Tensión y contradicciones en el Gobierno ante las elecciones bonaerenses

Tensión y contradicciones en el Gobierno ante las elecciones bonaerenses

A una semana de los comicios, el oficialismo intensifica su estrategia de victimización para contrarrestar el impacto del escándalo de corrupción y los incidentes en actos públicos, mientras el Presidente prepara su viaje al exterior.

A menos de diez días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, la Casa Rosada evidencia una creciente inquietud ante los resultados que arrojan las encuestas tras el reciente escándalo de sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad. El Presidente Javier Milei se refirió al tema durante un foro empresarial, tildando lo sucedido de “burda operación difamatoria” ejecutada por lo que denominó “la casta”. Simultáneamente, desde su administración se insistió en una narrativa de persecución política, calificando incluso el incidente del miércoles pasado en Lomas de Zamora —donde manifestantes repudiaron a los hermanos Milei— como un “intento de magnicidio”, según expresó el vocero presidencial Manuel Adorni en una conferencia de prensa sin espacio para interrogantes.

No obstante, en un giro contradictorio, fuentes allegadas al primer mandatario confirmaron off the record que la campaña proseguirá con normalidad. La próxima semana, el jefe de Estado encabezará el cierre de su campaña en el municipio de Moreno, con un acto de proselitismo político. Tras este evento, el Presidente viajará a Estados Unidos y regresará a la Argentina apenas un día antes de la jornada electoral.

La estrategia gubernamental parece orientada a opacar las acusaciones de corrupción y presentarse como víctima de una campaña de desprestigio, intentando así minimizar el posible efecto electoral. Milei, en su alocución en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, acusó directamente al kirchnerismo y al llamado “Círculo Rojo” de dedicarse a la difamación y la calumnia contra su gobierno.

Los asesores de La Libertad Avanza ultiman los detalles del acto en Moreno, que podría realizarse el miércoles o jueves de la próxima semana. La intendencia local, en manos de Mariel Fernández del peronismo, será el escenario del que será el último evento público de Milei antes de los comicios. Según fuentes consultadas, existe mayor probabilidad de que el mitin se concrete el miércoles, ya que al día siguiente comenzaría la veda electoral, momento en el cual el Presidente emprenderá su décimo viaje a Estados Unidos en menos de dos años. Su agenda incluirá reuniones con empresarios en Las Vegas y Los Ángeles, para finalmente retornar el 6 de septiembre.

Realizar campaña en el conurbano bonaerense se ha vuelto un desafío cada vez más arduo para el oficialismo. El malestar social causado por las medidas de ajuste económico sobre los sectores más desprotegidos es palpable y la indignación ciudadana comienza a expresarse con vehemencia. Ejemplo de ello fueron los incidentes durante la visita del Presidente a La Matanza, donde su presencia no superó los veinte minutos; los altercados en Junín, donde vecinos increparon al candidato José Luis Espert; y el reciente repudio en Lomas de Zamora, que obligó a Milei y su comitiva a retirarse abruptamente tras solo avanzar tres cuadras amid protestas y insultos. Situaciones similares vivieron su hermana Karina y Martín Menem en Corrientes.

Frente a este clima de tensiones, aún se desconoce cómo se organizará el operativo de seguridad para el acto en Moreno, aunque desde el Gobierno insisten en que no claudicarán: “Vamos a ir igual porque no les tenemos miedo”.

Sebastián Pareja, operador político de Karina Milei y candidato a diputado nacional, atribuyó los incidentes de Lomas de Zamora a fallas en el operativo de seguridad y describió a los manifestantes como “energúmenos” y “personas fuera de la lógica comprensión”. Irónicamente, varios de los presentes eran personas con discapacidad y familiares, afectados directamente por los recortes en salud y asistencia social, que impiden el acceso a medicamentos y terapias.

En otro ámbito, el vocero Adorni retomó sus conferencias de prensa —suspendidas tras estallar el caso de coimas—, aunque esta vez sin aceptar preguntas. Reiteró que lo ocurrido fue un “ataque de la oposición” y se refirió al estado de salud del mandatario como satisfactorio. Sobre las imputaciones de corrupción, se limitó a afirmar que se había iniciado una auditoría interna y designado un nuevo interventor para la ANDIS, tras la remoción de Spagnuolo, abogado y amigo del Presidente. Sin respaldar completamente a los Menem, Adorni destacó que ellos negaron cualquier vínculo con las contrataciones cuestionadas.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, también salió al ruedo para reforzar el relato oficial, deslindando responsabilidades y calificando a Spagnuolo como “mitómano”. Aseguró que, si bien el Presidente es una persona “honesta y transparente”, confió en alguien que “no lo era”.

Milei, por su parte, recibió la instrucción de reducir los insultos en sus alocuciones de aquí a las elecciones. Él mismo bromeó al respecto ante empresarios: “Tengo una veda de insultos”.

En un análisis paralelo, el economista Ricardo Arriazu, cercano al Presidente, señaló en un foro que el apoyo a Milei proviene mayoritariamente de varones jóvenes, de bajos recursos y escasa formación, quienes —según dijo— “no entienden su mensaje, pero lo apoyan por enojo con lo anterior y por esperanza”. La incógnita reside en cuánto tiempo perdurará esa esperanza en los sectores más castigados por la economía. Las elecciones del 7 de septiembre servirán como un primer termómetro, mientras que el oficialismo apuesta a consolidar su poder en los comicios de octubre para impulsar reformas estructurales, laborales, previsionales y avanzar con la privatización de empresas públicas.

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