El proyecto de eliminación de las primarias se estanca en el Senado mientras las fuerzas políticas pujan por modelos alternativos

El proyecto de eliminación de las primarias se estanca en el Senado mientras las fuerzas políticas pujan por modelos alternativos

La Casa Rosada intentó seducir a la oposición con la inclusión de Ficha Limpia, pero el peronismo resiste, el radicalismo propone una reforma a medida y el PRO aún no despeja sus dudas

El ambicioso plan de reforma electoral impulsado por el oficialismo en la Cámara Alta se encuentra en un callejón sin salida. La derogación completa de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) enfrenta un muro de resistencias cruzadas que, por estas horas, mantiene el proyecto en una suerte de hibernación política.

La iniciativa presentada por el Poder Ejecutivo, que tenía como principal espada la eliminación del sistema de primarias, no logra reunir los respaldos suficientes en el recinto. La propia titular de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, ve complicado tejer la mayoría necesaria para que la derogación sea una realidad tangible, pese a los intentos oficialistas por endulzar la oferta legislativa. La incorporación del articulado sobre Ficha Limpia funcionó como un anzuelo para capturar voluntades, pero hasta el momento la estrategia diseñada desde Balcarce 50 no ha rendido los frutos esperados.

En este escenario de bloqueo parlamentario, el peronismo se planta con firmeza en defensa del mecanismo vigente. Los legisladores de esa fuerza insisten en que las PASO han demostrado ser una herramienta valiosa para el sistema democrático y descalifican la movida oficialista tildándola de “cortina de humo” destinada a desviar la atención del denominado Adornigate, el escándalo que salpicó al entorno presidencial.

La principal bisagra del debate provino del radicalismo, uno de los socios habituales del oficialismo en otras contiendas legislativas. El centenario partido acaba de presentar una propuesta que, lejos de acompañar la derogación pura y simple, plantea una transformación sustancial del sistema actual. La fórmula radical no elimina las primarias, pero les quita su carácter obligatorio, tanto para los ciudadanos como para las fuerzas políticas. De este modo, cada partido decidiría libremente si somete sus candidaturas a una interna abierta o prefiere dirimir las postulaciones por otros mecanismos internos.

El PRO se mantiene todavía en una zona de indefinición estratégica. Los referentes del partido amarillo confiaron a este diario que aún están evaluando los alcances de ambas propuestas y que recién la próxima semana, en el cónclave partidario que celebrarán, podrían destrabar una posición común. “La iniciativa tiene aspectos positivos y otros cuestionables”, se limitaron a señalar desde esa bancada.

Para complejizar aún más el panorama parlamentario, el articulado original de la Casa Rosada contiene otras modificaciones de calado que despertaron resistencias adicionales. Entre los puntos más controversiales se cuentan el debilitamiento de los partidos políticos de menor tamaño, la ampliación del financiamiento privado a los espacios partidarios y la virtual desaparición de los espacios de publicidad gratuita, un eje sensible para aquellas fuerzas sin gran poder económico. A ello se suma la reinstalación de restricciones para aspirantes que no cuenten con condena firme y los ajustes a la Boleta Única de Papel (BUP), específicamente la vuelta al sistema de casillero para marcar la totalidad de una lista.

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