El pedido de la ministra de Seguridad a un estudio de streaming, tras la difusión de audios de Karina Milei, desató una furiosa respuesta del conductor Jorge Rial, quien desde su programa acusó al Gobierno de actuar como un «régimen totalitario» y de confirmar con su actitud la veracidad de las grabaciones.
En un hecho que marca un nuevo y alarmante capítulo en la tensa relación entre el Gobierno y la prensa, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, solicitó formalmente el allanamiento de los estudios de Carnaval Stream, donde se produce el programa que conduce Jorge Rial. La medida judicial, que busca investigar la difusión de audios atribuidos a Karina Milei, fue respondida de manera inmediata y contundente por el propio periodista durante la emisión de su espacio vespertino en la señal C5N.
Con un tono grave y sin medias palabras, Rial inició su alocución caracterizando la situación como una “semana de locura” y deslindándose de una serie de acusaciones graves. “No estamos en la clandestinidad, no huimos en autos importados, no descartamos material, no somos socios en la corrupción. Tampoco conocemos a Karina ni a Lule Menem”, afirmó con énfasis, en una clara confrontación con la narrativa oficial.
El conductor prosiguió su enérgico editorial con una serie de negaciones categóricas que buscaron trazar una línea divisoria entre su labor y la del poder político. “No le robamos la plata a los discapacitados, no le pegamos a los jubilados ni queremos cerrar el Garrahan. Somos periodistas que lo único que hicimos fue ejercer nuestro laburo y parece que ese laburo molesta al poder. Gracias a Dios molesta al poder”, declaró, levantando la voz para destacar el papel fundamental del periodismo de oposición.
La argumentación de Rial escaló rápidamente hacia una advertencia sobre el estado de las instituciones democráticas. Calificó la denuncia de la ministra Bullrich como “rara y peligrosa” y sentenció: “Esto se está convirtiendo en un régimen totalitario”. Subrayó que son “pocos los países” que toman este tipo de acciones contra medios de comunicación, equiparándolo con métodos propios de gobiernos autoritarios.
El momento más álgido de su discurso llegó cuando, dirigiéndose directamente a los funcionarios oficialistas, lanzó una andanada de insultos y acusaciones. “Repito: nosotros no pedimos coimas, porque para hacer eso tenés que ser un hijo de puta, que es lo que son ustedes. Coimeros e hijos de puta”, exclamó sin rodeos. Para el conductor, la decisión del Ejecutivo de judicializar el caso no hace más que “confirmar que los audios de Spagnuolo son verdaderos, es cierto que son corruptos”.
Cerró su intervención con una frase lapidaria destinada a quedar resonando en el debate público: “De la mierda que es la corrupción, ustedes están en el fondo, y la historia los va a juzgar más rápido que tarde”.
El origen de este enfrentamiento se remonta a la difusión de unas grabaciones de conversaciones privadas que, según el vocero presidencial Manuel Adorni, fueron obtenidas mediante una “operación de inteligencia ilegal con el fin de desestabilizar al país”. En respuesta a esta divulgación, el juez federal Alejandro Patricio Maraniello hizo lugar a una medida cautelar y ordenó frenar la circulación de esos audios, una disposición que, claramente, no fue acatada por el programa de Rial, desencadenando esta crisis sin precedentes entre el gobierno nacional y un medio de comunicación.
