Un intercambio de mensajes entre Lilia Lemoine y Martín Menem expone actitudes de desaprobación y falta de protocolo en medio de un debate parlamentario.
Mientras la diputada Marcela Pagano intentaba exponer su discurso en el recinto, se desarrollaba una conversación paralela y privada entre la legisladora Lilia Lemoine y el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. El diálogo, capturado accidentalmente por las cámaras de televisión, revela un comportamiento poco protocolario y de claro menosprecio hacia la oradora.
En lugar de ejercer su rol de moderador del debate, Menem participó activamente en un intercambio de mensajes con Lemoine, quien se mostraba burlona frente a la intervención de Pagano. Ante un comentario de la diputada, el titular de la Cámara respondió con ironía: «Se pone nerviosa», en alusión a la colega que en ese momento tenía la palabra.
La situación adquirió mayor notoriedad al involucrar también al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien según fragmentos del chat, era observado y comentado entre ambos con actitud despectiva. Las imágenes, difundidas en vivo por un canal de noticias, quickly desataron críticas desde diversos sectores políticos y ciudadanos, que cuestionaron la seriedad y el respeto que deberían primar en el ámbito legislativo.
Este episodio no hace más que profundizar el malestar en un contexto de already tensionadas relaciones entre los bloques, y plantea dudas sobre la imparcialidad de quien conduce las sesiones. La falta de decorum y la evidente complicidad entre Lemoine y Menem durante un momento de debate parlamentario reflejan un preocupante vacío en la ética pública y en las normas de convivencia política.
La divulgación de estos mensajes privados, lejos de ser un hecho aislado, reactualiza el debate sobre la transparencia y la conducta de los representantes en ejercicio de sus funciones.
