La Universidad Argentina Debate su Futuro en un Encuentro Histórico en Rosario

La Universidad Argentina Debate su Futuro en un Encuentro Histórico en Rosario

Bajo la consigna de una «segunda reforma universitaria», rectores, académicos y estudiantes de todo el país se congregaron en la ciudad para delinear una institución más moderna, democrática y vinculada con los desafíos del siglo XXI.

Con una convocatoria masiva que superó las tres mil personas, se inauguró este jueves en Rosario el Primer Congreso Nacional de Innovación Universitaria, un hito sin precedentes que reúne a todo el sistema de educación superior del país. El evento, una iniciativa del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que se desarrolla en el Centro Universitario Rosario (conocido como La Siberia), se erige como un espacio fundacional para debatir el rumbo de las casas de estudio ante un mundo en vertiginosa transformación.

La jornada inaugural estuvo marcada por un discurso vigoroso del rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, quien desde el inicio planteó la necesidad imperiosa de una profunda metamorfosis. Frente a un auditorio colmado de docentes, investigadores, estudiantes y autoridades, Bartolacci argumentó que, para responder a los desafíos contemporáneos, la universidad debe embarcarse en una “segunda reforma universitaria” que la lleve a construirse como una institución “mucho más moderna, democrática y participativa”.

El eje central de su propuesta radica en provocar una verdadera “revolución académica, pedagógica y curricular”. Bartolacci instó a una revisión exhaustiva de los planes de estudio, a discutir el perfil de las nuevas carreras y a debatir sin tapujos los métodos de enseñanza, incluyendo el impacto disruptivo de la inteligencia artificial. Asimismo, abogó por una hibridación “exitosa, creativa e inteligente” entre la modalidad virtual y la presencial, señalando que, si bien la riqueza de la formación está en el encuentro personal, la virtualidad permite derribar fronteras que históricamente han sido un obstáculo para el acceso a la educación superior.

El rector rosarino extendió la reflexión incluso a la “arquitectura del aula”, no solo en su disposición física sino en la dinámica que en ella se produce, para garantizar que todo lo que suceda en ese espacio siga siendo relevante para una generación de estudiantes radicalmente diferente a la de años anteriores. Enfatizó que el corazón de cualquier transformación debe estar puesto en los estudiantes, “la razón de ser de nuestras instituciones”, y en los futuros profesionales que se forman para el país.

Subyacente a toda esta visión hay un imperativo ético y social. Bartolacci alertó sobre el riesgo de un mundo “cada vez más deshumanizante” y recalcó que la Argentina actual demanda una “épica por la inclusión, la convivencia y el desarrollo” que interpele a toda la sociedad. Finalmente, urgió a que estos cambios emanen de un debate horizontal pero ágil, advirtiendo que la lentitud en la transformación conlleva un “serio riesgo de intrascendencia” para la universidad. Concluyó su alocución invocando la vigencia de una máxima histórica: “Inventamos o erramos”, una clara referencia al pensamiento de Simón Rodríguez que resonó como un llamado a la acción para todos los presentes.

El cónclave, que se extiende hasta este viernes y que incluirá un plenario de todos los rectores y rectoras del país, sienta las bases para un diálogo nacional que promete redefinir el futuro de la educación universitaria argentina.

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