El dato oficial del INDEC evidencia una fuerte presión de los productos importados, que se incrementaron por encima del 5,7%. Paralelamente, el costo de la construcción también registró un incremento, influenciado por acuerdos salariales y ajustes en las tarifas de servicios públicos.
La economía argentina enfrenta un nuevo frente de presión sobre los precios luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censas (INDEC) diera a conocer que la inflación mayorista se disparó un 2,8% durante el séptimo mes del año. El salto de los bienes importados, que escalaron un contundente 5,7%, se erige como el principal motor detrás de este repunte, fenómeno atribuido por los analistas al actual contexto de apertura comercial.
La estadística oficial, que mide los precios en origen y anticipa tendencias para el consumidor final, desglosa que dentro del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), la oferta local aumentó un 2,6%. No obstante, este avance fue ampliamente superado por el alza registrada en los productos provenientes del exterior. Los rubros nacionales que más incidieron negativamente fueron los productos agropecuarios, los derivados del petróleo, y las sustancias y productos químicos.
Esta tendencia alcista se replica en otros indicadores clave del sector productivo. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) mostró una variación del 3% en idéntico período, con los importados nuevamente a la cabeza (5,8%). De forma similar, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP), que mide los valores a la salida de fábrica, registró un incremento del 3%, impulsado por las manufacturas (3,1%) y los productos primarios (2,9%).
En un frente paralelo, el sector de la construcción también experimentó un encarecimiento. El INDEC reportó que el Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires avanzó un 1,6% en mayo. Este resultado se desprende de aumentos generalizados en todos sus componentes: los materiales (1,5%), la mano de obra (1,7%) y los gastos generales (1,7%).
El reajuste salarial acordado por la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) fue el factor determinante en el alza de los costos laborales, impacto que también se trasladó al ítem «Gastos generales» debido a la inclusión de partidas como el servicio de sereno, regidas por el mismo convenio. A su vez, este capítulo incorporó las revisiones tarifarias autorizadas por los entes reguladores para los servicios de electricidad, gas, y agua y cloaca, confirmando que los aumentos en los servicios públicos continúan trasladándose a la estructura de costos de la economía en su conjunto.
El informe del organismo estadístico pinta un panorama donde las presiones inflacionarias persisten desde múltiples frentes, combinando la dinámica de precios internacionales con los ajustes domésticos en salarios y tarifas, configurando un escenario complejo para la evolución de los precios minoristas en los próximos meses.
