Diego Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, fue grabado cuestionando con crudeza a Karina Milei y a Eduardo Menem, mientras se quejaba de sus magros ingresos «en blanco» y de la imposibilidad de acceder a dinero extra de manera ilícita, en una serie de mensajes de voz que profundizan el escándalo por corrupción.
Una nueva y voluminosa filtración de audios protagonizada por Diego Spagnuolo, el exfuncionario desplazado de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), estremece los cimientos de la administración de Javier Milei, sumergiendo a su círculo íntimo en una tormenta política y judicial de imprevisibles consecuencias. Los mensajes, divulgados durante la jornada del miércoles, exhiben al exabogado presidencial expresando un profundo malestar por sus remuneraciones oficiales y revelando presiones internas, lo que proyecta una sombra de descontento y prácticas cuestionables sobre las altas esferas del poder.
El material sonoro, que se correspondería con el mes de julio, fue difundido por el periodista Mauro Federico en su espacio de streaming, quien además realizó una impactante revelación sobre el origen de las grabaciones: la fuente que distribuyó el contenido sería una persona de “extrema proximidad” al Presidente, con una relación tan cercana que “llegó a dormir en la misma cama” con el mandatario. Esta afirmación añade un nivel adicional de intriga al ya complejo escándalo.
En los registros, la voz de Spagnuolo se deja oír con frustración al referirse a sus ingresos declarados. El exfuncionario, quien ostentaba rango de secretario de Estado, se queja de que, a pesar de su alto cargo, su salario neto se había reducido, un situation que atribuye directamente a una medida impulsada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del Presidente. Spagnuolo argumenta que la congelación de los haberes de los funcionarios hace imposible solventar un nivel de vida elevado sin recurrir a maniobras ilícitas, llegando a afirmar con crudeza: “estoy cobrando dos mangos y no puedo meter la mano y cobrar”.
Sus críticas se extienden con particular dureza hacia el núcleo duro del Gobierno. Acusa a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, figura central en La Libertad Avanza, de ejercer un control asfixiante sobre las áreas administrativas, dificultando cualquier tipo de manejo discrecional de fondos. “Le manotean la caja a todo el mundo, no solamente a mí. Tienen frente de conflicto en todos lados”, sentencia, insinuando que las restricciones afectaban a múltiples áreas y generaban un malestar generalizado.
La diatriba contra “Lule” Menem es especialmente personal y ácida. Spagnuolo lo tilda de “negro desagradable” y cuestiona su moralidad, acusándolo de predicar austeridad mientras se beneficia del sistema. “Te venís a hacer el moralista acá que tenemos que cuidar el mango y morir de hambre. Cómo hacés para chupar esa pija y después no ir y decir tenemos que subir los sueldos”, se le escucha decir en un tono de evidente enojo.
Uno de los momentos más significativos de la filtración ocurre cuando Spagnuolo desmiente una de las narrativas públicas más explosivas del Gobierno respecto a la discapacidad. El ex titular de la ANDIS recuerda con exasperación el caso de la pensión aprobada supuestamente tras presentar una radiografía de un perro, un hecho utilizado reiteradamente para justificar recortes en el sector. Spagnuolo alega categóricamente que ese beneficio “no se otorgó” y critica al portavoz presidencial, Manuel Adorni, por haber comunicado lo contrario a la ciudadanía, obligándolo a él a “andar explicando” la supuesta falsedad.
El relato pinta un cuadro de desorganización y ambición en el corazón del Ejecutivo. Spagnuolo califica las operaciones de sus superiores como “desprolijas” y expresa incredulidad ante el ascenso de Karina Milei, de quien dice: “era una mina que hacía tortas y hoy maneja todo esto”. La combinación de estos nuevos elementos audibles incrementa sustancialmente la presión sobre el oficialismo, no solo por las graves acusaciones de corrupción sino por la fractura interna y el clima de deslealtad que parecen revelar, complicando aún más el ya delicado panorama judicial para los implicados.
