Hallazgo en Mar del Plata: Una Pintura Robada por los Nazis

Hallazgo en Mar del Plata: Una Pintura Robada por los Nazis

Un periodista neerlandés, en busca de una entrevista, descubrió en el portal de una inmobiliaria argentina la imagen de una obra de arte sustraída hace ocho décadas. La justicia allanó la vivienda, pero el valioso cuadro ya había desaparecido, reavivando la cacería de un botín de guerra.

La búsqueda de un testimonio familiar condujo a un descubrimiento que atraviesa continentes y décadas de historia oscura. El cronista neerlandés Peter Schouten se trasladó hasta la ciudad de Mar del Plata con el propósito de localizar a las descendientes del antiguo oficial nazi Friedrich Gustav Kadgien, en el marco de la conmemoración de los ochenta años del término de la Segunda Guerra Mundial.

Su pesquisa lo llevó hasta una casona situada en la calle Padre Cardiel, en el barrio Parque Luro. Al no obtener respuesta tras golpear la puerta, su atención fue capturada por un aviso de venta afincado en el jardín de la propiedad. Al consultar el sitio web de la inmobiliaria Robles Casas & Campos, para su absoluto asombro, se topó con las fotografías del interior de la vivienda, las cuales exhibían, colgado en una pared, el «Retrato de una dama», del maestro italiano Giuseppe Ghislandi. Esta pieza, de inconmensurable valor, integraba la colección del comerciante de arte judío Jacques Goudstikker y permanece en la lista de obras más buscadas por los Países Bajos desde su desaparición en 1945.

La inmediata divulgación de este hallazgo en el diario Algemeen Dagblad activó la maquinaria judicial argentina. El fiscal Carlos Martínez dispuso de forma urgente un allanamiento en el domicilio, ejecutado el pasado martes por efectivos de la División Unidad Operativa de Investigaciones Especiales de Mar del Plata, en colaboración con el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol. No obstante, la operación, que se extendió por aproximadamente tres horas, no logró dar con la pintura, la cual ya no se encontraba en el lugar.

Pese a la ausencia del cuadro principal, el procedimiento no resultó infructuoso. Las fuentes judiciales confirmaron el secuestro de 25 estampas de origen alemán y francés datadas en la década de 1940, junto con teléfonos móviles, una carabina y un revólver calibre 32. Desde el entorno del fiscal se subrayó la crucial importancia de “inventariar y preservar todo lo que se pueda” en el contexto de una investigación sobre la apropiación ilegítima de bienes culturales. La causa fue radicada en el Juzgado Federal de Garantías Nro. 2, a cargo del magistrado Santiago Inchausti.

La propietaria del inmueble, Patricia Kadgien, heredera del exjerarca nazi, no ha sido imputada formalmente. Su letrado, Carlos Murias, manifestó a los medios que tanto ella como su cónyuge se mantienen a entera disposición de la justicia. Mientras tanto, los especialistas de la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos afirmaron con convicción que la imagen captada en el portal inmobiliario corresponde al original perdido.

En declaraciones a la BBC, el periodista Schouten aportó más detalles que alimentan la pesquisa: “Ya contamos con indicios de que la obra estuvo colgada en ese sitio durante un prolongado lapso. Un investigador, por caso, advirtió diferencias en la tonalidad de la pared, justo en el espacio que ocupaba el marco. Para ese entonces, ya habían puesto en su lugar un tapiz con motivos de caballos, lo que bien podría interpretarse como un esfuerzo por disimular su presencia”.

El trasfondo de esta historia se hunde en los horrores del siglo XX. Friedrich Kadgien, un experto en finanzas del Tercer Reich e integrante de las SS, fue un estrecho colaborador del criminal de guerra Hermann Göring. Tras la debacle nazi, emprendió una huida que lo llevó sucesivamente a Suiza, Brasil y finalmente a la Argentina, donde falleció en 1978.

Por su parte, Jacques Goudstikker, el legítimo dueño de la colección, pereció trágicamente en 1940 al precipitarse desde la cubierta del buque que lo alejaba de la Europa ocupada, junto a su esposa y su hijo. Su nuera, Marei von Saher, de 81 años, lleva más de dos décadas en una incansable búsqueda por restituir el patrimonio familiar. “El objetivo de mi familia es encontrar todas las obras de arte que fueron robadas”, afirmó con determinación. Una de ellas, al menos hasta muy poco tiempo atrás, parecía estar esperando, silenciosa, en una pared de Mar del Plata.

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