El presidente Néstor Grindetti presentó un extenso descargo ante la Conmebol, argumentando que los incidentes que provocaron la suspensión del partido fueron exclusivamente responsabilidad de la barra visitante. Aseguró que el club cumplió con todos los protocolos y que colaborará para expulsar a los socios locales involucrados.
El presidente de Independiente, Néstor Grindetti, detalló los argumentos presentados por el club ante la Conmebol tras los graves incidentes que llevaron a la suspensión y posterior cancelación del partido contra Universidad de Chile por la Copa Sudamericana. La exposición del mandatario tuvo un objetivo claro: eximir de toda responsabilidad a la institución de Avellaneda y señalar a la parcialidad visitante como la única culpable de los hechos de violencia.
Grindetti condenó enérgicamente los disturbios, pero fue categórico al absolver al club de cualquier culpa. “Independiente de ninguna manera fue responsable de la suspensión ni de la cancelación del encuentro. La cancelación del partido es exclusivamente por las agresiones de la hinchada visitante”, afirmó con contundencia. Sostuvo que el club fue, en cambio, “víctima de un grupo de delincuentes” y que así se lo hizo saber al organismo continental mediante un informe pormenorizado.
El dirigente explicó que, al estar el partido catalogado como de alto riesgo, el operativo de seguridad fue reforzado significativamente en coordinación con el Ministerio de Seguridad, cumpliendo con todos los protocolos exigidos. Sin embargo, según su relato, los incidentes se desataron de manera inesperada y virulenta por parte de los seguidores chilenos. Grindetti fue preciso al remarcar que la violencia estalló antes del pitido inicial, no durante el desarrollo del juego, y que fue iniciada por los aficionados de la Universidad de Chile, quienes habrían destruido cámaras de seguridad y generado enfrentamientos desde su llegada al estadio. “Desde el comienzo buscaron distorsionar la realidad. Todos saben que la agresión comenzó con su parcialidad”, acusó.
Para respaldar su postura, el club difundió un video que reconstruye los hechos desde su perspectiva, mostrando imágenes donde se observa a hinchas chilenos agrediendo a fuerzas policiales y causando destrozos. Este material forma parte central del descargo presentado a la Conmebol.
Pese a focalizar la responsabilidad en el visitante, Grindetti no omitió referirse a la acción de un reducido grupo de socios locales que intentó invadir el sector visitante. A esos simpatizantes los calificó de “delincuentes” y anunció que serán expulsados de la institución, además de colaborar con la Justicia para que se les prohíba el ingreso a cualquier estadio en el futuro. “Estas acciones violentas exceden a Independiente como institución”, manifestó, distanciándose de sus actos.
En contrapartida, elogió el comportamiento de la mayoría de la hinchada local, a la que describió comportándose con dignidad y solidaridad, ayudando a evacuar las tribunas de forma ordenada en medio del caos.
Ahora, el foco está puesto en la resolución de la Conmebol, que en los próximos días deberá definir el destino de ambos clubes en la competencia. Las opciones van desde dar por perdido el partido a uno de los equipos hasta una eliminación conjunta, además de posibles sanciones económicas. Con la mira puesta en los cuartos de final ante Alianza Lima, programados para el 16 de septiembre, el tiempo apremia. En un mensaje final, Grindetti buscó cerrar filas: “Condenamos la violencia en todas sus formas. Queremos que quede en claro que Independiente no es responsable de lo ocurrido. Confiamos en que la justicia actúe con equilibrio”. La crisis sigue abierta y el veredicto continental marcará el rumbo del “Rojo” en el torneo.
