a Requena, envió un centro acrobático y Martínez, siempre al acecho, apareció por el segundo palo para sellar el empate, luego de que el VAR confirmara la validez del gol.
El cierre tuvo dramatismo puro. Apenas dos minutos más tarde, el propio Martínez quedó mano a mano tras una escapada perfecta y definió con clase para lo que parecía ser la victoria “calamar”. Pero la revisión tecnológica, esta vez, fue implacable: una posición adelantada mínima anuló la conquista. Con esa decisión, se apagó la ilusión de un triunfo inédito para Platense en Alta Córdoba, aunque el punto rescatado dejó la sensación de que la historia pudo ser muy distinta.
